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Después del sismo de 5.7 grados en la escala  de Richter que sacudió el territorio nacional el pasado 31 de diciembre, el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) ha registrado otros cinco eventos telúricos con magnitudes superiores a los 3 grados, en diferentes puntos del litoral Pacífico.

De acuerdo con el sitio web de la institución, el último sismo se produjo durante la Nochevieja, a las 9:43, frente a las costas de La Boquita y Casares, en el departamento de Carazo, con una intensidad de 3.9 grados y una profundidad de 12.8 kilómetros.

Otro de los sismos se registró a las 9:21 de la mañana, frente a Masachapa, el mismo 31 de diciembre, con una magnitud de 3.4 grados.

El movimiento se originó a 10.8 kilómetros bajo el suelo del mar, y fue asociado al movimiento de las placas tectónicas Coco y Caribe por el Ineter.

POBLACIÓN SIN TEMOR

La coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo, durante su intervención de ayer en medios oficialistas no hizo ninguna mención sobre la sismicidad registrada en el Pacífico nicaragüense.

A pesar de la alarma que provocó el sismo de la madrugada del 31 de diciembre, las familias nicaragüenses se trasladaron a las playas del Pacífico para celebrar el inicio de 2016.

En Carazo la gente se mostró sin temor ante los eventos  telúricos,  pese a que  el epicentro del sismo principal fue en el balneario de Huehuete.

Al hacer un recorrido por las terminales de buses que se dirigen hacia los diversos balnearios caraceños, se constató que la afluencia de pasajeros es significativa.

“Eso de que haya temblores es normal para estas fechas, porque se da un cambio climático,  así que vamos tranquilos y confiamos en Dios que nada pasará. Hay que celebrar en familia  y seguir con la tradición de que cada vez que empezamos un año  lo hacemos visitando el mar”, dijo Marina Medrano.

Sin embargo, no todas las personas piensan de la misma manera, pues otros prefirieron  ir a los ríos más cercanos, pensando en que si ocurre una emergencia ellos podrán salir hacia la ciudad con más rapidez.

FUERZA NAVAL

“Nosotros vamos al río porque es menos peligroso. Vamos con toda la familia y es mejor ser prevenidos. Del mar es más difícil escapar si se produce una desgracia, en cambio el río no solo es inofensivo, sino que es más fácil salir de ahí para Diriamba que desde Casares o La Boquita”, refirió Duilio Mendieta, uno de los veraneantes de inicio de año.

Por otro lado, la Fuerza Naval ha estado haciendo su trabajo rutinario en las costas del departamento y ha dispuesto poner puntos específicos donde la población pueda darse un chapuzón sin temor alguno, además de mantenerlos informados, de la alerta preventiva que se mantiene ante algún sismo de cualquier magnitud.

El teniente Róger Tercero dijo: “Por el momento todo está bajo control, estamos monitoreando la zona, hay puntos específicos donde la población puede y no puede accesar, además de que estamos listos para cualquier eventualidad y las sirenas están listas para hacer señales y también hay tres hombres de la Naval en cada ruta de evacuación”.

 

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