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Al menos 13 focos de ataques del gorgojo descortezador del pino están bajo control por parte de las autoridades locales de Mozonte y San Fernando, municipios con mayores áreas de coníferas en Nueva Segovia, según funcionarios de las secretarías ambientales de las alcaldías.

Por el momento califican de “baja intensidad” la reproducción y el ataque del insecto “porque se están recibiendo reportes sobre nuevos focos”, señaló Gerald Zeledón Gutiérrez, de la Alcaldía de San Fernando. 

Dijo que recién acaban de recibir un reporte de un nuevo foco infestado en la zona de El Ural, en un lugar llamado El Encanto, sobre la guardarraya fronteriza con Honduras, y hacia donde las autoridades planifican una visita para determinar las medidas de control. 

Indicó que hasta la fecha en el municipio solo se ha encontrado el gorgojo Dendroctonus Ips, aparentemente un consuelo, porque no es el agresivo Dendroctonus frontalis que acabó con 33,262 hectáreas de pinos (53% de pinos de Nueva Segovia) entre 1999 y 2003. 

San Fernando cuenta con 11,645 hectáreas de pinos, de las que 6 mil fueron destruidas. 

Mozonte con el frontalis

Los ataques del insecto son mínimos, según el funcionario san fernandino, entre 10 y 15 árboles. “Lo consideramos epidémico cuando sobrepasa las 50 matas”, especificó. 

Agregó que la preocupación no solo está enfocada a una probable incursión de los enjambres que atacan a los pinares hondureños, sino también sobre la presencia del Dendroctonus frontalis en el vecino municipio de Mozonte, con el cual colinda San Fernando al este. Afortunadamente el insecto tiene la dirección de los vientos en contra. 

Hace 12 años cuando los pinares de San Fernando fueron barridos por el gorgojo descortezador, el ataque provino del municipio de Jalapa, al oeste, y que con el viento a su favor llegó a avanzar hasta en 45 hectáreas por día, según registros de esa época del Instituto Nacional Forestal y de la Asociación de Municipios de Nueva Segovia. 

Nuevas infestaciones 

En la actualidad, Mozonte controla 6 focos en la zona de Quisulí Arriba y otros 3 nuevos que se han reportado en la finca propiedad de Manuel Ortez, todos dentro del área protegida Serranía Dipilto-Jalapa, según datos preliminares que brindó Edén Efrén Ortez Báez, encargado de la Secretaría Ambiental de la Alcaldía de Mozonte. 

Otro brote fue detectado en la finca de Eudoro Guillén, fuera del área protegida.

Detalló que aquí los focos son más amplios, con afectaciones entre 300 y 400 árboles, entre plantas de regeneración, jóvenes y adultos, y es el Dendroctonus frontalis el que ataca, confirmó.

El control de focos

El control que Ortez Báez describió consiste en la corta total de los pinos en el foco infestado. Se realiza una corta dirigida de los árboles hacia dentro del círculo para evitar que vayan a caer sobre matas sanas. Se fragmentan, se apilan y se queman, además, aplican en el área una fumigación con insecticida. Si los fustes fuesen aprovechables, se extraen del área pero descortezados y fumigados.

El funcionario añadió que se implementará la reforestación para reponer el pino en las áreas afectadas.

El ataque

Bibliografía de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre el tema aconseja la corta y la destrucción de los árboles infestados in situ para reducir la supervivencia del gorgojo en el interior de los árboles, y que también interrumpe la producción de feromonas para contener la infestación.

Según la FAO, una vez que los gorgojos inician un ataque contra el tronco del árbol, los insectos segregan un conjunto de feromonas de agrupamiento que atraen a ambos sexos. 

Miles de gorgojos adultos pueden responder a estas feromonas y olores de resina, y su ataque concentrado desborda el sistema defensivo del árbol (producción de resina).

Cuando hay feromonas de agrupamiento, los gorgojos salientes atacan a menudo árboles en la periferia de la infestación, haciendo que esta se extienda rápidamente y elevando la mortalidad de los árboles. 

Los expertos presumen que la agresividad reproductiva del gorgojo está asociada a la variabilidad climática en la zona de pinares.

Ortez Báez dijo que otro factor por el cual trabajan las instituciones gubernamentales es la prevención y control de incendios forestales, con vista al período seco de 2016.

El de “dos patas”

Pero también hay interesados en el negocio de la madera o en la expansión de la caficultura que practican los amaños, reveló un ciudadano vinculado al sector forestal de Nueva Segovia. 

Según la fuente, hay personas inescrupulosas que practican el anillado de los árboles de pino o en el peor de los casos, los barrenan en el pie del fuste para inyectarles un químico y así producirles la muerte, y pretenden hacerlos pasar como afectados por el gorgojo para lograr el permiso de corte de parte de las autoridades. 

Se conoce que varias denuncias sobre estos cortes ilegales están en los despachos de las instituciones competentes del Estado en cursos de procesos administrativos. 

Grave daño en Honduras

Honduras enfrenta una “catástrofe forestal” debido al daño causado por el gorgojo a los bosques, principalmente de pino, que hasta ahora se expresa en más de 400 mil hectáreas afectadas y pérdidas de unos 223.4 millones de dólares, según expertos y funcionarios de este país.

“Estamos atravesando una verdadera catástrofe forestal”, dijo a Acan-Efe el subdirector ejecutivo del hondureño Instituto de Conservación Forestal (ICF), Ángel Matute.

Explicó que el cambio climático “es una realidad” y es la causa principal que ha “contribuido a que se desencadene este ataque masivo de la plaga del gorgojo de pino, sin precedentes en la historia de Honduras”.

El insecto ha destruido este año más de 400 mil hectáreas de pinares en Honduras, que han dejado pérdidas por unos 5 mil millones de lempiras (223.4 millones de dólares), señaló Matute.

Los departamentos de Olancho (oriente), Yoro (norte), Santa Bárbara (occidente), Francisco Morazán y Comayagua (centro), son las regiones donde se concentra el 92% de afectación del insecto, precisó.

El funcionario indicó además que el gorgojo se está “comportando de una manera diferente a la tradicional” por la sequía y la ola de calor que ha venido sufriendo el país en los últimos meses como parte de los efectos del calentamiento global.

“El cambio climático es irreversible”, por ello es necesario que Honduras le apueste a “la adaptación y mitigación, tenemos que ser creativos”, subrayó Matute, quien este miércoles participó en un foro sobre este problema.

Honduras es el tercer país del mundo más vulnerable a los fenómenos naturales, como la sequía o excesos de lluvia, solo superado por Mozambique y Haití.

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