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Mejorar el Puerto de Corinto debe ser una de las principales apuestas de Nicaragua, dice Xavier Vargas Montealegre, el presidente para Centroamérica de la transnacional Cargill, que invierte US$50 millones en una nueva planta.

“Por allí pasa el origen de la cadena de alimentos” de Nicaragua, destaca Vargas Montealegre al referirse al puerto.

Agrega que la transnacional cree en el talento nicaragüense y sostiene que el precio del pollo se mantendrá estable en este país, pese a que han registrado un aumento en la demanda de esa carne.

Esta inversión de US$50 millones en Nicaragua, que es para la planta más grande en Centroamérica, ¿por qué la hacen en Nicaragua y no en otro país?

En el caso de Nicaragua existe un factor interesante y es el consumo de pollo, que ha crecido a mayor ritmo que en el resto de Centroamérica y hay un hábito de consumo, que es que el nicaragüense prefiere por mucho la carne de pollo contra la carne de res o de cerdo.

Dicho eso, teníamos un tiempo de no invertir en Nicaragua, cuando sí lo habíamos hecho en Honduras y Costa Rica… efectivamente, es la inversión más grande en Centroamérica, estamos construyendo un centro de distribución y una planta de proceso que nos va a alcanzar para los próximos cinco o diez años y vamos a garantizar el suministro de pollo en el país.

¿La planta es solo para atender la demanda local?

Sí, porque las exportaciones son mínimas.

 

¿Y en cuanto a empleos, con esta nueva planta qué puede buscar el nicaragüense, si es que hay plazas disponibles?

Sí hay plazas disponibles, Cargill en Nicaragua emplea casi a 1,500 personas y lo interesante de este tipo de inversión es que vamos requiriendo mayor valor de las personas, estamos empleando a gente con mayores salarios, con mejor preparación, porque hay una tecnología involucrada en esto y no es necesariamente la mano de obra más básica, sino gente con más experiencia.

Aparte de esas áreas, ¿en qué otras hay oportunidades laborales?

Siempre en la parte de mano de obra básica, siempre estamos requiriendo gente. Nosotros contratamos más o menos entre 400 y 500 personas por año, entre la rotación natural, la gente que sale, gente que se retira, gente que se capacita para entrar.

Por otro lado, hemos crecido mucho en ejecutivos de alto nivel en Nicaragua. Cargill, hace 10 años y para atrás, traía a muchos ejecutivos de afuera para que manejara la empresa, como lo hacen las transnacionales… (pero) Cargill es una empresa que le gusta desarrollar su talento, confía en su talento centroamericano y en este caso puntual, en el talento nicaragüense y hemos logrado de un tiempo para acá llenar nuestra junta directiva con talento centroamericano. Muchos nicaragüenses formando parte de esta junta directiva.

En cuanto al mercado centroamericano, me dice que Nicaragua es el que más crece en consumo, ¿pero cómo está respecto al resto de Centroamérica? ¿Es el mercado número uno?

No, pero ya está al nivel del resto de los países de Centroamérica en cuanto al consumo per cápita de pollo, más o menos 50 libras de carne, ya está al nivel de Honduras, Costa Rica y Guatemala. Ahora, en los países más desarrollados, como México o Brasil, son 70 y 100 libras por habitante por año, frente a 50 de aquí. O sea, si nos comparamos con Centroamérica estamos bien, pero creo que debemos empezar a compararnos con países más desarrollados. Todavía se puede duplicar el consumo de pollo.

Con la subida de la carne de res, ¿se disparó la venta de pollo?

Sí, eso ha tenido un efecto positivo en el consumo de pollo. La res es más o menos una quinta parte del consumo de pollo y el cerdo es una décima parte. El hecho de que la res se haya puesto tan cara, ha hecho que la gente se mueva hacia el consumo de pollo. Nosotros también lo hemos incentivado, principalmente con la innovación, estamos sacando productos más prácticos para las amas de casa, tenemos productos empacados, productos listos para freír…

¿Hay riesgo de que en algún momento suba el precio de la carne de pollo, tomando en cuenta esta demanda?

No veo ese riesgo. La industria del pollo es de volumen y eficiencia, entre más volumen tenemos, más consumo, y más eficiencia tenemos, se estabilizan los precios, son accesibles para la población, ese es el negocio, que sea accesible y que vaya aumentando el consumo. Y es de tecnología, hemos traído granjas de último nivel, en la planta de alimentos balanceados en Chinandega hemos invertido un montón de dinero para fabricar alimentos que nos permitan convertir la proteína animal en una forma más eficiente. Tenemos granjas de última tecnología, comparadas con las de Estados Unidos y Europa, donde la forma cómo engordamos el pollo es muy eficiente, sale muy rápido el pollo, en 33 días.

En cuanto al Cafta, la entrada de pollo de Estados Unidos sin aranceles, ¿qué efecto ha tenido en el mercado nicaragüense?

Hasta ahora muy poco, porque representa el 2 por ciento del consumo del país, principalmente porque al nicaragüense no le gusta el pollo americano, por varias razones: es mucho más grande el pollo del que nosotros estamos acostumbrados a comer. En Estados Unidos matan el pollo a las 6, 7 libras, nosotros lo matamos a las 4, 5 libras. También pasa helado por mucho tiempo y pierde algunas características de color y sabor, y el consumidor nicaragüense es muy exigente con su pollo.

