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Alejandro Carvajal Aráuz estuvo desde las 9:00 de la mañana adornando la tumba de quien en vida fuera su esposa Aurora, en el cementerio privado El Carmen, ubicado al sur de la pista Suburbana.

La mayor parte de su familia se reunió allí para limpiar el sitio donde descansa Aurora, y para dedicarle unas cuantas oraciones y recordar aquellos tiempos que vivieron con ella.

“Fue una buena esposa, conversábamos mucho y siempre nos llevábamos bien. No era muy alegre, pero con ella pasé muy buenos años”, recuerda Carvajal, quien no puede especificar cuáles fueron los mejores momentos que vivió con Aurora durante los más de 60 años que convivieron.

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Carvajal no era el único en el camposanto. Ayer, Día de los Difuntos, cientos de nicaragüenses se dieron cita en los diversos cementerios de la nación para conmemorar a los seres queridos que han dejado de ser parte del mundo material.

Seguridad y cuidado

El Cementerio General de Managua, ubicado cerca del barrio Monseñor Lezcano, ayer lució abarrotado. En los alrededores se observaban hombres, mujeres, niños, niñas, ancianos y hasta recién nacidos, quienes en brazos de sus padres, participaban de las actividades de enflorar a sus respectivos familiares.

“Algo natural”

“Es alegre poder ver a miles de familias visitar a sus deudos. Ese modelo de unidad familiar queda demostrado hoy con estas personas que vienen acá a recordar también que un día vamos a partir y que la muerte debe verse como algo natural”, refirió la alcaldesa de la capital, Daysi Torres.

Asimismo, resaltó que a lo largo del año la municipalidad ha invertido en la seguridad y mantenimiento de los camposantos.

“Hoy vemos una cara distinta de estos lugares, ahora están en mejores condiciones que antes, pero quiero destacar que esta es una responsabilidad compartida. Todos y cada uno de nosotros debemos velar por el cuidado de los cementerios”, demandó la alcaldesa.

A las 10:00 de la mañana, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, ofreció una misa en el Cementerio General, donde recordó  a la feligresía católica que “no tenemos dominio sobre la muerte”.

“Es normal que la muerte produzca dolor, pero hay que tener claro que el dolor forma parte de la vida y hay que aprender a asimilarlo y expresarlo”, comentó monseñor Báez durante la homilía.

Más que un ambiente de pena, ayer fue un día de celebración. En algunas sepulturas se podían escuchar mariachis, bandas filarmónicas y oraciones que los asistentes hacían a sus familiares fallecidos.

Sin que nadie lo acompañara, Benito Cruz, de 97 años, estuvo ayer en el cementerio Central para arreglar la tumba de su esposa. El domingo llegó desde la Isla de Ometepe para ofrecer un ramo de flores a la mujer que más amó.

Ventas lentas

Pese a que centenares de personas visitaron los cementerios del país para enflorar a sus seres queridos, las vendedoras de este producto aseguraron que las ventas estuvieron regulares.

Una de las comerciantes, Jacqueline González, explicó que aunque ofrecía flores a precios bajos desde tempranas horas de la mañana, las personas aún se muestran reticentes al comprarlas.

“Tenemos variedad de flores y precios, desde los ramitos a C$10 hasta los arreglos de C$50. Esperamos que más tarde mejore la venta”, expresó González, sin perder la esperanza de que por la tarde mejoraran sus ingresos.

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