•  |
  •  |
  • Edición Impresa

Vive en las faldas del Mombacho, en el departamento de Granada y a su cargo tiene 10 manzanas de tierra que adquirió cuando su esposo falleció. Los años la han convertido en una experta de la agricultura. Una mañana, aburrida de trabajar en el corte de café, se animó a cultivar sus propias parcelas. “¿Cómo empezar”?, se preguntó. Alguien en su comunidad, Miravalle, le había comentado que un banco tenía programas de créditos agropecuarios. Se alistó, dejó su casa con sus nietos y se fue a la ciudad de Granada.

El único documento que tenía era un título de propiedad que le extendieron a su esposo, Esteban López, 20 años después de ser beneficiado con la Reforma Agraria que impulsó el gobierno sandinista en los años 80. Ese papel, pensó Martínez, era suficiente para lograr que el banco le financiara su cosecha. “En el banco me dijeron que no cumplía con los requisitos, porque el documento aún seguía a nombre de mi marido”. Ella está consiente que debe hacer los trámites legales para que su nombre aparezca como propietaria, sin embargo considera que en Nicaragua se le apuesta poco a las mujeres.

DRAMA

La situación de las mujeres campesinas en Nicaragua es dramática. Según el IV Censo Nacional Agropecuario en Nicaragua (Cenagro) 2011, solo el 23.3 por ciento de los 261,321 propietarios de fincas son mujeres, pese a que ellas representan casi al 51 por ciento de la población.

María Elena es una de ellas. De ese número de campesinas muy pocas han logrado financiamiento para explotar la tierra, a pesar de que en 2010 la Asamblea Nacional aprobó la Ley Creadora del Fondo para la Compra de Tierras con Equidad de Género para las Mujeres Rurales, la cual establece la creación de un fondo que sería administrado por el Banco de Fomento a la Producción (Produzcamos) para otorgar créditos a las mujeres para la compra de tierra. Sin embargo, aún no se crea, denuncia María Teresa Fernández, líder de la Cooperativa de Mujeres Rurales.

EQUIDAD Y NECESIDADES

El informe denominado “Tierra y Contribución de la Mujer Rural a la Economía del Hogar”, elaborado por el Instituto de Investigación y Desarrollo Nitlapan UCA, indica que el principal problema que enfrentan las mujeres es el acceso a crédito 32%, seguido del acceso a tierra 20% y la asistencia técnica 17%. María Teresa Fernández, líder de la Cooperativa de Mujeres Rurales, explica que muchas de las campesinas o sus esposos fueron beneficiados con la Reforma Agraria, pero con los documentos que actualmente tienen no pueden ir a una entidad financiera a solicitar un crédito.

“Otras veces los dueños de tierras las alquilan a campesinas pobres y a cambio les piden el 50% de la cosecha. Pero como está el clima del 100% solo sacan el 50% y de ese el 25 se lo dan a los terratenientes, y en el peor de los caso, cosechen o no, deben pagar con 5 sacos de productos”, denuncia María Teresa Fernández, líder de la Cooperativa de Mujeres Rurales.

El estudio de Nitaplan también refleja que existe un sesgo contra las mujeres que tiene poca tierra propia y sin tierra propia. “Solo el 58% de las mujeres que no son propietarias de la tierra reciben apoyo técnico y económico; y el 39% de las mujeres que tienen entre una y dos no reciben apoyo”, expone la información proveída por el centro de investigación.

ACCESO A TIERRA

De acuerdo al documento “Tierra y Contribución de la Mujer Rural a la Economía del Hogar”, la herencia es la fuente de tierra para campesinas jóvenes 35.9% y la compra para las mayores 41.4%. En la investigación se realizaron 1,123 encuestas a mujeres campesinas y 8 grupos focales que comprendieron los departamentos de Matagalpa, Jinotega, Estelí, Masaya, Granada, León, Carazo y Chinandega, según la investigadora de Nitlapan, Lizania Padilla.

Padilla expone que las campesinas tienen fuertes limitantes para acceder a tierras o alquiler de las mismas. “En Occidente y Estelí es más difícil porque las grandes empresas están extendiéndose y eso les impide cultivar la tierra”, dice la investigadora.

En Masaya y Granada, donde las mujeres acostumbran cultivar hortalizas, maíz y frijoles, si tienen un poco más acceso a las parcelas, ya sea porque se las alquilan o se las prestan las que sí tienen tierras. En Nicaragua existen más de 1.2 millones de mujeres rurales y de ese total solo un 23% de la población tiene tierra a favor, según la Red Centroamericana de Mujeres Rurales, Indígenas y Campesinas, (Recmunic). Esta misma organización indica que la cantidad de tierras que poseen las mujeres es de media manzana a cinco.

Problemas y desafíos

OBSTÁCULOS. Según cifras de la coordinadora de Mujeres Rurales (CMR), que aglutina diversas cooperativas a nivel nacional, se estima que en Nicaragua hay 1.1 millones de personas que padecen hambre, de estas 558,000 son mujeres y niñas, y buena parte de este segmento se encuentra en las zonas rurales.

El informe “Los desafíos que enfrenta la mujer rural para tener la tierra”, señala que “los obstáculos para mejorar la vida de las mujeres rurales y sus familias también yacen en el propio círculo de pobreza en el que están inmersas. Si bien la tierra es un recurso importante para trabajar, resulta insuficiente sino hay condiciones adicionales para invertir y subsistir, incluyendo el apoyo familiar”.El documento también expone que no tener tierra o tener muy poca hace que las mujeres y sus familiares se involucren en otras actividades que les permiten obtener ingresos para hacer frente a las necesidades de alimentación y de servicios básicos. Entre esas actividades se destacan el trabajo temporal (por día, semana o quincena), la venta de productos (en casa o como ambulante) y la prestación de servicios cortos (limpieza de casas y lavado de ropa).

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus