•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

En los últimos dos años, dos iniciativas han tratado de dar un toque de modernidad al transporte selectivo en Managua. En una se trató de pagar el servicio con tarjetas de crédito y la otra fue el uso de una aplicación móvil para pedir un taxi.

Según Vidal Almendárez, presidente de la Federación Nicaragüense de Cooperativas de Taxis (Fenicotaxi), estas iniciativas no tuvieron éxito debido a que “depende de la voluntad de los usuarios y de la inversión que hacen las empresas para publicitar estos servicios”, refirió.

Además consideró que existe poca cultura en este tema pues se detectó que en el caso de los pagos de carreras con tarjetas de crédito, por lo general son los extranjeros quienes demandan este tipo de servicio.

Por su parte Marvin Pomares, director del Instituto Nicaragüense de Defensa del Consumidor (Indec), sostuvo que el problema no es el acceso de la población a los dispositivos electrónicos, sino que obedece a un problema de consenso entre autoridades reguladoras del transporte y transportistas.

“Queríamos adelantarnos a un proceso para el que aún no estamos listos. Se necesita un consenso, un acuerdo que defina lo mejor para todas las partes”, manifestó Pomares.

Intentos fallidos

Desde el 2013, el Instituto Regulador de Transporte Municipal de Managua (Irtramma) anunció la implementación del taxímetro como parte de un proyecto piloto que incluiría a unas mil unidades que serían parte de una red llamada Taxi Seguro.

Sin embargo, dos años después todavía no se han visto avances sobre ese proyecto.

Según Pomares, en esa ocasión no fue la primera en la que se barajó definir una tarifa para el transporte selectivo en la capital.

“Ya desde 2005 se habló de la posibilidad de modernizar los taxis. El problema es que algunas cooperativas se oponen, argumentando que es muy caro, pues se estima que cada aparato (taxímetro) podría costar US$250, pero creemos que se debería hacer”, propuso Pomares.

A su juicio, el actual sistema en que el taxista negocia verbalmente la carrera con el usuario, es uno de los principales obstáculos para lograr la ansiada modernización, además del silencio del Irtramma que desde hace más de un año no se pronuncia sobre este tema.

“Se hizo un estudio cuando estaba en el Irtramma el ingeniero Francisco Alvarado, pero no se conocieron los resultados”, afirmó Pomares.

Sin consenso, nada

Al respecto, Almendárez también recordó que no se supo los resultados de dicho estudio y además reiteró que para implementar taxímetros se requiere de un proceso de consenso entre el ente regulador y el gremio.

Para que esto funcione, según Almendárez, se requiere de la intervención de un organismo estatal que certifique que la tarifa que se establezca es la correcta, pero recordó que esto obligaría al Irtramma a presentar un estudio de la estructura de costos para definir la tarifa.

“Estoy seguro que ellos tienen esa información y saben que las actuales tarifas son bajas en comparación a otros países de Centroamérica”, afirmó Almendárez.

Por su parte, el concejal capitalino Walter Espinoza señaló que parte de los argumentos de quienes se oponen a la implementación de este modelo se debe a que no creen conveniente dejar una cuota fija cuando los precios de los combustibles suben y bajan constantemente.

La otra alternativa, según Almendárez, es que el Estado asuma una política de subsidio más amplia. Sin embargo, esto tensionaría la relación entre ambas
partes.

  • 11 mil 500 unidades de taxi circulan en la capital aproximadamente.
Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus