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Le gustaba el tango, las películas de Gardel, el periodismo, el debate, el salpicón y el beisbol. Seguía las noticias, a los Yankees de Nueva York y series de televisión como Los Sopranos. Una vez confesó que amaba las leyes, pero que dejó eso porque aunque liberar muchachos durante la dictadura somocista era gratificante, luego sufría viéndolos morir. Por eso se metió a periodista y dirigió más tarde los principales diarios del país, marcando así a generaciones enteras de periodistas y permitiéndoles conocer a uno de los más grandes tituladores de Nicaragua. Quizá al más.

Danilo Aguirre Solís se fue la noche del martes a los 76 años, a causa de un infarto fulminante, dejando tras de sí un enorme legado periodístico y moral. Para Edgar Tijerino, su amigo cercano y colega, era el último dinosaurio que quedaba.“Creo que se va tranquilo porque vivió y fue feliz”, dijo Edgar Tijerino.

“Sin exagerar, yo digo que Danilo quizá es el último dinosaurio. No creo que quede vivo alguien que sea como él”, dijo Tijerino, sollozando ayer.

Aguirre Solís proviene de una familia pobre. Hijo de una costurera, se bachilleró de noche en el Miguel de Cervantes y su primer trabajo fue en el ferrocarril. Luego estudió leyes y en 1961 empezó a escribir en La Prensa. En su hoja de vida resalta que uno de sus primeros trabajos como periodista fue con Rodolfo Tapia Molina, en Radio Informaciones. Luego se convirtió en redactor deportivo, llegando en 1963 al diario La Nación, que dirigía el doctor Alberto Saborío, con quien lo unió una amistad que solo concluyó ayer, con su muerte.

Amaba las leyes, las amo, pero liberar muchachos para luego verlos morir no era gratificante, y entonces decidí que lo mejor no era liberar guerrilleros, sino liberar al país (...) nos lanzamos a ese objetivo, y eso nos costó sangre, persecuciones, amenazas, atentados, hasta la muerte de Pedro Joaquín, en 1978, que detonó finalmente la guerra que llevó al país a sacudirse al régimen de los Somoza”. Danilo Aguirre Solís; 5 septiembre de 2011.

Creó un periódico, Extra, que era matutino y a colores, y que cuando empezaba a tener éxito, fracasó por falta de presupuesto. Tiempo después, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal lo invitó a formar parte del equipo de La Prensa. En principio trabajaba medio tiempo en el periódico y el restante litigaba, pero después se integró a tiempo completo.

“Amaba las leyes, las amo, pero liberar muchachos para luego verlos morir no era gratificante, y entonces decidí que lo mejor no era liberar guerrilleros, sino liberar al país. Desde La Prensa nos lanzamos a ese objetivo, y eso nos costó sangre, persecuciones, amenazas, atentados, hasta la muerte de Pedro Joaquín, en 1978, que detonó finalmente la guerra que llevó al país a sacudirse al régimen de los Somoza”, le dijo al periodista José Adán Silva, en una entrevista publicada el 5 de septiembre de 2011, cuando se retiró de El Nuevo Diario.

DANILO AGUIRRE SOLÍS FALLECIÓ A LOS 76 AÑOS DE EDAD.En mayo de 1980, Xavier Chamorro Cardenal y Aguirre Solís fundaron El Nuevo Diario. Hasta su retiro, en 2011, el “doctor” como le llamaban con cariño a Aguirre Solís los editores, periodistas y trabajadores del Diario, llegó puntualmente cada día a las 11 de la mañana y luego a las 3:00 de la tarde, saliendo del diario hasta que la portada estaba lista y había sido enviada a la imprenta.

Mostraba gran conocimiento sobre la historia nacional e internacional y estaba atento ante cada suceso que ocurría en el país. Aguirre Solís era una biblioteca andante.

Frente a él pasaban los periodistas indicando la noticia del día y frente a él se quedaban escuchando boquiabiertos sus lecciones de historia y de periodismo.

Frente a su máquina de escribir Olympia, en el silencio de su oficina, creó los mejores titulares que se han leído en este país. Aguirre Solís formó a generaciones de periodistas. No solo a los que han pasado por El Nuevo Diario.

“ÉL FUE MI UNIVERSIDAD”

“Aunque no estudié periodismo digo que mi universidad fue observar a Danilo”, dice Edgar Tijerino.

Ernesto Aburto, su amigo de antaño y periodista, recordó su capacidad para estar sereno aún en los momentos más difíciles.

“Cuando empezó a correr el rumor sobre el asesinato de Pedro Joaquín Chamorro nos subimos en un carro verde que tenía él y llegamos hasta el sitio. Ya se habían llevado el cadáver, estaban los vidrios del carro desechos, los asientos llenos de sangre. Lo mataron, me dijo Danilo. Nos fuimos después al Hospital Oriental. Recuerdo la mirada triste y al mismo tiempo furiosa que él tenía. Ya estuvo, me dijo, vámonos a hacer el periódico”.

  • Personalidades del ámbito nacional, entre empresarios, periodistas e intelectuales acompañaron ayer a la familia de Danilo Aguirre Solís. Para la escritora Gioconda Belli, “las personas como él son irremplazables”. “Murió una parte de la historia de Nicaragua”, dijo Belli.

Aburto relató que se fueron a La Prensa. “Él comenzó a recibir llamadas y a dar indicaciones. En la redacción la gente lloraba, pero él estaba sereno. Se puso a escribir el editorial. Me dejó pasmado su serenidad”. En la edición del día siguiente, el titular rezaba “Lo mandaron a asesinar”.

“Era un hombre astuto, sereno, idealista, intransigente con la mala calidad, que defendió sus principios como un valiente”, sostiene Aburto.

“IRREMPLAZABLE”

Para la escritora Gioconda Belli, “las personas como él son irremplazables”. Mientras acompañaba a los dolientes durante el velorio ayer, Belli dijo: “Se nos murió una parte de la historia de Nicaragua”. Asimismo, exaltó el que Aguirre Solís soportara los “embates de la censura, los riesgos” y su posición “siempre clara y apegada a la ética”.

“Lo aprecié por sus condiciones humanas y por su trayectoria en el ámbito político, periodístico e intelectual”, dijo por su parte Alejandro Serrano Caldera.

El filósofo hizo énfasis en que Aguirre Solís fue “un ejemplo de rectitud y de honestidad” y alabó la calidad en sus informaciones, en sus análisis, escritos y editoriales.

HOY SERÁ ENTERRADO

DESPEDIDA • Esta mañana los restos de Danilo Aguirre Solís serán llevados a la sede de la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN), adonde le harán un homenaje póstumo, y posteriormente, a las 11:00 a.m. será enterrado en el cementerio Jardines del Recuerdo.

La expresidente de la UPN, Lilly Soto, lo calificó en un artículo publicado en el semanario Confidencial como “claro y diáfano en sus participaciones políticas, tanto en la fundación de la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN), al igual que en la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), donde dignamente nos representó como Secretario General de la misma”.

Sobre su arte de titular

Matilde Córdoba
mcordoba@elnuevodiario.com.ni

Danilo Aguirre Solís es reconocido como el mejor titulador que ha existido en Nicaragua. Una de sus recientes titulares célebres se publicó el nueve de abril de 2010. “Paz, hermano Lobo”, rezaba. En esa noticia se informaba sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre el presidente Daniel Ortega y su homólogo hondureño Porfirio Lobo.

En una entrevista concedida al periodista Luis Galeno, y que fue publicada el 23 de mayo de 2010, Aguirre Solís manifestó que aprendió a titular leyendo titulares en diarios extranjeros y también de maestros como Horacio Ruiz. Sin embargo, dijo que la situación que se vivía en los años de la dictadura somocista contribuyó.

“Estábamos en plena dictadura somocista y el sentimiento de expresar el rechazo y la oposición a Somoza lo hacía a uno agudizar la mente para hacer que los títulos expresaran eso, luego me di cuenta de que se fue formando un tipo de escuela alrededor de eso que en otros países ya era avanzado, pero al inicio fue empírico”.

El periodista agregó que “en Nicaragua también me inspiraron mucho los titulares que empezaba a poner el diario La Prensa, que quizás no tenían esa síntesis que luego fui logrando, pero sí recogían el espíritu de la noticia, eran títulos de un maestro como era Horacio Ruiz. De él yo recogí esa manera impactante de la titulación, porque la titulación debe tener eso: impacto”.

Al ser consultado sobre el titular al que le ha puesto más empeño, dijo que uno de los que le había provocado más satisfacciones fue el que informó sobre la muerte de Pedro Joaquín Chamorro “porque contenía la rabia y la furia que sentimos cuando lo asesinaron, es decir la impotencia en el grado sumo de ver caer a una persona que para nosotros representaba una serie de virtudes y paradigmas, y que además era la cabeza del diario, el primer descargue fue: ‘Mandaron a asesinarlo’, para volcar las cosas hacia la dictadura, pero cuando lo estaban enterrando titulé ‘Los enterrados serán ellos’ en referencia al somocismo”.

Entonces recordó también el titular que hizo cuando mataron a Carlos Fonseca Amador. “A pesar de que estábamos bajo la censura del somocismo, a los censuradores que revisaban lo que íbamos a publicar les metimos un título con un mensaje subliminal, con todo y que ellos que habían ordenado publicar solo lo que decía un escueto comunicado del hecho. El comunicado decía al final que los restos de Carlos serían enterrados en el sitio en el que cayó en las montañas de Zinica, entonces titulé ‘Carlos Fonseca queda en la montaña’. Fue un hermoso título y decía la verdad, el espíritu de Carlos y su lucha quedaba en la montaña, en los guerrilleros y campesinos que creían en su causa”.

 

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