•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Nicaragua está a punto de iniciar un nuevo año escolar. Los centros educativos del sector público arrancarán las clases el próximo 9 de febrero, con aproximadamente 1.7 millones de estudiantes matriculados, según autoridades del Ministerio de Educación (Mined).

En este contexto, el director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), Juan Sebastián Chamorro, destaca cuáles son los principales retos que tiene el país. Estos, a su juicio y con base en las investigaciones del instituto que dirige, son: aumentar la matrícula en educación inicial, elevar la escolaridad promedio y el gasto público en educación, mejorar la calidad de la educación y continuar trabajando en la formación docente.

De todos los puntos que usted menciona, ¿cuál es el que debe ser atendido con mayor urgencia?

A lo largo de estos 10 años de investigaciones en Funides, cuando hacemos un análisis del sector agropecuario, de una industria en particular, de encuestas a empresas, del mercado laboral, etcétera, el tema de educación aparece siempre como uno de los principales, si no el principal tema de oportunidad y también de dificultades. Cuando vemos que hay hogares que tienen niveles de ingreso mayor y descomponemos el nivel educativo que tienen los miembros del hogar, la educación aparece como la variable fundamental. Cada uno de estos puntos tiene sus particularidades, pero están relacionados. Por ejemplo, hay un desfase de la cobertura preescolar versus la primaria y vemos en los resultados estandarizados que tener un buen resultado de pruebas estandarizadas en primaria se explica por el hecho de haber tenido una buena educación preescolar. Todo esto está interrelacionado y así sucesivamente se puede encontrar en resultados de educación secundaria el desempeño que haya en la educación primaria. Hay temas bastante importantes, pero que son bastante difíciles de lograr a corto plazo, como el gasto público en educación; definitivamente estamos rezagados en términos de lo que el país puede destinar en educación y creemos que deberíamos equipararnos con el resto de Centroamérica. Además, no solamente hay que tocar el tema de la educación como pesos y centavos y cobertura, sino también la calidad, la pertinencia de la educación, porque la economía se está complejizando en Nicaragua, es decir, está demandando destrezas más complejas de las que se demandaban hace 25 años. Y cada una de estas cosas está relacionada con el cuarto punto, que es elevar la escolaridad promedio; si vos querés aumentar la cobertura y aumentar el presupuesto, eso te va a llevar a un incremento de la escolaridad promedio, que continúa siendo baja. En el tema de la formación del docente creo que ha habido avances, las carreras de docencia y de educación continúan siendo populares en los jóvenes. En el análisis que hicimos el año pasado de gente que aplica a carreras, la de docencia sale como una de las más populares. Eso quiere decir que muchos jóvenes están encontrando la vocación de la enseñanza y esto está llevando a una renovación y aumento de la masa de profesores, que es saludable. Entonces, hay que trabajar en la formación del docente, porque también la calidad del docente incide directamente en la formación de la persona. Tenemos que recordar que muchos jóvenes no vienen de hogares estables y encuentran en la persona del maestro una guía muy importante. Yo creo que todos estos temas están interrelacionados y unos te van a llevar a otros, no son independientes.

"No solamente hay que tocar el tema de la educación como pesos y centavos y cobertura, sino también la calidad, la pertinencia de la educación, porque la economía se está complejizando en Nicaragua". Director ejecutivo del Funides.

Se ha venido diciendo que la economía del país ha mejorado, que está más sólida. ¿Esto debería significar un aumento considerable en la inversión en educación?

La cantidad de recursos públicos disponibles va a depender del crecimiento económico. Sí hay que reconocer que han aumentado los montos absolutos de inversión, es decir que la política social, particularmente educación y salud, continúan siendo los dos destinos más importantes del gasto público, entonces no podemos decir que esto ha sido desatendido. Pero tenemos que tomar en cuenta que el grueso de los trabajadores públicos son médicos, enfermeras y docentes. Y definitivamente, si uno ve en relación con otros países —de nuevo tenemos que hacer la comparación con otros países, porque vivimos en un mundo globalizado y competitivo—, estamos todavía dedicando poca inversión por estudiante en algunos niveles que son claves, como la educación secundaria.

