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Fundación Telefónica presentó ayer la memoria analítica del programa Proniño, ejecutado en Nicaragua desde el 2005 hasta el 2014, período en que se beneficiaron un total de 51,622 niños, niñas y adolescentes, con el objetivo principal de erradicar el trabajo infantil.

A nivel nacional, 97 colegios de zonas rurales y urbanas de todo el país fueron apoyados a través del programa, entre cuyos ejes de trabajo se destacó la desvinculación del trabajo infantil por medio de la mejora de la calidad educativa y la transformación de patrones culturales (consejería escolar).

Como resultados del programa se logró que 5 de cada 10 niños beneficiados dejaran de trabajar y 4 de cada 10 redujeran sus horas de trabajo a la mitad.

Según Catalina Chávez, especialista en responsabilidad corporativa de Telefónica, los criterios para determinar cuáles eran los niños que trabajaban y a la vez estudiaban era primeramente preguntarles de forma directa.

“Lo que pasa es que a veces al niño le da pena responder, entonces lo que queda es observar su comportamiento en clases. Un niño trabajador es un niño muy inteligente, pero lo que pasa es que llega cansado a su casa. Entonces se llega a dormir y tiene un bajo rendimiento”, refirió Chávez.

Además se enviaban a docentes a visitar sus hogares para comprobar si este trabajaba o no, cuando tenían alguna sospecha.

FAMILIA ES CLAVE

Una de las tareas fundamentales de este proyecto fue sensibilizar a los padres sobre las consecuencias del trabajo infantil a través de reuniones, en las que trataban de crear un vínculo familiar.

Descubrieron que una de las razones por las cuales muchos niños y niñas eran enviados a trabajar, tenía su origen en la misma familia.

“El abuelito te decía, ‘pero si yo trabajé, ¿por qué no va a trabajar él? El trabajo dignifica, si yo lo hice, él también lo tiene que hacer’”, comentó Chávez.

 

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