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Los fuertes vientos, que durante esta temporada alteran la tranquilidad de las aguas del lago Cocibolca, no intimidan a los capitanes de las embarcaciones que cubren la ruta entre la Isla de Ometepe y San Jorge, en el departamento de Rivas.

El comportamiento de los vientos en esta época tampoco amedrenta a los habitantes de la paradisiaca isla, pero estos aseguran que cuando la fuerza naval suspende el zarpe de las embarcaciones, la actividad turística y comercial se ven afectadas.

El efecto de los fuertes vientos se está sintiendo en varios países de la región centroamericana. Ayer se informó en Costa Rica que habían disminuido la velocidad en estos días, pero que a partir del viernes volverían a acelerar. En este país se registraron ráfagas de hasta 85 kilómetros por hora.

Marlene Paisano, habitante de la comunidad Urbaite, del municipio de Altagracia, Isla de Ometepe, viaja en estas embarcaciones hasta cinco veces por semana y asegura que la gente de la Isla de Ometepe más bien se muestra inconforme cuando suspenden el zarpe de las embarcaciones. 

“Yo recuerdo que el 6 de enero de este año salí de la isla en la lancha de madera “La Mozorola”, y las condiciones climáticas eran similares a las actuales, con fuertes vientos y durante el viaje todo mundo iba tranquilo y llegamos al puerto de San Jorge en completa normalidad, pero después suspendieron el permiso de zarpe y la gente se molestó”, detalló Paisano.

De acuerdo con Paisano, cuando se limita la navegación, los más afectados durante estas fechas de Navidad y fin de año son los isleños que trabajan en Costa Rica y vienen a visitar a sus familiares, lo que los obliga a buscar un lugar para pasar la noche y esperar que el transporte acuático se normalice. 

Turismo y comercioUno de los ferris atracado en el muelle de San Jorge, Rivas. Lésber Quintero / END

Agregó que también la actividad turística se ve afectada, “porque el visitante extranjero, que trae en su itinerario un recorrido por Ometepe, tiene que modificar su ruta turística, al no encontrar embarcaciones disponibles, debido al mal tiempo.

El comerciante isleño Hugo Navas, propietario de dos establecimientos ubicados en Moyogalpa y Altagracia, aseguró que la presencia de fuertes rachas de viento es un fenómeno natural que históricamente se desata entre los meses de noviembre e inicios de marzo y que los habitantes se han acostumbrado a cruzar el lago en condiciones un poco difíciles.

Añadió que el sector comercio también resulta afectado cuando la navegación se ve interrumpida hasta en dos y tres días.

“Los productos que quedan varados, como perecederos, verduras y otros que requieren refrigeración, se ven afectados por estos retrasos y también se limita el abastecimiento de productos en la isla durante el tiempo que permanecemos incomunicados”, detalló. 

Vientos arrecian en febrero

El capitán del ferri Ometepe lll, Juan Manuel Duarte, afirmó que está acostumbrado a cruzar el lago en estas condiciones de vientos fuertes.

“El viento de verano siempre sopla así como ahora, que los vientos oscilan entre 30 y 35 kilómetros por hora y hasta más de 40 como el lunes, pero es navegable y lo peor de la temporada es a finales de febrero e inicios de marzo, cuando la Fuerza Naval por precauciones restringe los permisos de zarpe”, comentó Duarte.

José Aníbal Díaz, capitán actual de la lancha “La Mozorola”, que tiene capacidad para transportar a 95 personas, dijo al igual que Duarte, que pese a los fuertes vientos, por ahora está atracando en perfectas condiciones.

Aseguró que en el caso de las embarcaciones, la afectación ocasionada por el viento es que el viaje de un puerto a otro tarda más de 10 minutos de lo normal.

El empresario del transporte acuático Milton Arcia, propietario de los ferri Ometepe uno y tres, manifestó que por el momento no hay afectaciones, y que únicamente el lunes sufrieron retrasos de los itinerarios.

“Luego todo volvió a la normalidad y además de pasajeros, trasportamos la producción de plátano y sandía que se encontraba en el puerto de Moyogalpa”, detalló.

Según Arcia, durante esta temporada alta, entre ambos ferri realizan siete viajes al día y en cada uno movilizan más de mil personas.

Añadió que en raras ocasiones la navegación se ve afectada en diciembre por los vientos, “ya que la velocidad de estos se incrementa por lo general en febrero”. 

Mireya Cid Dinarte, delegada regional de la Empresa Portuaria Nacional, en San Jorge, confirmó ayer que los cuatro ferri que cubren la ruta San Jorge-Ometepe están zarpando normalmente al igual que las cuatro lanchas, ya que los vientos bajaron su velocidad.

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