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La suerte es loca y a cualquiera le toca, aunque algunas veces sea de rebote, como le pasó a la concesionaria de la Lotería Nacional Filomena González, de 68 años, quien vendió el “gordo” y el ganador, como agradecimiento, le terminó de construir su casa, que estaba hecha de minifalda; mitad bloque y mitad madera.

“Fue una bendición de Dios. Yo en realidad no esperaba semejante regalo, pero el señor (el ganador) tenía unos dos meses de estarme comprando lotería y solo compraba pedacito, hasta que un día le dije: Tome, llévese el billete y él no quería, porque era mucho dinero y le dije, el que no se arriesga no gana”, recuerda doña Filo, como la llaman de cariño sus colegas.

Y al mes de haber ganado el premio, el cliente de unos 55 años, quien le pidió a doña Filo jamás revelar su identidad, llegó nuevamente al puesto de venta de la marchanta y le dijo: “Vengo a cumplir la promesa que le hice”. ¿Cuál?, le pregunté. “La de componerle su casa. Yo no estaba bromeando el día que le dije: Si me saco el gordo, le compongo su casa”, recuerda doña Filo.

“Necesito que se vaya a alquilar un mes cerca de su casa, que en un mes yo se la entrego como nueva”, le propuso el cliente.

“Y así fue, gracias a él y a mi Señor tengo mi casita”, comenta con alegría la mujer morena, que lleva 55 años ofreciendo la suerte en el costado sureste de la Lotería Nacional.

Empeñados

Aunque la agencia entrega un incentivo por vender el premio mayor, no todo es color de rosa, porque como los vendedores dicen, cada concesionario tiene empeñada la vida en la institución.

“¡Claro!, uno anda el ‘cachipil’ de reales y la empresa tiene que asegurarse, y ¿Cómo lo hacen?, pues, cada vendedor empeña su casa o bienes que tenga para dejarlo en garantía, además de tener un fiador. Uno tiene determinada cuenta y con el incentivo lo que se hace es restarle a la deuda que uno tiene con ellos”, aclaró doña Filo.

Ernesto Vallecillo, gerente general de la Lotería Nacional, explica que los concesionarios tienen un fondo de garantía, “que no es dinero de la Lotería, sino de ellos. Es decir, que a esa cuenta se le resta el dinero que los vendedores andan en mano con los billetes de la suerte”.

Asegura que en nueve años que tiene la actual administración, “a nadie se le ha quitado su casa, o su carro, o lo que hayan puesto en garantía.

Añade que cada concesionario gana el 18.5% según el premio del billete vendido, en los seis premios semanales del sorteo.   

Los riesgos

Este negocio también tiene sus riesgos como cualquier otro, pero ellos al igual que los que cambian dólares, andan los reales en las manos y son blanco de la delincuencia.

El concesionario Pedro José Pavón estuvo al borde de la muerte al recibir un impacto de AK-47 que le desbarató el maxilar superior, al ser víctima de un robo por parte de un par de motorizados a pocas cuadras de su casa, en el año 1995.

“¡Estoy vivo porque Dios es Grande!”, exclamó Pavón, quien antes de ser vendedor de lotería era responsable del área de riego en el antiguo ingenio El Timal, en Tipitapa.

Este técnico en mecánica de suelo ha vendido cinco veces el gordo, tres veces él mismo y las otras dos, sus agentes vendedores.

“Pero en las cinco veces yo he recibido el incentivo para bajar la deuda que tengo con la institución, porque soy yo el que está empeñado”, señaló Pavón, quien tiene su puesto de venta en las afueras de la Lotería Nacional en Managua, y además también cuenta con sus agentes vendedores.

Los concesionarios son muy celosos de revelar la identidad de los ganadores, pues consideran que es una manera de protegerlos de los delincuentes.

Richard Roberto Mendoza, de 39 años, es un concesionario chontaleño que en el mes de octubre vendió el gordo a una comerciante camoapeña.

“Lo único que le puedo decir es que es una mujer trabajadora, se dedica a vender en las calles de Camoapa y tiene aproximadamente 32 años. Cuatro veces había comprado el billete, hasta que la pegó”, dijo escuetamente Mendoza, quien vendió por primera vez el gordo, que esta vez fue de ocho millones de córdobas.

  • 1,200 concesionarios directos tiene la Lotería Nacional.
  • 3,800 revendedores de lotería están registrados.
  • 60 mil billetes de lotería corren semanalmente en Nicaragua.
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