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Ocho de cada diez clientes que llegan a la farmacia de Roberto Álvarez, ubicada en la colonia Pedro Joaquín Chamorro, en el norte de Managua, le solicitan una sugerencia sobre qué medicamento consumir. “Lo hacen cuando tienen gripe, dolor de estómago u otro tipo de dolencia común”, detalla él.

Aunque usualmente les da una recomendación, prefiere no hacerlo cuando se trata de niños, ancianos y enfermos crónicos. “Y  también cuando solicitan medicamentos que están controlados”, agrega.

El principal problema ante esta realidad extendida en el país, a criterio del médico internista Jesús Marín Ruiz, es que algunas veces “no resulta dañino, pero muchas veces sí”.

“A la gente le cuesta ir a un médico, al centro de salud. No le gusta hacer fila porque piensa que va a perder tiempo y entonces va a la farmacia y no todos en la farmacia recetan, pero muchos sí lo hacen. Un gran problema es que pueden darle un medicamento que no está indicado y escapan de matar a la persona”.

Estudios recientes que retoma el Centro de Investigación en Sistemas de Salud de México demuestran que entre 43% y 59% de los medicamentos que requieren receta médica son vendidos sin este requisito en ese país.

Automedicación

Para el internista Jesús Marín Ruiz, la automedicación irresponsable tiene graves efectos en la salud de las personas, sobre todo de los niños.

“Los niños son a los que les pueden hacer más daño. Cuando se dice que tienen pujo, que no ha podido obrar, les dan un montón de brebajes, provocándoles a veces una gran diarrea”. 

En ese sentido, el médico insistió sobre la necesidad de acudir a un centro asistencial. “Con las epidemias de dengue y chinkungunya ahorita es peligroso automedicarse, porque no sabemos la diferencia clara entre ambas enfermedades. Sin atención médica una persona se puede morir. La automedicación es imperdonable”.

“El gran problema de la automedicación es que piensa que van a ser curados. Tenemos problemas para bajar de peso, entonces tomamos medicamentos y algunos dañan el hígado, los pulmones, el corazón. Creen que para todo el mundo es bueno ese medicamento, que a todos les va a producir los mismos efectos”, indicó Marín Ruiz.

Según el especialista se suele abusar de los analgésicos y antipiréticos, no solo en Nicaragua. 

“Todos nos hemos automedicado en algún momento. El problema es la confianza de creer que eso nos va a salvar y por eso no acuden adonde un médico. Y es un error, sobre todo en enfermos crónicos, niños y adultos. Un diabético, un hipertenso y un cardiópata que se automedica, se está complicando la vida”, consideró el especialista.

Otro gran problema “es que no leemos lo que vamos a tomar, para qué está indicado el medicamento”, agregó.

No hay en Nicaragua un estudio que indique de cuánto es el porcentaje de ciudadanos que acostumbra a automedicarse, pero en países como México se calculaba que en 2009 el gasto en medicamentos sin receta fue equivalente al 1.7% del PIB nacional.

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