Eventualmente el mercado se ampliará, al 2023 estará totalmente abierto el mercado, pero estamos confiados en que hacemos las cosas correctas para competir. ¿Cuáles son esas cosas correctas? Estamos trabajando con los sorgueros con un programa que se llama Impulsor, en el que Cargill ha invertido 2 millones de dólares para hacerlos más eficientes y que puedan competir sorgo contra maíz (importado) y para incrementar la compra de sorgo. También hemos invertido en toda la cadena de tecnología. Y estamos trabajando en los hábitos de consumo del nicaragüense, que quiere cada vez más pollo fresco y no congelado…

A propósito del sorgo, ¿cómo están las relaciones con los productores?

Estoy gratamente sorprendido con la reacción de los productores de Nicaragua. Tengo que aceptar que hace dos o tres años la relación no era buena…

Había muchas quejas…

La industria estaba de un lado y los productores de sorgo estaban de otro lado. Una vez al año se negociaban precios, se llamaba al gobierno que interviniera, se acordaba un precio y después se volvía a distanciar y la cadena no era eficiente. Hace dos años comenzamos con el programa Impulsor de sorgo, y lo primero era agarrar confianza con el productor de sorgo. Hicimos una encuesta externa, nos la presentaron hace tres meses y me sorprendió la confianza que se ha creado entre el productor de sorgo y Cargill.

Ahora estamos viendo cosas específicas que nos ayudan, ahora tenemos una semilla desarrollada que va a mejorar en 15 por ciento los rendimientos… vamos a hacer a los sorgueros más competitivos y traemos del extranjero a expertos en sorgo. Ajustamos nuestra capacidad de recibo en nuestra planta de Chinandega con silos.

Hay que desarrollar la cadena, lo que requiere confianza, tiempo e inversión y vamos en franca mejoría, estamos contentos con los resultados y lo mejor no se ha visto.

¿Ha aumentado la compra de parte de ustedes a los productores locales de sorgo?

Venía aumentando, desgraciadamente por la sequía la oferta de sorgo es menor este año, pero debido a la sequía y no debido a que no exista la demanda, pero yo creo que en los próximos años seguirá aumentando. La clave es que la productividad sea buena, para poder competir contra el maíz importado. Hoy comprar sorgo local me cuesta dos o tres dólares más que importar maíz. Lo que necesitamos asegurar es que esos dos o tres dólares los podamos ahorrar en eficiencia, no castigando el precio al productor.

¿Ha disminuido como amenaza la importación de maíz?

Está disminuyendo, todavía nos falta. Un cuarto de nuestro consumo es sorgo y tres cuartos es maíz, tenemos que ir caminando a consumir más sorgo y menos maíz, con la condición de que tengamos la productividad en el campo para que podamos abastecer.

¿Y cuáles son los retos que enfrentan ustedes en Nicaragua? Hay sectores que se quejan de Aduanas, hay sectores que hablan de una red vial deficiente en Nicaragua y Centroamérica, ¿qué los afecta más a ustedes?

En Aduanas no ha sido un punto que nos afecte a nosotros, hacemos pocos cargamentos grandes y no nos afecta normalmente. Y hemos visto al gobierno trabajando, resolviendo temas de la empresa privada y creo que eso es importante, ese diálogo empresa privada-gobierno está funcionando, creo que la clave es cómo lo mantenemos y fortalecemos en el tiempo. En Nicaragua es el país de Centroamérica donde tenemos la mejor comunicación con el gobierno como Cargill. Nuestros temas son resueltos, la empresa privada trabaja muy bien, el Cosep y AmCham son vehículos muy importantes para nosotros resolver nuestros temas.

El tema logístico sí nos gustaría mejorar, necesitamos hacer del Puerto de Corinto uno más eficiente para poder bajar el costo del recibo de los granos y poder tener mejores beneficios a los consumidores. También es importante mejorar las carreteras, siempre el tema logístico es un reto.

¿Cuáles son los dos o tres temas clave a resolverse en el Puerto de Corinto?

Lo resumiría en temas logísticos, no quisiera meterme a detalles…

¿Muy lento? ¿Muy pequeño?

Sí, muy lento, es un puerto muy pequeño. En el puerto también es un tema de eficiencia y de volúmenes, hay que hacer una apuesta por Corinto, ¿quién va a hacer esa apuesta por el puerto? Porque necesitamos un puerto eficiente, porque por allí pasa el origen de la cadena de alimentos.

¿Y ustedes como Cargill tienen reuniones con el resto del sector privado para hacer propuestas al gobierno sobre las prioridades?

Tenemos un Cosep bastante eficiente y AmCham, estamos en ambas juntas directivas. Y estamos en Anapa, que es la cámara de agricultores, tenemos la presidencia de Anapa. Creo que estamos siendo líderes en los sectores donde nos toca…

El gerente

Xavier Vargas Montealegre.
Nacionalidad: Nicaragüense.

Presidente de Cargill Centroamérica.
Ingeniero en Alimentos por el Tec de Monterrey, México.
Casado y con tres hijos.

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