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Aunque no es una tarea fácil, la reducción de la transmisión del virus VIH/Sida a menores de edad puede ser lograda a través de la detección de la enfermedad con la implementación de pruebas rápidas, acceso a tratamientos retrovirales para las madres portadoras del virus y la implementación de campañas educativas.

Según Arely Cano, representante en el país de la Comunidad Internacional de Mujeres con VIH (ICW por sus siglas en inglés), la cobertura del tratamiento retroviral en el país se obtiene, en su gran mayoría, a través de fondos internacionales, sin embargo también hay un acuerdo en el cual el Gobierno se ha comprometido a crear las condiciones para lograr que el tratamiento esté más disponible.

“El 70 por ciento de cobertura del tratamiento se logra a través de un llamado fondo global y el 30 por ciento restante lo cubre el Gobierno ya que el tratamiento viene acompañado de exámenes especiales para medir la carga viral en el paciente y así determinar el esquema retroviral del tratamiento”, compartió Cano.

Según la especialista en el tema, en dependencia de la carga viral que presente el paciente se establece el esquema para el tratamiento, el cual puede tener un costo que oscila entre los US$60 y US$120 cada mes.

Parte de los beneficios con estos tratamientos son entregados a mujeres embarazadas que portan el virus del VIH, y cuya detección ha sido posible gracias al mayor control durante la gestación del bebé, y de esta manera se evita la transmisión.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año, alrededor de 1.4 millones de mujeres que conviven con el VIH quedan embarazadas en el mundo.

Si no se tratan, tienen entre 15 y 45% de posibilidades de transmitir el virus a sus hijos durante el embarazo, el parto o la lactancia. Sin embargo, ese riesgo se reduce a poco más de 1% si se suministra antirretrovirales a las madres y a los niños en las etapas en las que puede producirse el contagio.

Ejemplo cubano

De hecho, a juicio de la especialista el país podría emular en poco tiempo el ejemplo de Cuba, que fue declarado por la OMS como el primer país que logró evitar la propagación del virus de manera vertical.

En este sentido, Cuba ha trabajado en asegurar el acceso temprano a la atención prenatal, a las pruebas para detectar el VIH y la sífilis, tanto para las embarazadas como para sus parejas para proveer el tratamiento a las mujeres que dan positivo y sus bebés, en la sustitución de la lactancia materna, la prevención del VIH y de la sífilis antes y durante el embarazo a través del uso de preservativos y otras medidas de prevención.

En este sentido Cano destaca que el país ha dado pasos sostenidos en la prevención de la transmisión del virus de manera vertical, inclusive la dirigente considera que de continuar en esta senda el país no solo podrá evitar este tipo de propagación de la epidemia, sino que también se podría lograr traer al país tratamientos retrovirales de nueva generación y se inscribiría en la ruta a lograr ser parte de los países que cumplan la meta 90/90.

“Hay nuevas metas que ha puesto Naciones Unidas y nuevas metas regionales en las que se busca lograr que en el año 2030 exista un 90 por ciento de la población que tenga acceso a tratamiento retrovirales y no fallezcan a causa del VIH, pero que también el otro 90 por ciento de la población se realice la prueba del VIH. Yo creo que Nicaragua lo podrá lograr”, explicó Cano.

Indicó que la mejor manera de concretar estos objetivos es a través la implementación de políticas sanitarias que pasan por atender de manera integral a los pacientes en cualquier centro de atención pública del país, así como un mayor presupuesto al sector salud y la capacitación de personal.

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