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Nuevamente la casa donde la Virgen de El Viejo tiene su trono resultó pequeña para albergar a los peregrinos que desde el exterior e interior del país se concentraron para rendir tributo a la centenaria imagen que todos llaman "la milagrosa".

La eucaristía estuvo presidida por el nuncio apostólico en Nicaragua, Fortunatus Nwachukwu; el obispo de León, monseñor Bosco Vivas, y el clero diocesano.

“No se puede amar a la madre, cuando se ejerce violencia”, dijo el representante del papa Francisco, quien asegura que su Santidad visitará en febrero al pueblo mexicano, pero que por el momento no podrá hacer una parada en Centroamérica.

Por su parte, el obispo de los leoneses y chinandeganos expresó que "la Madre quiere revitalizar la unión entre sus hijos y nos hace experimentar alegría entre todos los presentes".

Promesantes

Miriam Sánchez se levantó ayer a la una de la mañana para estar en El Viejo durante la primera misa: la de las seis de la mañana. Ella, originaria de Ticuantepe, departamento de Managua, pagaba promesa en el Santuario Nacional Mariano.

“Yo tengo una promesa desde hace 25 años, cuando mi hija tenía 6 meses de nacida me la desahuciaron. Tenía mucha flema en los pulmones y era asmática; la Virgen me la sacó de cuidados intensivos y ahora venimos a pasar el día con ella, desde que baja de su camarín hasta que vuelve a subir a su trono", dijo.

La peregrina hace mucho sacrificio. Ahorra medio año para pagar el pasaje de ocho miembros de su familia, que viajan expreso desde su lugar hasta El Viejo, traen comida para pasar el día en la iglesia y participan en diversas actividades que se realizan.

Y es que a El Viejo viene a orar, cantar, pagar promesa, recibir la bendición de la corona de la Virgen, lavar la plata, o a repartir refrescos nacionales a los peregrinos, para enumerar las diversas formas en que podés servir a la virgen, en vez de dar una limosna.

Julia Margarita Solórzano vive en el barrio Jorge Dimitrov, en Managua. Ella y su familia llegaron desde sábado a la ciudad.

"Venimos para ver la serenata, dormimos en los alrededores de la iglesia y ahora nos disponemos a escuchar la primera misa de la mañana", aseveró.

Margarita continuó la devoción de su abuela. "Yo vengo a pagar los favores grandes que ella me ha hecho. Es bien misericordiosa", indicó tras derramar lágrimas, porque asegura que por intercepción de la Virgen, la vida de su hijo se ha recuperado.

 

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