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A primera hora de la mañana un grupo de entre diez y quince personas ciegas están listas para participar en los diplomados de masaje shiatsu, impartidos por la Universidad de Medicina Oriental (OMU), en Managua. Muchos de ellos son acompañados por sus familiares, pero otros se arriesgan a viajar solos desde sus hogares.

Marvin Jerónimo López Salguera perdió la vista a los 16 años. Es egresado del primer diplomado de masaje shiatsu que se ofreció en el 2009. Actualmente se encarga de impartir clases a las personas  ciegas o con deficiencia visual.
López atiende a los alumnos de primer ingreso. Expresa que “como docente no se me han presentado dificultades, pero por parte de los pacientes he escuchado expresiones groseras cuando van a ser atendidos por personas ciegas”.Una alumna en una sesión de masaje shiatsu.

Una de las metas que tenía López al ingresar a la universidad era aprender bien la técnica y ser uno de los mejores alumnos, aprovechando la oportunidad.

La Universidad de Medicina Oriental, en convenio con la Organización de Ciegos en Nicaragua, “Maricela Toledo” (OMT-MT), ayudan a personas ciegas o con baja visión impartiendo talleres de superación, suministrando materiales especiales para su aprendizaje, como audios y libros en braille.

REQUISITOS

Los requisitos para ingresar a la universidad son presentar una fotocopia de la cédula de identidad, epicrisis de la enfermedad, ser mayor de 18 años y haber terminado el bachillerato.

“En los años anteriores no se les exigía tener 18 años como mínimo, pero cuando están muy pequeños no saben lo que quieren estudiar y a veces por su edad son abusados o golpeados por los clientes”, aseguró Carlos Duarte, encargado de relaciones públicas de esta academia.

Se les inculca que pongan su propia clínica, que sean sus propios jefes, porque no los podemos emplear a todos aquí”. Carlos Duarte, encargado de relaciones públicas de la Universidad de Medicina Oriental.

Jael Carolina Monge, secretaria de la OMT-MT, comenta que desde 1983 han atendido a personas ciegas, a quienes garantizan sus bastones y las herramientas necesarias para valerse por sí solos.

Una de las responsabilidades que los estudiantes deben cumplir es practicar “en la clínica de medicina oriental una vez a la semana”, señaló Duarte.

El costo de la terapia es de C$100 y dura 50 minutos.

DESAFÍOS Y METAS

Duarte expresa que entre los principales riesgos que enfrentan las personas que llegan a la universidad están cruzar las calles y viajar en las rutas colectivas de Managua y de los departamentos, porque los pueden atropellar o asaltar.
Según dice, las personas de los departamentos corren más peligro por los diversos medios de transporte que utilizan.

Ernesto José Urbina Mendoza perdió la vista a los 45 años por glaucoma, quien comenta que “su esposa siempre lo acompañó a las clases, pero cuando dominó su enfermedad lo dejaba en la parada y los guardas de seguridad de la universidad lo ayudaban a cruzar la calle”.

  • El shiatsu es una terapia en la que una persona utiliza los pulgares y palmas de sus manos sobre otra para presionar la piel y ayudar a superar disfunciones y dolencias.

Otro de los desafíos que enfrentan las personas ciegas, estando en la universidad, es aprender por medio de grabaciones y libros en braille.

“Entre los retos más difíciles está ubicar los puntos específicos en el cuerpo para dar el masaje y aprender a estudiar con una grabación”, indicó Mendoza.

Asimismo, Duarte comentó que la universidad tiene como objetivo capacitar a las personas para que puedan valerse por sí solas en el campo laboral.

“Se les inculca que pongan su propia clínica, que sean sus propios jefes, porque no los podemos emplear a todos aquí”, explica.

Urbina Mendoza dice que una de sus metas es “terminar su servicio social, después conseguir una camilla y poner su propia clínica”, pero le gustaría continuar en la universidad para seguir aprendiendo.

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