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Esperanza Ramírez Solís, de 56 años, vive en el barrio El Rodeo, por su cercanía a un cauce lamenta el hecho que su hija de 19 años —quien tuvo hace 20 días a su segunda bebé—, viva en esa situación de vulnerabilidad ante la llegada del virus del zika. Este barrio está ubicado en la zona costera del lago de Managua; y ella como haciendo mérito a su nombre, tiene la esperanza de que esta enfermedad no llegue a tocar las puertas de su hogar.

El temor de la inminente llegada del zika se incrementa al escuchar que cada vez se encuentra más cerca de las fronteras nicaragüenses. La llegada de este nuevo problema de salud llegó al continente americano en marzo de 2014, de esa fecha hasta ahora, son 20 los países que tienen presencia de esta enfermedad.

Esperanza comenta que “la gente no tiene sensibilidad, pues tira basura y animales muertos al cauce, parecen no saber la gravedad de la situación ante este nuevo virus que pone en peligro al país”. Ella ha vivido toda su vida en Managua, dice que padeció de malaria y dengue, pero del chikungunya se ha salvado. 

Hasta el momento, en Centroamérica solo Nicaragua y Costa Rica no han reportado casos de zika, sin embargo, miembros de la comunidad médica del país y autoridades de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) coinciden en que tarde o temprano el virus llegará a Nicaragua y a los demás países de América Latina.

Barrios costeros

“Si este virus llega a Nicaragua nos afectará a todos, por ejemplo esta zona es bien húmeda y no tenemos drenaje de agua”, expresó William Hernández, habitante del barrio Santa Elena. Al frente de su casa se encuentra un charco de agua sucia, lo que le preocupa mucho, sobre todo por su pequeña hija.

Al preguntarle si Nicaragua está preparada para la llegada de este virus; respondió que “si con el chikungunya no estábamos completamente preparados, mucho menos ante esta enfermedad, porque en los centros de salud solo entregan acetaminofén”. 

El barrio Quinta Nina está a solo 250 metros de la orilla del lago, en este sector es visible la cantidad de basura y corrientes de agua sucia. Gloria Fonseca dice que tiene 20 años de haber llegado a vivir a ese lugar, y los zancudos han sido parte del día a día. 

Al igual que en el barrio Santa Elena, en Quinta Nina el Ministerio de Salud (Minsa) pasa fumigando una vez al mes. “Aquí es un zancudero insoportable, en las noches hay que dormir con mosquiteros y abanico”, expresó Fonseca. 

Transmisión

El temido virus del zika se contagia a través de la picadura del mosquito Aedes aegypti, el que también es responsable de transmitir virus también peligrosos, como el dengue y el chikungunya. Estos zancudos, según los especialistas, generalmente pican de día.

Marlene Ayestas tiene una pulpería en una calle que se combina entre el polvo y los charcos del barrio Santa Elena, comenta que aunque le llegue a afectar no conoce mucho sobre el zika, y solo ha escuchado que tiene los mismos síntomas que el chikungunya. 

El Gobierno expresó ayer la preocupación que existe sobre los efectos destructivos del zika sobre todo en mujeres, porque después de algunos estudios hechos en Brasil están relacionando el virus con más de 3,000 casos de microcefalia.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el zika suele ser una infección silenciosa y solo una de cinco personas infectadas desarrolló los síntomas, entre ellos están: fiebre, sarpullido, dolor en las articulaciones y ojos rojos. 

Zancudos y ratas

En la casa de Julio César Mejía, de 34 años, vive su mamá Inesilia Mejía, quien tiene más de ocho décadas, ella padece de diabetes y sufre también de la presión. A escasos 30 metros está el cauce del barrio La Primavera, tanto la basura como el agua estancada han provocado un aumento en los zancudos y las ratas, según Mejía.

“Si este zika ha atacado a países más desarrollados, qué daños no puede hacer en nuestro país, a mí me preocupa porque tengo a mi mamá enferma y a mi hija pequeña, solo quiero ver ahora qué es lo que va a hacer el Gobierno y el Minsa”, expresó.

María Castro vive con seis niños —entre sobrinos e hijos, pero todos menores de 15 años—, al llegar a su vivienda lo primero que se ve es el charco que hay al frente. Según Castro, en el barrio Reparto Schick, del Distrito V de Managua, han muerto dos menores de edad por estos virus, por lo que con la alerta que hay, expresa su temor de que alguno de sus familiares se vea afectado.

Preocupa la relación con la microcefalia

Precaución. Rosario Murillo, coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, manifestó al medio día de ayer que “el zika tiene efectos muy destructivos sobre todo en las mujeres embarazadas”. Y es que después de presentarse más de 3,000 casos de microcefalia en Brasil, los científicos comenzaron a relacionar este incremento con el virus del zika.

Sonia Castro, ministra de salud, manifestó que “hasta el momento en el país no se reportan casos del zika. El Minsa ha fortalecido la lucha contra el mosquito transmisor y la vigilancia epidemiológica en las fronteras. Entre las acciones de prevención están las visitas casa a casa, y los procesos de fumigación y abatización”.

En Brasil, el Ministerio de Sanidad ha confirmado tres muertes relacionadas con el virus del zika, entre ellos un bebé, un hombre que tenía lupus y una joven de 16 años. Las autoridades están realizando varias investigaciones y esperan esclarecer las causas, los factores de riesgo y las consecuencias de la microcefalia. Según información de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), no existe ninguna vacuna contra este virus. 

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