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Después de dos días dedicados a limpiar el fondo de la bahía de San Juan del Sur, la más visitada del Pacífico de Nicaragua, un total de 53 buzos logró extraer 1.6 toneladas de desechos sólidos, que incluyeron llantas de tractores, informaron ayer los organizadores de la limpieza.

Fabio Buitrago, biólogo y uno de los organizadores de la jornada, explicó que las llantas representaron el mayor volumen de objetos retirados del mar, aunque no se logró sacar lo deseado, ya que “no sacamos ni la cuarta parte de llantas que allí habían”, aseveró.

“Nos preocupa el hecho de que las llantas --usadas por los barcos como defensa-- se caigan y queden allí; pues si se caen, no deben dejarse acumular en el fondo, porque al final lo que hacés con la bahía es convertirla en un basurero”, consideró Buitrago. 

Con más de 3,000 libras de desechos sólidos, un total de 785 objetos fueron sacados de la bahía durante dos días de limpieza, indicó la escuela de buceo Dive Nicaragua, que organizó la actividad por segunda vez, después de una primera experiencia en 2010.

Los objetos elaborados con plásticos fueron los más encontrados con 363 unidades, seguidos de metales (171 unidades), textiles (64), vidrio y cerámica (60), hule (55), cartón (27), materiales mixtos (25) y madera (20), de acuerdo con la información oficial.

Los buzos mostraron especial sorpresa con la aparición de llantas de tractor, cuya circunferencia puede ser de casi dos metros, indicó la fuente.

Según el especialista, el principal problema que causa este tipo de objetos para el ecosistema marino es que “son productos contaminantes de metal y de hule, que son derivados del petróleo, se degradan lentamente y están liberando constantemente sustancias que afectan la calidad del agua y a la postre al ecosistema en general.

Agregó que, la contaminación del mar por materiales como plástico y metales es alarmante, debido al impacto que estos tienen durante y después del proceso de descomposición de los mismos.

En el caso del plástico, dijo, debido al movimiento de las olas, el viento y el arrastre, estos artículos se van quebrando en pedazos cada vez más pequeños, que luego son ingeridos por los peces. Estos pueden ser consumidos por los humanos y “al comer el pez, también estamos comiendo plástico”, comentó.

El desequilibrio

Mientras que en relación con el efecto de la degradación de los metales en el agua, indicó que se afecta directamente el nivel de acidez del mar, lo que puede ocasionar un desequilibrio en el ecosistema y la desaparición de especies como los corales. 

“Los turistas que van en barcos, yates o pangas, que vayan pero que traigan su basura de vuelta. Con los pescadores es bien complicado, porque encontramos varios trasmallos y anzuelos que siguen matando peces. Se siguen matando sin que se les saque provecho, más bien, se destruye el ecosistema”, lamentó Buitrago.

La organización del evento también fue apoyada por la Escuela de Buceo y Ecología Marina, con el apoyo de la municipalidad y representantes de la empresa privada.

  • 140 kilómetros al sureste de Managua se ubica la  bahía de San Juan del Sur, uno de los destinos más visitados por turistas extranjeros en Nicaragua.
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