•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El dibujo es una de las grandes pasiones de Perla Natalia Sánchez Calero. Sin embargo, cuando sea grande esta niña de 6 años y de largo cabello rizado quiere ser una doctora. 

Perlita, como le gusta que la llamen, es bastante activa. Jugar y participar en cada una de las actividades de su colegio se ha vuelto parte de su rutina, así como viajar cada mes más de 279 kilómetros desde El Jícaro, Nueva Segovia, hasta Managua para seguir con su tratamiento del labio y paladar hendido (LPH) que le diagnosticaron pocos días después de nacer.

Un viaje de casi seis horas cansaría a cualquiera, no obstante Marjín Calero, mamá de Perlita, siempre va preparada con algún libro de cuentos o juguetes para hacer menos tediosa la travesía.

“A veces salimos de madrugada, por lo que gran parte del viaje la niña se duerme”, confiesa.

Desde el primer momento en que le informaron sobre la condición de su hija, Calero buscó un lugar donde la trataran.

“Como ella nació en Managua, yo la llevé al (hospital) Vélez Paiz y allí entró en el programa Operación Sonrisa”, recuerda Calero.

Procedimientos

Con tan solo 14 días de nacida, a Perlita le colocaron una placa en su paladar para que pudiera succionar, pues comer es la principal dificultad que presentan los niños con esta condición. Al tratarse de una hendidura entre la nariz y la boca, el bebé no puede succionar el pecho de su madre o un biberón.

Luego, a los 4 meses, la sometieron a una operación para corregir su labio superior y, posteriormente, cuando tenía 11 meses, a una cirugía de paladar.

En contactoPerla Sánchez junto a su mamá, Marjín Calero. Melvin Vargas / END

Marjín Calero es quien siempre ha estado al pendiente de la evolución de Perlita. Incluso, en el 2010, tuvo que salir del país en busca de mejores condiciones de vida.

Desde España, Calero se mantenía en contacto con su hija. “Todos los días hacía video llamadas, conversaba con ella, me le ponía a cantar, yo quería saber cómo estaba”, refiere.

Cuando regresó en el 2012, mientras varios familiares la esperaban en el aeropuerto, Calero tuvo miedo de que Perlita la rechazara.

“La había dejado de 15 meses”, cuenta y le preocupaba el trato que recibiera de su parte.

“Lo primero que hizo fue abrazarme y decirme que me extrañaba mucho”, dice.

Nuevamente, en el 2013 abandonó el país y regresó a principios de este año. Calero considera que gracias a la constante comunicación que tuvo con Perlita su relación se mantuvo estable.

Lazos emocionales

En marzo del 2012, Perlita continuó con su tratamiento en la Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua (Aproquen), pues ahí se encontraba la odontóloga que desde pequeña la atendía: Daysi Masis.

“Además del factor médico, con cada uno de los niños que atendemos nos envuelve también la parte emocional”, menciona Masis.

Asimismo, la odontopediatra expresa que cada niño es único, pues de ellos se aprende algo nuevo: “No solo nos involucramos con ellos, sino también con su familia y con su entorno. Desde que nacen hasta incluso en la etapa de su adolescencia”.

Los servicios que ofrece Aproquen para atender el LPH son variados y totalmente gratuitos. Perlita, por ejemplo, cada mes tiene cita en odontopediatría para ver el progreso que tiene en su labio y partes dentales. Si es necesaria otra operación, irá a cirugía plástica. También, de vez en cuando, tiene terapia del habla, en la cual le enseñan ejercicios de cómo enrollar la lengua, a imitar sonidos e inflar chimbombas; todos con el fin de mejorar su pronunciación.

“La llevaba de vez en cuando porque requería de venir seguido y no siempre podíamos, entonces desde la casa yo misma le enseñaba”, explica Calero.

En Aproquen se optimizan cada uno de los servicios para los pacientes, sobre todo teniendo en cuenta si estos vienen de lejos.

Entre pláticas y juegos

Perlita comparte mucho con la doctora Masis. De allí, su posible decisión de querer convertirse en médico. Para ello debe estudiar mucho y ponerse las pilas en matemáticas, pues dice que aún le cuesta sumar. Cuando pasa a consulta con la odontopediatra se pone a platicar con ella de varios temas. Hablan de hasta la vez que se conocieron, aunque Perlita apenas era una bebé.

“Vos siempre venías conmigo”, le dice la doctora. Luego se dirige hacia Calero: “¿Te acordás cuando me la traías? Esta niña siempre llevaba algo rosado puesto. Hasta le pusimos la “niña de rosado”, recuerda con una amplia sonrisa.

Ahora ya no usa este color tan seguido, pero a Perlita eso no parece importarle mucho. En este momento, lo único que quiere es seguir jugando, especialmente si es con su mejor amiga de Nueva Segovia, la Blanquita.

Aunque no descarta la idea de ir a pasarla bien con los demás niños que se atienden en Aproquen.

¿Qué es el labio leporino y el paladar hendido?

El labio leporino es una malformación genética que se da cuando el tejido que forma el paladar y el labio superior no se une correctamente durante la gestación.

El paladar hendido es cuando únicamente este tejido no presenta una unión normal. Un bebé puede tener paladar hendido, labio leporino o ambos, como es el caso de Perlita.

Debido a que el LPH es una condición que afecta los huesos maxilares de la cara, es preferible tratar a los pacientes desde que son pequeños.

“Si no se les da el tratamiento desde niño, la parte esqueletal de la cara no tendrá una apariencia normal durante el crecimiento”, destaca la odontopediatra Daysi Masis, de Aproquen.

“Cuando una persona viene a tratarse de adulto corregimos sobre un defecto, ya el método que se sigue no es preventivo”, agrega.

Dependiendo del tratamiento aplicado, los pacientes llegan cada 15 días y luego cada mes para atenderse.

  • 500 pacientes son atendidos en Aproquen por LPH, la mayoría son menores de edad.
Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus