•  |
  •  |

Anualmente se pierden entre 60,000 y 70,000 hectáreas de bosques en Nicaragua, y con dificultad se recupera un aproximado de entre 10,000 y 20,000 hectáreas, por lo que se necesitan tomar medidas de acción para trabajar la tierra en medio del cambio climático, señala el ingeniero Telémaco Talavera, presidente del Consejo Nacional de Universidades.

El comentario fue hecho durante la inauguración del Foro Científico “Árboles en fincas y reforestación para elevar el beneficio de la familia o empresa y enfrentar el cambio climático en el medio rural nicaragüense”, con lo cual se busca intercambiar experiencias de los participantes en la forma de hacer producir la tierra sin aumentar el desequilibrio económico causado por un sistema agrario invasivo.

El ingeniero Talavera indicó que el evento tiene que ver principalmente con la reforestación para contrarrestar los efectos del cambio climático, revirtiendo una cultura de arrasar la tierra para sembrar, pero también para articular los diferentes esfuerzos entre organizaciones estatales, civiles y agrícolas para alcanzar mayor impacto.

“La idea es que los sistemas sean más productivos, con más calidad en la vegetación y armonía con el medioambiente. No se trata de que el ganadero deje de ser ganadero o el agricultor deje de sembrar, sino que combine su actividad con la reforestación”, refirió Talavera.

Enfatizó en que los árboles también pueden producir recursos, ya sea con frutos, con sombra para los animales y a su vez permiten preservar la humedad de la tierra.

Productividad

Alegó que con la falta de lluvia en el Corredor Seco del país, la solución no es declarar estado de emergencia sino brindar una solución integral a la problemática, desde la atención en salud a las familias como la alimentación y qué opciones productivas y económicas se les puede brindar, pues el cambio climático no termina este año, ni el siguiente, sino que hay que convivir con él.

Rodimiro Gámez Cruz, de la comunidad La Pacaira en Villa Nueva, quien forma parte de un grupo de agricultores de 11 comunidades de Chinandega, dijo que trabajan la tierra a través de la agricultura conservacionista familiar, para enfrentar el cambio climático en tiempo de sequía.

“Antes era aplicar químicos a la tierra, arar y quemar, lo cual era una cultura agrícola establecida, pero ahora viendo la situación crítica optamos por la nueva metodología, que consiste en ubicar el terreno, valorar la capacidad de cada productor y realizar agujeros de 15 centímetros de profundidad en la tierra por 15 de ancho. Se le aplica abono orgánico (estiércol de ganado), aplicando 1.5 libras por cada agujero y luego se le agrega una capa de tierra”, explicó.

Aseguró que se ha comprobado el nivel de rendimiento por los nutrientes del abono y se garantiza el 50 por ciento más de la humedad en comparación con la que se tiene sin la metodología. También expresó que con el método tradicional se hacían entre 12 y 15 quintales por manzana y que con el nuevo método pueden llegar hasta los 32 quintales por manzana.

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus