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James A. Robinson, profesor de política de Harvard, llegó al país invitado por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) para presentar el libro “Por qué fracasan los países”, del que es coautor junto con Daron Acemoglu.

El libro es producto de 15 años de investigaciones y en palabras de Michael Spence, premio Nobel de Economía 2001, el texto es de lectura imprescindible porque habla “sobre cómo las fuerzas económicas, la política y los programas políticos han evolucionado juntos y juntos se equilibran entre sí, y cómo las instituciones tienen un gran peso en dicha evolución”.

Compuesta por quince capítulos, la obra inicia describiendo las diferencias entre las ciudades de Nogales en Arizona, Estados Unidos, y Nogales en Sonora, México. “¿Cómo pueden ser tan distintas las dos mitades de lo que es, esencialmente, la misma ciudad?”, se preguntan y luego explican las razones, adentrándose en la historia de ambos países.

El análisis parte de la evolución histórica de las sociedades, de cómo se formaron las instituciones y qué aspectos se conservan aún. Para eso, en el caso de Latinoamérica, se remontan a la colonización española.

Robinson, cuyo campo de especialización es la economía política y la política comparada, explica en esta entrevista la importancia de las instituciones inclusivas y los efectos de lo contrario, y que han denominado instituciones extractivas.

Ofrece, asimismo, ejemplos cercanos.

En el libro, ustedes sostienen que los países fracasan por las instituciones extractivas, que no crean los incentivos para que la gente ahorre, invierta e innove. Hablemos un poco sobre las instituciones extractivas.

Un ejemplo que nosotros tenemos en el primer capítulo, es el de Bill Gates y Carlos Slim. Ellos han hecho dinero y creo que son un muy buen ejemplo, porque los dos son extremadamente ricos, pero la forma en que han hecho ese dinero es muy diferente. Bill Gates hizo su dinero a través de la innovación, creando software en la industria de las computadoras, y los economistas saben que esta es la principal actividad para generar prosperidad y riqueza.

Carlos Slim hizo su fortuna a través del monopolio de las telecomunicaciones, mayormente en México. ¿Por qué es malo eso? Porque teniendo monopolios les quitas oportunidades a otras personas. Si piensas en Bill Gates, entonces miles y miles de personas están en esta industria de las computadoras y en la industria del software.

La OECD muestra que el monopolio de Carlos Slim reduce el ingreso nacional de México. Entonces son dos hombres muy ricos, pero las formas en las que han hecho dinero tienen consecuencias diferentes para la prosperidad de México y de Estados Unidos.

Ese ejemplo demuestra que lo que importa de las instituciones es que ellos toman el talento y energía de las personas, pero los empujan en direcciones muy diferentes. La manera de hacer dinero en México es convirtiéndote en alguien que tiene el monopolio, y la forma de hacer dinero en Estados Unidos es convirtiéndote en un innovador. Y no es que Bill Gates no quería hacer un monopolio, él lo hizo, pero en los Estados Unidos según las reglas hacer un monopolio es mucho más difícil.

En el libro usan el ejemplo de Colombia para explicar que la democracia no garantiza instituciones inclusivas.

Sí, creo que la democracia es una parte importante de las instituciones políticas inclusivas, pero lo que queremos destacar es que la democracia frecuentemente funciona de forma incompleta y es de muy baja calidad.

Para explicar por qué fracasan las naciones se remonta a la época de la colonia, ¿de qué forma lo que inició durante la colonia continúa presente en los países latinoamericanos?, ¿cómo este pasado contribuye a que persistan instituciones extractivas y, por ende, pobreza?

Sí, creo que es imposible entender por qué Norteamérica es tan diferente de Latinoamérica sin pensar en la colonia porque muchas de estas cosas están arraigadas en la historia. Nosotros estamos hablando de democracia y si miras la etapa de la colonia en Estados Unidos, los estados tenían una estructura bastante democrática, lo cual es muy diferente a la forma en que fue la colonia en Latinoamérica.

La mayoría de los países latinoamericanos que han consolidado su democracia lo han hecho en periodos recientes. Ese legado de autoritarismo duró más de 200 años y pienso que la inequidad en Latinoamérica, la sociedad desigual y los ingresos desiguales están fundamentados en la época colonial.

¿Cómo se explica el caso de China: crecimiento económico alto e instituciones políticas extractivas?

Una cosa que es obvia, es que la aceleración del crecimiento económico en China se debe a que las instituciones económicas son cada vez más inclusivas, pero eso sucede en el contexto de instituciones políticas que continúan siendo extractivas. Se han eliminado restricciones y ha habido legislaciones que liberan las actividades económicas. Esto no es compatible, no puedes tener instituciones económicas inclusivas junto a instituciones políticas extractivas. Puedes tener crecimiento económico en un periodo de tiempo, 10 años, 20 años, 30 años. El ejemplo que damos de eso es la Unión Soviética o incluso Argentina antes de la primera Guerra Mundial. Argentina nunca tuvo las instituciones necesarias para crear un modelo próspero de sociedad, pero igual tuvieron un crecimiento económico por 40 años, pero no se mantuvo, y esta es la previsión que hacemos sobre China.

Ustedes hablan de romper el molde, ¿qué deben hacer los países o los ciudadanos para que haya instituciones inclusivas?

Nosotros enfatizamos que teniendo sociedades con instituciones extractivas puede ser muy bueno para algunas personas como Carlos Slim, pero el ciudadano promedio mexicano no está bien con esto.

Es una cuestión de organización colectiva, identificando cuáles son los problemas institucionales.

Se trata de cambios políticos, organización política, no es un problema técnico. En el libro hablamos de Brasil, Porto Alegre como ejemplo, pero tal vez fuimos muy optimistas. También hablamos de la Primavera Árabe, pero al menos en el caso de Túnez sí parece ser exitoso. Y Túnez es interesante porque es como Nicaragua, es un país pequeño donde todos pueden reunirse y hablar unos con otros. La gente que ganó el premio Nobel de la Paz este año hizo exactamente eso, poniendo a la gente junta en Túnez, todo mundo se juntó: empresarios, islamistas, gente de la izquierda, gente de la derecha, con tal de hacer un consenso para discutir y negociar qué era lo mejor para Túnez.

¿Han estudiado el caso de Centroamérica?

No mucho.

Les tomó 15 años hacer las investigaciones.

Sí, somos muy nerdos. (Ríe)

Hará una exposición sobre su libro en una actividad realizada por Funides, ¿qué aspectos realzará?

Quiero enfatizar en que no hay ninguna razón por el que cualquier país en Centroamérica no pueda tener los ingresos per cápita que tiene Estados Unidos. Se trata de tener instituciones correctas y promover instituciones inclusivas para liberar el potencial de la sociedad. Lo que me gustaría hacer es crear un debate sobre las instituciones inclusivas y cómo construirlas.

¿Quién es?

James A. Robinson
Profesor de política de Harvard

Su campo de especialización es la economía política y la política comparada. Así como el desarrollo económico y político.
Autor de “Colombia: ¿Otros 100 años de soledad?” y coautor de “The Political Economy of Clientelism”.

 

 

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