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Karina Gutiérrez  es originaria de Granada, a sus 18  años cursa tercer año de secundaria y sueña con ingresar a la universidad y convertirse en una ingeniera agrónoma exitosa.

De tez morena y figura  delgada, asegura que proviene de una familia de escasos recursos que no cuenta con las posibilidades de costear sus estudios universitarios, por lo que decidió acercarse a la Casa de la Mujer en la Gran Sultana, para aprender corte y confección.

“Vine a aprender un oficio que me permita trabajar desde mi casa y ahorrar dinero para poder costear la universidad y ayudar en los  gastos del hogar”, manifestó Gutiérrez.

La Asociación de Mujeres Nicaragüenses Luisa Amanda Espinoza (Amnlae), conocida como Casa de la Mujer, capítulo Granada, es una organización que trabaja en la inclusión social de mujeres y jóvenes, y solo en la ciudad colonial brindan educación técnica a 239 personas.

La prioridad

Indira Morales, coordinadora de proyectos de la Casa de la Mujer en el departamento de Granada, afirmó que la organización prioriza la educación porque considera que es la clave del éxito.

“Nosotros contamos con cursos técnicos en el área de belleza y estilismo, corte y confección y operador en microcomputadora, este programa técnico laboral es uno de los  más demandados por los jóvenes del departamento, sobre todo por mujeres jóvenes de escasos recursos”, agregó Morales.

Destacó que el objetivo de sus cursos es ayudar a las mujeres y jóvenes a insertarse en el mercado laboral con una mayor capacidad competitiva y ampliar las oportunidades laborales de los beneficiarios. 

Morales aclaró que la organización no trabaja exclusivamente con mujeres y que otra línea de acción es ayudar a jóvenes en riesgo de violencia, para que se alejen de las pandillas. 

“Tenemos un proyecto de construir viviendas en el barrio Pantanal, uno de los más peligrosos de Granada, y aprovechamos para capacitar a los jóvenes en el tema de construcción. Tenemos un grupo de 20 chavalos que  producen adobe y se les paga, es una manera de mantenerlos ocupados y alejados de las drogas”, comentó Morales, quien considera que es mejor reinsertar a los jóvenes  socialmente, brindándoles oportunidades de capacitación y no privarlos de libertad.

La Casa de la Mujer también brinda atención psicológica a mujeres que han sufrido violencia intrafamiliar y busca fomentar el emprendedurismo y liderazgo.

“Los jóvenes y mujeres que reciben nuestros cursos aportan una contribución simbólica de 70 córdobas mensuales, que sirven para el mantenimiento de las instalaciones”, informó Indira Morales.

La Casa de la Mujer está ubicada en la calle La Calzada y abre sus puertas de lunes a sábado.   

“Yo soy secretaria pero quiero tener un ingreso extra y en el futuro montar mi taller de costura y ser mi propia jefa, quiero darle un mejor futuro a mis hijos”, expresó Lesbia Baltodano, de 51 años, alumna de corte y confección.

  • 239 personas reciben diferentes cursos de capacitación técnica en la Casa de la Mujer de Granada.
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