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— ¡Mamita, mamita, mi manito!

Eran los gritos de Lobsang Jesús Vargas Montenegro, de 7 años, cuando el primero de enero de este 2015 resultó con una quemadura en su mano izquierda al manipular restos de pólvora que encontró en la calle, tras las celebraciones del 31 de diciembre del 2014.

Según Lizeth Montenegro, madre de Lobsang, ese día el niño, junto con sus primos, había salido de su casa en el barrio 28 de agosto, en Matagalpa, para ir a visitar a su abuela.

“Estaban como a tres cuadras de la casa hurgando con otros niños en los restos de pólvora que habían tirado el día anterior”, recuerda.

Lo siguiente que escuchó fue una gran explosión. Lizeth cuenta que Lobsang aún no le ha explicado bien cómo sucedió el hecho, pero supone que mientras jugaba encontró una bomba y la encendió, sin que tuviera tiempo de tirarla antes de que explotara.

“Cuando salí a buscarlo lo encontré llorando y tenía la mano totalmente abierta (herida y sangrando)”, relató Lizeth.

De inmediato lo llevaron al hospital de Matagalpa, pero como era inicio de año, había pocos doctores de turno.

“Lobsang pasó como media hora desangrándose, hasta que lo metieron al quirófano”, detalla.

Pese a la cirugía, Lobsang perdió el dedo anular de su mano izquierda.

Los más vulnerables

Alrededor de 10 doctores atendieron a Lobsang durante los 5 días que estuvo en el hospital de Matagalpa. Como aún requería de otros tratamientos e intervenciones, los especialistas decidieron remitirlo a la Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua (Aproquen), en Managua.

El director médico de dicha institución, Mario Pérez, indica que en el 75% de los casos son los niños menores de 5 años los que más se queman.

“El niño entre más pequeño es, no tiene completamente desarrollada su conciencia, entonces se expone a mayores factores de riesgo”, manifestó.

Con el inicio de las fiestas navideñas, la cifra de niños quemados aumenta.

“Queremos ser bien enfáticos, no es solo por la pólvora por lo que se quema más, insistimos con ella porque se elevan los casos hasta el 70%”, destacó.

En ese porcentaje de niños quemados con pólvora se encuentra el de Lobsang.

El 6 de enero del 2015 fue operado nuevamente en Aproquen, pues tenía una herida que le daba la vuelta hacia el dedo gordo con exposición de músculos; además de presentar fracturas en la falange del dedo gordo, así como en el cordial e índice.

“Estabilizamos algunas fracturas, pero aún necesita de más intervenciones porque tiene limitantes funcionales en el segundo y tercer dedo”.

Otras causas

La causa más frecuente de quemaduras en niños menores de 5 años es por escaldadura, o sea, por líquidos calientes. Eso representa el 62% de los casos.

En segundo lugar están las quemaduras por contacto o cuando una parte del cuerpo toca directamente un objeto caliente. Un 11% de los casos es por exposición al fuego y un 3% por fallas en los circuitos eléctricos y pólvora.

Para el director médico de Aproquen la pobreza es un común denominador en las causas de las quemaduras.

“Una población que viene de hogares donde no cuentan con varios de los servicios básicos se ve mayormente expuesta, por ejemplo, un lugar donde no hay electricidad usan candiles, candelas, también en las cocinas no hay barandas para evitar que un niño se queme”, precisa.

Según datos brindados por Aproquen, alrededor de un 80% de los niños se quema en sus casas, siendo la cocina el principal escenario donde suceden las tragedias.

“Han venido pacientes que se han caído en un recipiente con líquido hirviendo porque las cocinas las improvisan en los suelos”, lamenta Pérez.

Qué hacer y qué no

La principal recomendación para evitar las quemaduras en los niños y niñas es la supervisión.

“Bastan segundos para que se expongan”, señala el cirujano Mario Pérez.

Si la herida no se pudo evitar, sepa que nunca debe poner sobre ella ni manteca, ni pasta dental, ni ningún otro producto, son solo mitos que la gente ha creado y que aumentan los riesgos de infección.

“Tampoco hay que darle ningún tipo de droga para calmar el dolor. Solo el especialista sabrá qué hacer”, mencionó Pérez.

Lo recomendable es exponer el área quemada en agua al tiempo. Si es la mano, basta con 20 minutos, pero si es todo el cuerpo, se requiere de una ducha de por lo menos 30 minutos.

“Esto reduce el contenido de calor, el daño y el dolor. Nada de agua helada ni hielo”, advirtió el especialista.

Tratamientos

Dependiendo del tipo de quemadura, en Aproquen se realizan cirugías plásticas y reconstructivas, las cuales van acompañadas de rehabilitaciones físicas que engloban la fisioterapia y la ropa comprensiva.

En el caso de Lobsang, tras salir de la operación, utilizó ropa compresiva, la cual evitó que más cicatrices aparecieran en su mano.

Asimismo, su mamá, Lizeth Montenegro, recibió charlas sobre la importancia de realizar en casa los ejercicios practicados en Aproquen para la pronta recuperación de su hijo.

“A Lobsang se le enseñó cómo volver a comer solo, cómo vestirse y sobre todo cómo agarrar objetos con su mano afectada”, explicó Socorro Valladares, coordinadora de rehabilitación en Aproquen.

Durante las terapias, por medio de actividades recreativas, a los niños se les enseña cómo usar nuevamente la parte del cuerpo que resultó quemada.

“Ellos creen que están jugando, pero así es como se va desarrollando la rehabilitación”, añadió Valladares.

En la mayoría de los casos, las quemaduras se podrían evitar, pero para ello se necesita de una cultura de prevención.

“La quemadura es para toda la vida, afecta tanto al niño como a la familia”, finalizó el doctor Mario Pérez.

Cultura de prevención

Acciones • Mario Pérez, director médico de la Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua (Aproquen), afirmó que en Nicaragua urge una cultura de prevención.

En este sentido, dicha institución ha conformado un equipo médico que ha estado trabajando durante todo el año en varias escuelas del país realizando actividades recreativas y capacitaciones a estudiantes, docentes y demás personal que labora en los centros educativos.

“La prevención debería ser continua y permanente, no solo cuando se acercan las fiestas de fin de año”, señaló el doctor Pérez.

Este 2015 se creó una normativa reguladora en la producción, almacenamiento, distribución y uso de productos inflamables, entre los cuales destaca la pólvora.

“Las quemaduras no van a acabarse con que se prohíba la producción de pólvora. Existe la Ley 510 que estipula las normas de regulación y manipulación de la misma, pero no las cumplimos, hay que ser más responsables y practicar lo estipulado en ella”, destacó Pérez.

 

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