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Quien viera a este anciano dudaría que supera las nueve décadas de vida. Habla con lucidez. No usa bastón. Es un libro histórico de León Viejo. Es español, y nació en la provincia de Burgos, al norte de España, pero desde hace 71 años ha hecho de Nicaragua su segunda patria. Es el hermano Benito Díaz, un hombre que ha trabajado con algunos movimientos de iglesias, con alcohólicos anónimos y con movimientos juveniles.

Hoy está bajo un ranchón en Puerto Momotombo. Le acompaña su amigo Denis Chavarría López y desde este lugar están organizando la edición número 16 de la Peregrinación de Santiago de los Caballeros, un andar que comienza en las ruinas de León Viejo y culmina en el parque San Sebastián, en la ciudad de León. “Lo que hacemos es simular el recorrido que emprendieron los habitantes de León Viejo cuando decidieron abandonar el poblado”, relata Díaz.

La idea de este peregrinar parte de la travesía del Camino de Santiago de Compostela, España. La primera vez que se realizó unos 600 jóvenes se dieron cita en la entrada de las ruinas de León Viejo. Luego de la bendición de los sacerdotes comenzaron la marcha. A la cabeza iba el Cristo de Pedrarias, una imagen de la Virgen de la Merced, patrona de la cabecera del departamento y otra del apóstol Santiago.

“Un día se nos vino la idea de revivir la historia adormecida de León, la historia olvidada, olvidada y muy indiferente ante los hechos históricos que jalonan la vida de León. Fue así como surgió la idea de hacer una peregrinación con jóvenes para revivir la fe que aquella gente tuvo en 1610 cuando la circunstancia telúrica los obligó a salir y buscar refugio junto a las márgenes del barrio Sutiaba”, expone Díaz.

El hermano Benito, como le dicen al anciano, tiene muchas expectativas para la próxima edición de la peregrinación que se realizará el 16 y 17 de enero, los días cercanos a la fecha histórica del traslado. 

Para esa ocasión han mandado a confeccionar cotonas y sombreros parecidos a los que usaban los pobladores de aquella época. En total son 33 kilómetros de trayecto, una cantidad similar a las ocho leguas recorridas en 1610 que  registran los libros históricos.

El viaje

Después de que el sacerdote que preside la caminata pronuncia: “In nomine Dei ambulant” (En nombre de Dios caminamos), en León Viejo, los peregrinos avanzan hasta la entrada de la laguna El Tigre. Ahí les dan de almorzar, rezan el Rosario y a las 3:00 de la tarde parten hacia la comunidad San José de Miramar. 

“Antes que nosotros nos asomemos a esas tierras los pobladores han tirado cohetes para anunciar nuestra llegada”, cuenta Benito.

“En San José de Miramar tenemos un acto cultural, nos dan de cenar, dormimos y al día siguiente a las 4:00 de la mañana estamos en pie caminando hacia Chacraseca. A la parroquia de ahí  llegamos a las 7:00 de la mañana. Visitamos al Santísimo, desayunamos y luego emprendemos el camino a León, donde llegamos aproximadamente a las 9:30 o 10:00 de la mañana”, acota el señor de hablar golpeado quien casi ha perdido el acento español.

La cantidad de jóvenes que participan es variable. Benito rememora “En 2010 celebrábamos los 400 años del traslado de la ciudad y se dio una especie de concientización local y nacional por lo que se juntaron a nuestro llamado personas de diversas partes de Nicaragua. Ese día salieron 900 personas de León Viejo y al llegar al parque San Sebastián la peregrinación registraba a más de 2,000 caminantes”.

Todos los años es tradición que el alcalde de León salga a esperar a los peregrinos y luego entre con ellos ondeando la bandera de la ciudad. 

“Esos recuerdos quedan para siempre. Esto no tiene más que un valor histórico para que la gente sepa de dónde venimos y hacia dónde vamos”, reflexiona Benito. “En León nos espera una comunidad de Sutiaba para darnos la recibida tal como se dio en 1610, cuando recibieron al alcalde don Pedro de Mendiola, quien presidía la escapada”, agrega.

Benito está muy entusiasmado. Se le nota cuando habla. Quizá experimenta la misma emoción de cuando llegó por primera vez a León en 1944 para dedicar y trabajar su vida entera en el Colegio La Salle. De él se puede decir que es incansable. Mantiene tanta vigorosidad que desde ya está preparando una celebración el 19 de junio de 2024. Ese año León Viejo cumplirá 500 años de fundación y el 100 de haber nacido. “Probablemente yo ya no esté para ver eso”, concluye.

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