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La señora Adilia Corea lleva 25 años ofreciendo su fritanga en el barrio San Judas, un trabajo al que decidió dedicarse tras quedar desempleada, lo cual le ha ayudado a sacar adelante a sus hijos, sin tener que salir de casa.

La Alcaldía de Managua desde hace tres años realiza el concurso de “La fritanga más limpia y más bonita”, en el cual participaron 400 negocios de fritangas de los diferentes distritos de la capital, de los que solo 40 fueron escogidos para participar del concurso realizado ayer en el parque Luis Alfonso Velázquez, donde se seleccionó a un ganador o ganadora por cada distrito, y luego se pasó a premiar a los tres mejores.

“Hoy es un día de fiesta, para comer los deliciosos platos que están exhibiendo estos 40 vendedores de los diferentes distritos, en donde la Alcaldía de Managua, por tercer año consecutivo, trata de rescatar nuestra gastronomía popular tradicional como es la fritanga”, afirmó Reyna Rueda, secretaria del Concejo Municipal.

Rueda destacó que además de un buen sabor, los organizadores del evento premian los esfuerzos porque haya un manejo responsable de los productos, es decir cuando los fritangueros  se toman en serio la implementación de estrictas normas de higiene.

Calidad es clave

Los negocios de fritanga representan el principal ingreso de algunas familias  capitalinas, que en ocasiones se vuelven negocios familiares para solventar sus necesidades.

Asados Mario, es otro de los negocios que lleva 10 años ofreciendo el servicio de fritanga en Managua.

Es un día de fiesta para deleitarnos de los deliciosos platillos que nos ofrecen estos negocios familiares”. Reyna Rueda, secretaria del Consejo Municipal.
 

“Nos organizamos entre todos gracias a que es un negocio familiar con lo que sobrevivimos, además tenemos cuatro trabajadores”, explicó Mario Mejía, quien está al frente del negocio. Esmeralda Álvarez, es otra de las propietarias que gracias a su buen sazón decidió dedicarse a este negocio con el que logra vivir cómodamente.

“La razón de montar este negocio fue demostrar lo que hacemos, y que a la gente le guste, gracias a dios vivo de esto, se podría decir que me va bien”, aseguró Álvarez.

Doña Adilia no solo logró subsistir con sus hijos gracias al negocio de la fritanga, sino también sirvió para darles una educación universitaria a cada uno de ellos.

“En el negocio actualmente trabajamos cuatro personas: mi mamá, mi esposa, mi hermano y otras personas que nos ayudan, por lo que se trata de un negocio familiar que nos ha permitido salir adelante y tomar nuestras carreras profesionales a cada uno”, relató Carlos Mena.
 

  • 40 dueños de puestos de fritanga se dieron cita en el parque Luis Alfonso Velásquez para participar del concurso.
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