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Martha Cabrera empezó su labor como psicóloga intentando comprender las secuelas de la guerra. Por esa causa ha viajado a distintos municipios del país y hoy explica con mucho detenimiento el trauma que esta ha dejado en la sociedad nicaragüense.
En esta entrevista explica también cómo funcionan y para qué sirven las constelaciones familiares, un tipo de psicoterapia que ha demostrado valiosos beneficios.

Me llamaba la atención que usted dice que Nicaragua es un país de duelos múltiples, ¿tienen todos esos duelos un mismo origen?

No, ¿Qué es el duelo? El duelo es el dolor que te causan determinados eventos. Si perdés a tu mamá cuando tenés siete años; si sufrís abuso sexual; si te toca migrar y tal vez dejás tres hijos aquí y te llevás dos; el duelo que causa hacerse un aborto. Entonces los duelos son variados, hay unos que son más grandes que otros. Para un niño puede ser que se le muera su mascota o cambiar de colegio.

Esa conclusión no me la saqué de la manga de la camisa, si de algo puedo estar orgullosa es que conozco Nicaragua. Vas a Rivas, Puerto Cabezas y escuchás las historias. He trabajado mucho en Nueva Segovia.

Qué fue una zona de conflicto…

Cuando escuchás las historias te vas dando cuenta de todo lo que quedó sin hablar, sin sanar, sin cerrar el ciclo. El dolor es inherente al ser humano, el punto es cuando no hay un proceso de acompañamiento, cuando la persona no tiene oportunidad de expresar lo que significó ese ciclo (que) no se cierra.

Una de las causas es la guerra, ¿cuáles son las otras?

Hay uno que cruza a este país y en los talleres lo pongo por orden alfabético y es el abuso sexual. Aquí a pesar de todo el trabajo que se ha hecho, que hay cada vez más conciencia social, el tema del  abuso es brutal. Hemos llegado a pensar que hay siete de cada diez nicaragüenses que sufren abuso.

Si nos interesa tener una sociedad sana, nos debería interesar el tema porque yo digo: el mundo paga un precio en esta sociedad”. Martha Cabrera, Psicóloga.

Y hay otro que tiene que ver con el abandono paterno. Son como ejes transversales, si preguntás quiénes crecieron con el papá y con la mamá hay una gran cantidad y ahora con todo el fenómeno de la migración, hay niños y niñas que están con las abuelas, con las tías. Lo otro es que atraviesa clases sociales. Para mí el otro paquete fuerte es la guerra.

Si tuviéramos una psicología seria en este país, una psicología responsable, podríamos entender qué significó también la pérdida de la revolución en la generación que se involucró. Conozco gente que empezó a los 14 años, se organizó el colegio, se crió con una cantidad de vínculos, le apostó todo.

Después está el tema de la migración, estuve acompañando algunos eventos del Servicio Jesuita para Migrantes en Chinandega y una de las tantas historias que me impactó fue la de una muchacha nicaragüense que se fue a Costa Rica, alguien se la llevó con la promesa de un trabajo y allá no obtuvo ninguno entonces terminó durmiendo en el parque La Merced, después se prostituyó y la sacó del prostíbulo un tipo que la golpeaba. Por los golpes tuvo varios abortos.

Creo que lo que ha impedido que eso se sane es la cultura de silencio. Hay una cultura de silencio muy arraigada. Es impresionante, vos vas a los talleres y la gente se te acerca.

¿De dónde viene esa cultura de silencio?

Creo que viene desde la Colonia. Ahorita que estuve en El Salvador conocí a un profesor de filosofía náhuatl, tuvimos una plática superinteresante porque él habla de la subjetividad traumatizada de la colonia. Tenemos poca información y allí era o te callabas o te mataban, entonces tiene raíces muy profundas, tiene que ver con el machismo, pero también con mucho más.
 
¿Por qué dice que no hay una psicología responsable?

Tendríamos que interesarnos por fenómenos que tienen que ver con la realidad nicaragüense. Debería de haber una asignatura que te diga cuáles son las secuelas en una sociedad que vivió la guerra. Vas a cualquiera de las universidades y no te hablan de eso, no se establece la conexión de lo que significa ser una generación de posguerra porque esta generación tiene una característica y es que se queda con culpa de estar vivo. Vos encontrás a un montón de gente como que está atorado, su vida no camina.

