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Dieciocho de los 35 nuevos radares que cuentan con tres lentes especializados, para identificar los excesos de velocidad en la vía, están funcionando desde ayer en las calles de la capital, a cargo de agentes capacitados para su uso.

Sobre la pista Suburbana, donde el máximo de velocidad son 45 kilómetros por hora, según las señales de tránsito ahí ubicadas, un equipo de El Nuevo Diario observó a una oficial utilizando uno de los radares y tomando medidas contra conductores que conducían a 90 o más kilómetros por hora, es decir, el doble de lo establecido.

Una adecuada señalización vial y una campaña educativa a nivel nacional sobre la Ley de Tránsito son necesarias en un plan policial para prevenir que los conductores excedan los límites de velocidad o manejen en estado de ebriedad, según especialistas consultados.

David Gaitán, ingeniero especializado en tráfico y tránsito vial, considera que la población tiene el derecho de exigir una señalización que indique y regule la velocidad permitida en las diferentes zonas de las vías.

“A mí no me van a multar, digamos, por algo que no está regido físicamente, ya sea una señal, una simbología u otro ordenamiento. Hay razón para exigir que exista un sistema de señalización vial debidamente colocado”, asegura Gaitán.

Campaña educativaLos nuevos radares cuentan con tres lentes que fotografían la infracción. Bismarck Picado / END

Marvin Pomares, director del Instituto Nicaragüense de Defensa de los Consumidores (Indec), considera que la aplicación de multas no contribuye a reducir los accidentes de tránsito. Según Pomares, lo que verdaderamente podría incidir es la implementación de una campaña de educación vial a nivel nacional.

“Una buena campaña sobre educación vial, implementada a nivel nacional por todos los actores involucrados, eso sí podría ayudar a reducir la cantidad de accidentes”, opina Pomares.

El especialista estima que en la elaboración de esta campaña podrían participar organizaciones gremiales como los taxistas, los dueños y conductores de buses del transporte colectivo, motorizados vinculados al sector de entregas a domicilio, miembros del departamento de seguridad de tránsito e inclusive las organizaciones de defensa de los consumidores.

“Creo que antes de pensar en qué tan fuerte puede ser una multa, lo importante debería de ser una campaña educativa sólida. Hay accidentes que pueden prevenirse, por ejemplo, usando los puentes peatonales en las zonas donde ya están o el uso de semáforos peatonales. Por eso insistimos que la educación vial es una responsabilidad compartida”, reitera.

Evitar accidentes

El ingeniero Gaitán reconoce que las autoridades tienen derecho a utilizar los dispositivos para regular el tránsito vehicular, de modo que se puedan evitar accidentes mortales.

Sin embargo, compara que “todo lo que implica muerte o daños materiales (por manejar en estado de ebriedad) debe ser muy rígido”, pero sobre los excesos de velocidad “es relativo”. “Si no hay una buena señalización --insiste-- no podemos poner multas severas”.

Sugieren revisar monto de multas

Marvin Pomares, director del Instituto Nicaragüense de Defensa de los Consumidores (Indec), considera que elevar las multas según lo establecido en las reformas y adiciones a la Ley de Régimen Vehicular e Infracciones de Tránsito (Ley 431) no ha incidido en la reducción de accidentes.

David Gaitán, ingeniero especializado en tráfico y tránsito vial, recomienda revisar los costos de las infracciones.

No obstante, ambos coinciden en que la ley no puede ser flexible con quienes conducen en estado de ebriedad.

“Todo el mundo está claro que quien conduzca en estado de ebriedad debe ser multado fuertemente, tal como se está aplicando e incluso hasta retirarle la licencia”, asegura Pomares.

“Cuando se trata de agarrar a una persona que conduce en estado de ebriedad está bien --agrega Gaitán--, para que aprenda a no volverlo a hacer”.

  • 2,500 córdobas es la multa por conducir a exceso de velocidad. Los límites varían por zonas, según la Ley de Tránsito.
  • 5,000 córdobas es el monto a pagar por conducir con más de dos gramos de alcohol por litro de sangre, detectados por el alcoholímetro.

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