Leoncio Vanegas
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El Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (Ipsa) certificó 200 fincas de Madriz y Nueva Segovia, en el norte de Nicaragua, en buenas prácticas agrícolas y hatos libres de brucelosis y tuberculosis.

Annie Bousquet, representante en Nicaragua de Catholic Relief Services (CRS), destacó el alto grado de aprehensión por parte de los productores, de todos los procesos para llegar a la certificación.

Agregó que su orga nismo, asociado a contrapartes locales, invirtió US$334,000 otorgados por el Departamento de Agricultura del Gobierno de los Estados Unidos (USDA), como parte del Programa de Gestión Rural Empresarial, Sanidad y Ambiente (Progresa).

Desarrollo

En una nota de prensa, Progresa indica que 91 fincas de Madriz y Nueva Segovia recibieron la certificación en “buenas prácticas agrícolas” y 109 con hatos bovinos libres de brucelosis y tuberculosis.

William Roque, representante de IPSA, destacó el interés del Gobierno en fortalecer los procesos de certificación de buenas prácticas agrícolas para mejorar el nivel de vida de los pequeños productores.

“Como productores están dando un primer paso en mejorar la agricultura. Esto va a tener un mejor desarrollo económico-social en su productividad”, comentó Roque.

Comprometidos

Yader Castellón, pequeño horticultor de Totogalpa, dijo que asumirá el reto de mantener las buenas prácticas agrícolas en su parcela.

“Con esto protegemos la salud del consumidor y contribuimos a mitigar la situación climática, porque hacemos menos uso de los pesticidas más agresivos con el medioambiente”, expuso Castellón.

Por su parte Karla Hernández Montoya, pequeña ganadera de la comarca El Melonar, municipio de Somoto, dijo que su ganado estaba libre de brucelosis y tubercolosis a partir de un proceso de aprendizaje y de apoyo en infraestructura, que proveyó Progresa.

“Siempre voy a garantizar que todo mi hato esté libre de enfermedades. De esta manera vamos a garantizar la inocuidad de la leche”, sostuvo Hernández Montoya.

Valoró de importante la certificación que IPSA le entregó, porque le traerá beneficios económicos. “Tendremos acceso a otros mercados y podremos exportarlo”, indicó.

La certificación

Roque explicó que para alcanzar la certificación, en el ganado libre de enfermedades, se realizan análisis para detectar la brucelosis y la tubercolosis; se añade infraestructura pecuaria como salas de ordeño, corrales, silos, lavamanos y letrinas, así como la dotación de botiquines veterinarios con los medicamentos necesarios para el control y curación de enfermedades en los semovientes.

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