Leyla Jarquín
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El abuso sexual, cuyas principales víctimas en Nicaragua son los menores de 17 años, es un enemigo que está en casa. Estadísticas del Instituto de Medicina Legal (IML), muestran que en el 65% de los casos los agresores son conocidos o familiares de las víctimas, por lo que especialistas consultados por El Nuevo Diario dieron pautas sobre cómo prevenir y detectar este delito. 

Alba Luz Salgado Dávila, especialista en sicología infantil, y Manuel Leiva Loredo, sicólogo clínico, coincidieron en que ante esta amenaza latente, los padres deben brindar confianza a sus hijos y crear espacios de comunicación para que estos puedan contar cualquier situación de abuso.

Un proceso

Salgado Dávila explicó que antes de la perpetración del abuso hay una serie de acciones por parte del victimario para captar la atención y ganarse el cariño de sus víctimas. “Los abusadores, más cuando son cercanos, siempre abordan a los niños dándoles confianza, sembrando amor, dándoles regalos, es decir, crean un lazo fuerte y el niño o niña llega a quererlos”, dijo. 

  • 71 por ciento de las víctimas registradas en 2014 fueron mujeres de 0 a 13 años. 

Solo en el 2014, de los 6,052 peritajes clínicos por abuso sexual que realizó el IML, 5,035 fueron niños, niñas y adolescentes de 0 a 17 años, lo cual equivale al 83% de los casos. Sin embargo, el pasado lunes dicha entidad informó que durante el 2015 el 90% de las víctimas fueron menores de edad de 0 a 13 años. 

Las estadísticas del 2014 del IML también muestran que en la mayoría de los casos los abusadores son conocidos (35%), novios (9%) o familiares de las víctimas (11%), además que el delito ocurre, principalmente, en el domicilio de estas (44%) o en la casa del agresor (26%). 

Según Salgado Dávila, luego de crear una relación con su víctima, el abusador comienza con los tocamientos y otro tipo de vejaciones, por lo que también empieza a intimidar al niño, niña o adolescentes y a amenazarlo para que no cuente nada. La amenaza más usual es que le harán daño a sus familiares, aunque también les advierten que si dicen algo nadie les va a creer, indicó la especialista. 

Señales

En esa etapa, agregó, la víctima comienza a mostrar cambios en su comportamiento. 

El sicólogo clínico Mario Leiva Loredo apuntó que los cambios varían de acuerdo a cada persona, pero que, en general, aparte de rechazar participar en actividades sociales y mostrar bajo rendimiento académico, así como falta de sueño y apetito, las víctimas comienzan a tener un comportamiento sexualizado que no corresponde a su edad. 

  • 4 por ciento de los casos en 2014 fueron perpetrados por los padres de las víctimas. 

El especialista destacó que una regla universal para evitar el abuso sexual en niños, niñas y adolescentes es creerles y no poner en tela de duda lo que dicen. “En la medida que el niño sienta que tiene el apoyo de la familia, que lo escuchan y le ponen atención, en esa medida va a tener confianza para contar lo que pasa (…)  un niño no puede imaginar un hecho de abuso sexual sin haberlo vivido”.

Tanto Salgado Dávila como Leiva Loredo señalaron que una reacción típica en un menor de edad que está sufriendo abuso sexual es que de un día para otro deja de querer compartir con el victimario y, lamentablemente, en la mayoría de los casos la familia asume que se trata de un acto de rebeldía sin razón y lo obligan a saludar y ser cariñoso con esa persona. Los datos del IML indican que en el 17% de los casos de abuso registrados en 2014 primó la posición de poder del victimario. 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus