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Pese a que Managua perdió su identidad arquitectónica con el terremoto del 23 de diciembre de 1972, edificios y proyectos habitacionales que sobrevivieron a dicho desastre pueden servir de ejemplo para definirla como una ciudad capital, opina el arquitecto Gilberto Martínez en esta entrevista.

Según Martínez, que tiene un máster en arquitectura por la Universidad Católica de Chile, para ello es fundamental que se tome en cuenta a la ciudadanía, aunque, a la vez, destaca que debe haber coordinación entre los planes de desarrollo de la ciudad que elabora la alcaldía y la inversión del sector privado.

Como estudiante en el extranjero, ¿en tus pláticas cotidianas cómo describías la arquitectura de Managua si te preguntaban por ello?

Cuando me hacían ese tipo de preguntas me daba un poco de vergüenza, porque por esas mismas razones es que estudié lo que estudié, porque me quedaba corto. Yo podía decir que tiene un centro, pero que lo perdió en el terremoto y que los edificios antiguos estaban orientados hacia el lago. Eso representaba una especie de identidad que va de la mano con un reconocimiento de la geografía de Nicaragua. Señalaba que tenemos un lago dentro de la ciudad y que ese lago de alguna manera también define la arquitectura o la identidad de los proyectos.

¿Qué elementos arquitectónicos de la ciudad resistieron el terremoto del 72 y pueden ser aprovechados?

Son varias edificaciones las que desafiaron no solo el terremoto, sino el tiempo. Entre los edificios más notables y que todavía forman parte de la ciudad están el Palacio Nacional, que data de 1940; Palacio de Comunicaciones, construido en el decenio de 1950; el Banco de América, de 1968; el Teatro Nacional Rubén Darío, de 1969; y el Hotel Intercontinental Managua (hoy Crowne Plaza), de 1969. Asimismo el edificio de la Empresa Nacional de Luz y Fuerza, de 1970, y la iglesia de Santo Domingo, de 1966, cuyo diseño es significativo y es poco conocido. Están también los proyectos habitacionales como Bello Horizonte y casas unifamiliares en Bolonia y barrio Sajonia, todavía se encuentran casas sumamente interesantes.

Considero que son referentes que deben ser estudiados y analizados para comprender su relación con la ciudad, y a partir de ese estudio diseñar nuevas propuestas. Todos esos edificios están cargados de identidad nacional. Hay que entender que el patrimonio no es solamente lo viejo, es todo aquello que tiene potencial de constituir identidad. De ahí se supone el patrimonio y el patrimonio tiene la capacidad de marcar profundamente el futuro, de alguna manera da un modo de ser y de estar en un lugar.

En términos generales, ¿considerás que el centro de Managua debe ser rescatado a como era antes del terremoto del 72?

Totalmente. Es un área con gran potencial para instaurar nuevamente ese centro que tanto se necesita. Un centro histórico con visión integral, operado por proyectos inclusivos y articulados con la ciudad y el paisaje. Eso obligaría a una planificación y, además, apuntaría hacia una identidad arquitectónica. Sí, hay que especificar que no se puede diseñar o construir lo mismo de antes, (porque) las sociedades evolucionan y las necesidades cambian. Para rescatar el centro histórico debemos dejar atrás el pasado y aprender de él. Percibo que la sociedad nicaragüense continúa aferrada a la historia sin proponer, añoran cómo se vivía en la Managua vieja, pero hasta ahí. Debemos rescatar las dinámicas urbanas que tuvo la ciudad antes del terremoto de 1972 y evitar a toda costa fijar la mirada en cosas que no aportan al desarrollo. La historia es para aprender.

A lo que actualmente se le denomina centro de Managua, está más al sur de donde estaba el antiguo. Tomando en cuenta las condiciones socioeconómicas que tiene ahora la ciudad, ¿dónde debería estar ubicado y con qué elementos?

El centro de la ciudad es y debería permanecer en el mismo lugar. El nuevo centro, la parte de Carretera a Masaya, debería ser considerada un subcentro y no al contrario. Lo mismo sucede entre la rotonda Rubén Darío hasta la rotonda de la Centroamérica, por mencionar un caso. Eso fue establecido en el Plan Maestro de la Ciudad de Managua del 2000, un plan que respaldaba la consolidación del centro de la ciudad.

A medida que han surgido estos subcentros, se han ido perdiendo oportunidades para rescatar el centro, inversiones que pudieron apuntar a esa definición de la ciudad. Si las propuestas arquitectónicas y urbanas trabajaran de la mano con lo que se establece en un plan maestro, sería otro caso. El crecimiento desproporcionado de la ciudad hace que esta pierda su centro urbano. Urge una legislación de uso de suelo, una ley de desarrollo urbano.

¿Creés que con las obras que se han desarrollado hasta ahora Managua no se va definiendo como una capital, desde el punto de vista arquitectónico?

Desde el punto de vista arquitectónico, lo que se ha desarrollado hasta ahora es interesante. Existen proyectos con buena arquitectura, pero que funcionarían mejor con un plan integral si se relacionaran con la ciudad, con el peatón, con la planificación urbana coherente. Los proyectos deben estar articulados y no aislados. Un caso interesante es el de la ciudad de Santiago, Chile. Para rescatar su centro histórico la municipalidad impulsó ideas de inversión, se establecieron normativas para el sector inmobiliario, lazos con la empresa privada y, sobre todo, con la ciudadanía. Eso ha generado un impacto positivo para el área, pues surgieron nuevos planes para densificar y rescatar su centro. Decir que Managua se va definiendo como capital es una temática amplia y delicada. Sí podemos enfatizar en que hay un intento, sin embargo, uno en el que no se percibe una planificación con enfoque integral de mediano a largo plazo. Hay un intento, pero con dinámica del mercado y no de la ciudadanía. Para ser capital, es 
obligatorio recuperar el centro de la ciudad, tener un sentido de orientación.

En ese sentido, ¿cómo valorás lo que se está haciendo en la zona del lago con la Avenida Bolívar, el Puerto Salvador Allende, etcétera?

Me parece bastante bueno, me gustan los proyectos que están desarrollando, me gusta el interés que tiene el Estado con la ciudad, la Alcaldía está haciendo un buen trabajo también, pero sugeriría que no se desarrollaran proyectos desarticulados. El Salvador Allende me parece un proyecto muy interesante, creo que la ciudadanía lo ha aprovechado bastante, pero está el Salvador Allende, el parque Luis Alfonso, la Plaza de la Revolución, pero no están conectados, y esa es una diferencia bastante relevante con los proyectos de antes.

El arquitecto

Gilberto Martínez García.
Managua, Nicaragua

Arquitectura en la Universidad Americana (UAM).
Posgrados en Arquitectura Contemporánea y Arquitectura Sostenible en la UAM.
Máster en Arquitectura, con especialización en proyectos complejos en la Universidad Católica de Chile.

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