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De contextura delgada, cabello entrecano hasta los hombros y con una pañoleta tejida de distintos colores en la cabeza, de voz pasiva, con ajustados pantalones, de guayabera o blusas, talentosa y de noble corazón. Así se ve y describen en Masaya a Martha Cecilia Toribio, coordinadora del torovenado El Malinche, que se celebra mañana en esta ciudad.

En el seno de una familia tradicional, de costumbre conservadora y laboriosa en la fabricación de artesanías de palma, nace doña Martha Toribio, quien ha seguido el legado de su abuelita, doña Carmen Toribio, a quien en su lecho de muerta le prometió sacar adelante el tradicional torovenado El Malinche.

Martha Toribio no puede contener las lágrimas al recordar a su abuelita, a quien ha rendido un homenaje trabajando para que prevalezca esta tradición de Masaya.

La coordinadora del torovenado El Malinche recuerda a su abuelita que siempre salía en los bailes de húngaras, antes predominaba que nadie se descubría el rostro, que era un mito.

“El mensaje, así como lo recibí de mis ancestros y que puedo dejar a los niños y jóvenes, es que continúe prevaleciendo nuestra identidad, pero realmente a como es, no inventado, que no se afrenten de las máscaras artesanales elaboradas por la laboriosa gente de Masaya. Nada tienen que ver las máscaras extranjeras con las nuestras”, expresó la coordinadora del torovenado El Malinche.

Toribio agregó que el torovenado tiene que ir disfrazado con un cuadro legendario propio de Masaya, no “inventados” o “tipo carnaval”, porque a su criterio eso desvirtúa el folclor, que lucha por su existencia.

LUCHA ARDUA

“Hago hincapié a los niños, a los jóvenes, que prevalezca como es realmente el torovenado, a pie, en carreta o en carretón, no en tráiler o camiones, camionetas, porque eso desvirtúa nuestro folclor. Y no confundamos las tradiciones, porque nada tienen que ver los Agüizotes --que son mitos y leyendas y se realiza por la noche-- con la tradición del torovenado, que es real; 523 años de dominio español”, dice Toribio.

Pese a los tiempos adversos, Toribio mantiene una lucha ardua para continuar la tradición que le dejó su abuela y que data de hace más de 122 años.

La tradición comenzó como una promesa y a través de familiar a familiar se fue transmitiendo y hasta hoy, según Toribio, lo hacen con devoción a San Jerónimo, por muchos favores recibidos de salud.

RECUERDA A SU ABUELA

La coordinadora del torovenado El Malinche recuerda a su abuelita que siempre salía en los bailes de húngaras, antes predominaba que nadie se descubría el rostro, que era un mito, nadie sabía quién era y la sorpresa era cuando terminaban los bailes, que los celebraban con comilona y bebedera.  

María Fátima Marín, hermana de la coordinadora del torovenado El Malinche, afirma que durante años han apoyado a Martha Toribio con la realización de esta actividad, disfrazándose y brindándole ayuda económica.

“Como parte de la familia pretendemos poner nuestro esfuerzo económico para transmitir esta tradición, esta costumbre a la nueva generación. Aún seguimos trabajando con las artesanías elaboradas a base de palma, herencia de nuestra abuelita”, dijo María Fátima.

MUCHA ARTESANÍA

María Dolores Gómez, mayordoma de la nesquisa, destacó el esfuerzo de Martha Toribio y su familia por levantar el torovenado.

“Veo cómo se arraiga en una familia una tradición que casi se hace ley, de generación en generación, se van preparando, van retomando la conducción y organizar un torovenado no es fácil, hay bastantes tareas, cada vez va tomando auge”, expresó Gómez.

La mayordoma de la nesquisa del maíz mencionó que alrededor del torovenado se mueve mucha artesanía, porque los pequeños comerciantes de estos productos obtienen trabajo y hay un criterio de no importar otras culturas, por lo que se ha venido depurando este aspecto.

Martha lamenta que de una u otra manera se desvirtúe el folclor, porque la mayoría de los jóvenes se avergüenzan e inclusive afirma haber escuchado que tildan de ridículo al que anda en el torovenado.      

“No es nada de ridiculez, porque son cosas bonitas, ya que el único potencial turístico que tenemos los nicaragüenses es nuestra cultura.

Aprovecho esta oportunidad para agradecer el apoyo y la confianza de toda la población, porque el apoyo del pueblo ha sido elemental para que este torovenado prevalezca”, mencionó Martha.  

 

 

 

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