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Nicaragua, que tiene el 62.7% de sus bosques en el Caribe, no actualiza la situación de su floresta desde el año 2007, cuando se consideraba que había 3.25 millones de hectáreas boscosas.

“El último inventario que se hizo fue en 2007, en el que se contabilizó toda la cobertura boscosa y una serie de parámetros de los subproductos del recurso bosque, desafortunadamente no ha habido una continuidad de ese estudio que se vence cada cinco años, así que ya para 2013 era necesario haber actualizado”, explicó Velia Castillo, especialista en Recursos del Bosque del No Gubernamental Centro Humboldt.

En Nicaragua la tasa de deforestación es de unas 70,000 hectáreas por año, de acuerdo con proyecciones oficiales, y los expertos advierten que el tráfico de madera y el avance de la frontera agrícola representan dos grandes amenazas.

La cobertura boscosa de Nicaragua pasó de 6.45 millones de hectáreas en 1950 a 3.8 millones de hectáreas en el 2000.

El Inventario Nacional Forestal 2007-2008, elaborado en conjunto por el Instituto Nacional Forestal (Inafor) y el Ministerio Agropecuario (MAG) fue publicado en el año 2009, desde entonces no se ha vuelto a realizar una publicación tan completa en el país.

HALLAZGOS

De acuerdo con esta investigación, el 25% del total del territorio nicaragüense pertenece al bosque; ese porcentaje equivale a unas 3.25 millones de hectáreas, de las cuales el 98% de la superficie (unas 3.18 millones de hectáreas) es de bosque natural y solo el 2% corresponde a bosque de plantaciones forestales (73,679 hectáreas).

El documento registra que el 62.7% de los bosques están concentrados en las Regiones Autónomas del Caribe.

“De este porcentaje, la Región Autónoma del Caribe Norte (RACN) posee el 43.4% y la Región Autónoma del Caribe Sur (RACS) posee el 19.3%), Jinotega tiene el 9.3% y Río San Juan posee el 8.9%, lo que implica que casi el 80.9% de los bosques del país está en territorios con muy baja densidad poblacional y altos índices de pobreza”, destaca el documento.

No obstante, Castillo sostiene que a estas cifras también habría que agregar el impacto que provocó el huracán Félix en los bosques de la zona caribeña del país, que en 2007 afectó 1.1 millones de hectáreas de territorios de forma mínima, severa y severa grave, según un informe del Centro Nacional de Información y Documentación Agropecuaria.

LAS AMENAZAS

Pero no solo la fuerza de la naturaleza está incidiendo en la disminución de la cobertura boscosa del caribe, sino también el avance de la frontera agrícola y el tráfico ilegal de madera, especialmente en la zona de la Reserva de Biósfera de Bosawás.

“El tráfico de madera es uno de los detonantes de la reducción de bosques, también la industria minera, asimismo la deforestación por fenómenos naturales eran parte de un estudio elaborado por la Cooperación Alemana y Oxfam en el país; y cuyos resultados estaban enfocados a lo que está sucediendo en Bosawas, eran datos significativos y que podrían haber sido tomados en cuenta por las autoridades nacionales”, dijo Castillo.

A pesar que desde el año 2008 el Gobierno ejecuta una Campaña Nacional de Reforestación en las zonas donde hay más complicaciones, aún no se han medido los resultados.

“La campaña Nacional de Reforestación que impulsa el Inafor se desarrolla prácticamente en todo el país a través de viveros comunitarios, el asunto es que se debe hacer una reforestación, pero con seguimiento; porque los árboles sembrados normalmente tienen una tasa de mortalidad, entonces a través del seguimiento es que podés valorar con este esfuerzo no solo cuántas hectáreas de árboles sembraste, sino también cuántos sobrevivieron”, argumentó Castillo.

Hasta el año 2014, el Inafor informó que se habían reforestado 138,000 hectáreas como parte de la Campaña Nacional de Reforestación.

EL TRABAJO EN 2015

En el portal electrónico del Inafor se publicó una nota de prensa en la que se detalla sobre el cierre de las actividades del 2015.

El Instituto precisa que  se establecieron 1,196 viveros, los cuales produjeron 15.4 millones de plantas y durante el año se reforestaron 19,698 hectáreas, para lo cual se había trazado la meta de sembrar 16 millones de árboles en todo el territorio.

Legislación complicada

Análisis. Para Velia Castillo, especialista en bosques del Centro Humboldt, aunque en el país la Ley de Conservación, Fomento y Desarrollo Sostenible del Sector Forestal (Ley 462) vela por la bienandanza del sector, en años recientes se han promulgado una serie de decretos que dictan nuevas reglas.

“Por ejemplo, en la Ley se establece lo que son las áreas protegidas y su reglamento, que dice que en ninguna de estas áreas puede haber concesión para la explotación de minería, sin embargo hay un decreto que apareció mucho después que dice que sí pueden otorgarse este tipo de concesiones”, afirmó Castillo.

La especialista también expresó una alarma por las especies de árboles en veda o en peligro de extinción, como el granadillo.

“Este árbol se da más que todo en la Región Autónoma del Caribe Sur y ha sufrido gran explotación y ha venido a debilitar la recuperación de esta especie. Otra especie era el pino, en la zona norte del país, pero de acuerdo a un decreto esta última especie ya está lo suficientemente recuperada”, dijo Castillo.

 

 

 

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