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Es originario de Nandaime, Granada, pero allá por 1952 se trasladó a Managua para estudiar en el colegio Calasanz. José María Talavera Salas cuenta que desde que pisó la capital no quiso volver a su pueblo. Se estableció entonces en uno de los barrios más antiguos de Managua, ese cuya prosperidad y gloria le fue arrebatada sin previo aviso tras el terremoto de 1972: el barrio San Sebastián.

“Era uno de los principales barrios de Managua, muy elegante, vivía gente acomodada, había muchos lugares vistosos, pero el terremoto se llevó todo lo bonito de él”, recuerda Talavera. Tras el suceso, los primeros habitantes de la zona emigraron a otros sitios para construir una nueva vida, dejando en su lugar un barrio totalmente diferente. Casi irreconocible para aquellos que había decidido quedarse.

Teresa Ruiz, otra habitante de San Sebastián, explica que la situación del barrio no ha sido la misma desde hace 70 años. “Si a uno le daban ganas de comer, ahí se iba uno a cualquier restaurante a las 11 de la noche y la pasaba de maravilla, ahora la seguridad se ha venido abajo, por una nada te asaltan”.

San Sebastián se ubica en el Distrito I, en el que se contabilizan 14 residenciales, 39 barrios, 54 asentamientos espontáneos y 17 sectores, según datos de la  Alcaldía de Managua. Es vecino del San Antonio y del Monseñor Lezcano.

El distrito II está conformado por barrios tradicionales de la vieja Managua.

En los 50…

El historiador Róger Fischer explica en un artículo publicado en La Prensa en 2011, que el centro de mayor relevancia en el barrio San Sebastián, antes del terremoto del 72, fue el Club Social de Managua.

“Se caracterizaba por las grandes fiestas que se organizaban en honor a la patria. Los 14 de septiembre eran presentadas ante la sociedad las jóvenes más agraciadas y de familias tradicionales ataviadas en lujosos vestuarios”, relata Fisher.

Asimismo, la zona destacaba por los parques y plazas que estaban a sus alrededores. Cientos de árboles frondosos adornaban lo que era la Plaza de la República y en los parques Central  Darío y Frixione, los niños se reunían para jugar con sus amigos o simplemente para andar en  bicicleta.

Lo mejor del barrio era que todo quedaba cerca: Restaurantes, oficinas del Estado y cines. Todo lo que uno necesitaba lo encontraba a la vuelta de la esquina.

“Los chavalos acá teníamos el cine Principal, el cine El Triunfo y al otro lado, otro cine. Estaba el (cine) de las Américas a tres cuadras y los restaurantes tenías de dónde escoger”, describe José María Talavera, uno de los habitantes del barrio.

En aquella época en los fines de semana se realizaban varias actividades recreativas en el barrio, pero las que más gustaban a sus pobladores eran los conciertos de música clásica en el que la gente se reunían si temor a que nada malo les pasara. 

Igualmente, Oscar Ulloa Avellán en su libro “Barrio San Sebastián”, recuerda que las fiestas se efectuaban en cualquiera de las casas de las familias que ahí habitaban “sin ningún problema, ya que nuestros padres lo permitían, puesto que nos divertíamos sanamente”

Los restaurantes y el imperdible Tío Popo

Uno de los comedores más visitados del viejo San Sebastián era “La Dinamarca”, cuyos dueños, enfatiza el historiador Fischer, eran los padres de Edith Gron, escultora nacionalizada nicaragüense y danesa de nacimiento. También estaba “La hormiga de oro”, una sorbetería en la que los chavalos se reunían con sus enamoradas.

Dos estaciones de radio hacían al barrio San Sebastián de un lugar emblemático: la 590 y la Radio Mundial. Esta última era más famosa que la primera por las actividades recreativas que organizaba, y que reunía a cientos de sus seguidores. Su variada programación, noticias, música y concursos quedaron grabados en los corazones de sus radioescuchas, eso sin olvidar la famosa hora infantil del Tío Popo.

“Recuerdo que ahí cantó la Marina Cárdenas, sus boleros conquistaron a muchos”, refiere Teresa Ruiz, una vecina de San Sebastián. Donde estaban dichos establecimientos actualmente no queda  absolutamente nada. Son simples predios baldíos que en su momento albergaron a estos y a otros edificios cuyas historias parecen haber sido dejadas en el olvido.

Personajes, calles y más lugares

Oscar Ulloa Avellán hace un recuento de lo que fue una de las más prestigiosas zonas de la antigua capital en su libro. En su libro recuerda a doña Angelita López, célebre en el barrio porque a su salón de belleza acudía Salvadora Debayle, esposa de Anastasio Somoza García.

Las calles aun hoy son consideradas como excelentes puntos de referencia.  “Famosa en San Sebastián era la calle El Triunfo, estaban los teléfonos y dormitorios públicos, la sala cuna y también la escuela de artes”, relata uno de sus pobladores.

Los dormitorios públicos se ubicaban en la novena avenida noroeste del barrio. La numeración aún puede observarse. En el libro “Barrio San Sebastián” se indica que las salas cunas son parecidas a los CDI actuales, sin embargo “contaban con personal médico especializado, medicina, alimentos, camas o tijeras de lona para los niños, así como juguetes de todo tipo”.

En el barrio se encontraba la Escuela de Bellas Artes.

Y se dio el terremoto

Hoy la mayoría de las calles del barrio se encuentran pavimentadas, el bullicio de los vehículos es característico en el lugar y con un poco de suerte en la zona aún pueden encontrarse unas cuantas edificaciones tradicionales de antaño, que resistieron al terremoto del 72.

Los pobladores que vieron crecer a San Sebastián concuerdan en que dicha calamidad fue la causante de que todo el encanto y prosperidad que vivía el sector desapareciera por completo y sin dejar rastro. La parte norte del barrio fue lo único que quedó en pie luego de la catástrofe y es ahí donde los amantes de la historia capitalina aun pueden observar las mismas casas antiguas tan representativas de ese entonces.

Tanto a Teresa Ruiz como a José María Talavera les gustaría regresar en el tiempo y ver, aunque sea por una última vez, el esplendor del antiguo San Sebastián. Con pesar, Teresa Ruiz dice: “Después del terremoto se terminó todo, todo lo que había alrededor. Ya no existe nada".

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