La otra cosa que no se habla y está vinculado a la guerra, no es un asunto monocausal, es el tema de las adicciones. La gente joven consume mucho alcohol y de eso no se habla. Cuando uno rastrea a estos muchachos adictos, un buen porcentaje de sus padres tuvieron algo que ver con la guerra.

Yo digo que hacemos una psicología light para un país nada light.

¿Light en el sentido de que no profundiza?

¿Para qué y para quién vamos a hacer psicología? Siempre digo que tendríamos que hacer una psicología que genere bienestar. Tu bienestar está íntimamente ligado con lo que vivió tu familia.

Allí entramos a lo de las constelaciones

Las constelaciones son una herramienta, pero hay más. Yo diría que tiene que ver con un repensarse que existe en la psicología, porque igual está la psicogenealogía, la decodificación, y todas tienen que ver con reconocer que tenés una historia. Algo que nosotras acostumbramos a decir es que vos podés cambiar de trabajo, podés cambiar de país, de color de pelo pero no a la familia de donde venís y esa historia no dicha, no sanada, te afecta.

Las constelaciones han generado como una gran revolución porque te pone al descubierto la dinámica de tu sistema familiar, cómo haber vivido la guerra a los nueve años te dejó profundamente deprimido y vos creés que andás muy bien pero en la constelación se ve como esto te impactó.

¿En las constelaciones voy a mi pasado?

No, hablás de tu futuro. La primera pregunta que se hace es: ¿Qué necesitás resolver?, ¿Qué creés que sea diferente con la constelación?

Y me podés decir: que la relación con mi pareja y con mis hijos funcione mejor, qué termine la adicción. Después, a partir de allí, empezás a preguntar por los eventos más relevantes de tu vida familiar. A las constelaciones hay información que no le interesa. Me interesa que me digas qué número de hermana sos, si tu mamá perdió algún bebé, qué pasó con tu papá, con tus abuelos. A veces al inicio no te dan la información.

Siempre digo que los eventos son como bombas. La secuela, lo que dejó sin sanar generaciones atrás, lo pagan las generaciones siguientes.

¿Qué quiere decir con que lo pagan?, ¿es subconsciente?

Sí, es subconsciente. Si estas generaciones hacen daño, las siguientes generaciones sienten las secuelas de ese daño.

¿Esos duelos no sanados se transmiten generacionalmente? ¿De qué forma yo, aunque intente sanar mis duelos, siento los efectos no sanados de mi madre y de mi padre?

En la constelación, como es un método sistémico y vos trabajás con representantes de tu sistema familiar, en dependencia de lo que vos me digás, yo te voy a colocar a alguien en representación de tu mamá, de tu papá, de tus abuelos, de tus bisabuelos. Yo puedo ver dónde se quedó congelada tu mamá, tal vez se quedó congelada a los nueve años y vos que estás constelando posiblemente vas a entender por qué tu mamá es como es.

La constelación algo que intenta es que veas la historia de tu mamá y de tu papá, cómo hicieron lo mejor que pudieron. Reconciliarse con eso y sanarlo es lo que hace porque posiblemente vas a ver cosas que te den muchas ganas de llorar y al final es cómo logras resolver una serie de cosas que te dejan en una mejor relación con tu pasado.

Las constelaciones se inscriben dentro de nuevos paradigmas que te ayudan a entender la interdependencia e interconexión que existe en todo. La información se recibe de alguna manera.

En constelaciones hablás de salud mental y de salud. Una vez conocí a una muchacha que el problema era la obesidad y tenía que ver con el abandono de sus padres.

¿Desde hace cuándo usted realiza esto?

Lo hago desde hace 13 años, empezamos en el centro Valdivieso y después, como ha sido una iniciativa de un grupo de personas, diría que sí se ha extendido, pero se pudiera extender más. En los últimos años entre Eugenia Monroy, una terapeuta mexicana, pero que vivió muchos años y vivió la guerra, y yo hemos hecho los talleres, los cursos y estamos haciendo un entrenamiento, estamos formando más gente.

Esta es una tarea que hay que hacerla porque no prescribe. Es importante decir que este método también ve los recursos de las personas. Cuando hablás de trauma la gente solo ve que existe un lado, hay una parte traumatizada pero también hay recursos. El asunto es que no hay que sobrevivir, sino que hay que vivir.

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