Leyla Jarquín
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En el último semestre del 2014 e inicios del 2015, la red de Casas Maternas en El Tuma-La Dalia, departamento de Matagalpa, atendió a 52 niñas embarazadas con edades entre los 10 y 14 años, situación que tiene en alerta a organizaciones civiles que trabajan en la erradicación de la violencia contra las mujeres.

A propósito del lanzamiento de la campaña “Yo me sumo a prevenir la violencia hacia las mujeres y niñas ¿y vos?”, Marisol Hernández, miembro de una de las 10 organizaciones que impulsan dicha iniciativa, señaló que los embarazos en niñas y adolescentes son cada vez más frecuentes, pero que no están siendo visibilizados como delitos, sino como algo natural.

“Descubrir niñas entre los 10 y 14 años que están embarazadas y pensar que nacieron para ser madres, no podemos permitirlo, tenemos que tratarlos como delitos y saber que las personas adultas tenemos responsabilidad para protegerlas”, planteó Hernández, del Centro de Servicios Educativos en Salud y Medio Ambiente (Cesesma), en San Ramón, Matagalpa.

DELITO INVISIBLE

Con base en el trabajo que realizan con la red de Casas Maternas, Hernández refirió que también tienen registrados los casos de 529 adolescentes de entre 15 y 19 años que resultaron embarazadas.

Según la activista, son pocos los casos de niñas y adolescentes embarazadas que son tratados como delitos y donde los agresores son judicializados, pues, por el contrario, la menor de edad se ve obligada a abandonar la escuela y trabajar para mantener al bebé, además que es discriminada y, en situaciones extremas, obligada a abandonar su comunidad.

“Muchas veces las comunidades desarrollan mecanismos para proteger a los agresores”, apuntó Hernández, quien afirmó que los principales victimarios son personas allegadas a las niñas y adolescentes, como padrastros, cuñados y tíos.

Uno de los ejes de esta campaña, que cuenta con el apoyo de la Iglesia católica para el Desarrollo, Trocaire, es promover que los líderes comunitarios tomen conciencia de la problemática de la violencia contra las mujeres, adolescentes y niñas, y ejecuten acciones para denunciarla y prevenirla.

En ese sentido, Félix Ríos, de la Pastoral Social Cáritas, otra organización aliada en la campaña, destacó que los líderes religiosos deben aprovechar la influencia que tienen en la población para luchar contra esta problemática, pero no solamente basados en fundamentos religiosos, sino en los aportes que hacen las ciencias sociales y las investigaciones.

“La propuesta de Dios tiene como fin que la persona se realice y es impensable que una mujer lo haga si sigue creciendo en medio de situaciones de violencia (…) nunca podrá ser parte del plan de Dios el que una mujer sufra o que tenga que aguantar palo y golpe de parte del marido bajo el argumento que la ama”, argumentó Ríos.

 

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