Año con año, el Mined es una de las instituciones públicas que muestra mayor subejecución en sus proyectos. ¿Considera que estos problemas obedecen también a un problema estructural? ¿Debería capacitarse al personal administrativo de la institución?

Existen dos tipos de gasto: el gasto corriente y el gasto de capital. El Mined ha tenido consistentemente problemas con la ejecución del gasto de capital, porque el gasto corriente básicamente es la nómina y eso es relativamente fácil de ejecutar, porque es el salario de los maestros. Lo que se ha criticado es que sí hay subejecución en los proyectos de inversión y esto refleja debilidades que hay que atender, porque también tenemos que estar convencidos de que el sistema de educación no es solamente tener un buen maestro, no es solamente tener un niño bien alimentado, etcétera, sino también que haya la infraestructura necesaria para eso y que haya compra de materiales educativos.

Entonces si está fallando esa planificación, como pareciera ser que está pasando, hay que atenderla. Y no hay razón por la cual no tener niveles de ejecución arriba del 85%, como lo tiene el Ministerio de Transporte, que tiene un 99%. Ahí necesitan un asesoramiento que, yo creo, el mismo Gobierno central lo puede dar porque tienen unidades de ejecución de obras públicas bastante bien.

¿Cómo valora el programa de capacitación y profesionalización docente que tiene contemplado el gobierno en su plan 2016?

No lo hemos revisado, pero sí sabemos que es un plan permanente del Mined desde hace varios años. Yo creo que cuando se hacen este tipo de cosas de capacitaciones es importante tener algún tipo de evaluación del impacto.

Entonces creo que sería interesante que un tercero de alguna manera pueda evaluar el impacto de esta capacitación, para retroalimentar al ministerio con recomendaciones puntuales que puedan mejorarlas.

Probablemente ese sea uno de los principales retos que tiene el Mined, porque hay programas para mejorar, pero no se mide el impacto que tienen. ¿Por qué es tan importante medir siempre el impacto de una acción?

Porque siempre estamos hablando de recursos públicos, que son recursos de nosotros y tienen que ser invertidos de la mejor manera posible. Y si este programa de capacitación está teniendo un fuerte impacto en la calidad de la educación hay que meterle más plata, porque el análisis de impacto te va a decir si es rentable o no. No se trata de criticar ni de alabar el programa en particular, sino de ver específicamente cómo está incidiendo esa capacitación en la calidad de la educación.

Funides ha estudiado el tema de la escolaridad promedio en el país. ¿De cuánto debería ser y de qué factores depende que una persona alcance una escolaridad idónea?

Depende mucho de la condición socioeconómica de la familia y esto es, desde el punto de vista económico, una complicación, porque los hogares más educados tienden a mandar (al colegio) más tiempo a sus hijos. Entonces caés en el riesgo de crear un círculo vicioso en el cual los hogares cuya formación es baja tengan menos deseos de enviar a sus hijos. Entonces se perpetúa el hecho que los hogares menos educados inviertan menos en educación. Es ahí cuando la intervención pública es importante para subsidiar y ayudar para que los más pobres puedan permanecer más tiempo en la educación. La diferencia que hay entre el sector rural y el sector urbano es bastante fuerte; si miramos la escolaridad promedio es de 6.2 años, pero en el sector rural baja a 3.6 y en el caso
urbano sube a 7.8.

¿Ese promedio de escolaridad de 6.2 años es compatible con las demandas que tiene actualmente el mercado laboral?

Es muy inferior a lo que realmente demandan las empresas. En encuestas que hemos hecho encontramos que las empresas están demandando más destrezas, más competencias y muchas de ellas son adquiridas más allá de estos 6.2 años de escolaridad. Por ejemplo, que sean bilingües, que no es algo que se logre con 6 años de educación promedio, también algunas destrezas de computación y las competencias llamadas blandas que tienen que ver con trabajar en situaciones de estrés, liderazgo de equipo, toma de iniciativas y todo ese tipo de cosas que si bien es cierto se aprenden desde muy temprano, se van perfeccionando con la educación secundaria.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus