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Los trazos de grafiti empiezan a adornar de punto a punto toda Managua. Este arte no solo se ve en propiedades desoladas, sino también en importantes construcciones, como el recién inaugurado paso a desnivel de Rubenia. Los débiles rayos del sol, la pared blanca y vacía son los aliados perfectos para que el grafitero, con su rapidez y técnica, logre acabar con éxito su pieza artística.

“La mañana es el mejor momento para hacer un grafiti. Mi interés empezó al ver que un compañero de clases escribía 3A2 en los pupitres. Luego supe que significaba Américas tres, andén 2. En 3 letras escribía una dirección completa, desde ese momento comencé a investigar a tal punto que el grafiti lo hice parte de mi vida”, cuenta Roberto Francisco Díaz Durán, estudiante y grafitero. Este joven de 19 años estudia diseño gráfico en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli).

Desde hace 4 años es grafitero y es uno de los 18 artistas que participó en el mural del nuevo paso a desnivel de Rubenia, Barricada La Esperanza.

Unas 18 piezas se completaron en el paso a desnivel de Rubenia.“El gobierno está tomando un poco más serio este arte porque ha visto que hay jóvenes que tienen el talento y la disposición de hacer piezas artísticas no solo para el agrado de nosotros, sino también para el de la comunidad”, expresa Díaz, quien firma sus piezas como DYN.

Refinándose

Javier Rodríguez, licenciado en Antropología, explica que este arte urbano es de gran importancia.

“Además de ser la expresión de un sector, es un arte que cada vez se refina más. No es una simple mancha en la pared. El grafiti cumple con todos los criterios del arte, usa formas, espacio, colores, simbolismo y es poseedor de significado”, detalla Rodríguez.

Alicer es la firma con la que sella sus grafitis una joven de 19 años, quien relata que ha sufrido insultos por ejercer su arte. “Sos una vaga”, “buscá cómo estudiar o trabajar”, “eso que hacés es del diablo”, entre otras cosas le han dicho a Alicer.

“Incluso, una vez me intentaron golpear. Las personas creen que el grafiti no es un arte”, lamenta Alicer. Esta joven, que desde pequeña le encanta dibujar, cursa cuarto año de la carrera Diseño de Productos en la Upoli y lleva dos años realizando grafitis por las calles de la capital.

“Recuerdo que no quería comentarle a mis padres porque tenía miedo, mi papá vio en Facebook una foto mía haciendo grafiti, se me arrimó y me dijo: ¡qué bonito lo que estás llevando a la pared! Sinceramente, jamás esperé esa reacción”, relata Alicer.

¿Arte o vandalismo?

Según la doctora en Filología y especialista en semiótica, Addis Esparta Díaz, el grafiti representa una ideología propia del país.

Grafitis del paso a desnivel de Rubenia.El joven plasma en el espacio público sus ideas, desde el punto de vista semiótico, el grafiti es un arte que trabaja con espacios firmemente estructurados, trabaja con la música, danza, elementos extraños y mortuorios, esa serie de símbolos causa un impacto en la población y la semiótica entra allí como parte de una significación”, explica.

Desde su nacimiento, el grafiti ha sido considerado un arte vandálico, agrega.

“Cuando las personas no comprenden algo, lo criminalizan. Si no comprendo el grafiti, es manchar las paredes, es malo, es feo, lamentablemente es un defecto del ser humano enturbiar la imagen de lo que no pueden interpretar”, indica Rodríguez.

En cuanto a la variedad de grafitis, se pueden observar algunos muy artísticos, otros un poco descuidados en cuanto a lo estético, sin embargo ¿cumplen todos estos con las cualidades del arte?

La especialista en semiótica cuenta que hay una pieza artística ubicada en las cercanías del mercado Mayoreo, en Managua, que en lo particular la cautiva.

jóvenes pintando sus piezas artísticas.“Me perece que estoy viendo la caída del muro de Berlín, cuando uno ve ese muro, se ve el arte, uno se traslada. El color y la imagen tienen su composición”, relata Esparta.

Organización

El grafitero se organiza en ‘crew’, por su significado en inglés grupo, tripulación o equipo.

Se trata de grupos de jóvenes que intercambian conocimientos, recursos y se cuidan entre sí. Por lo general, el grafitero se va asociar en una o varias crew. Las principales crew actuales son: Chacuatol, 420 (unas de las pioneras en Nicaragua), EP (Expresión Pinolera), Psicópatas Crew, USC (Underground Steady Crew), DBS (De Barrio Somos), ANC, NAM (Natural Art Motion), IRA (Impossible Resistence Art), AOFK (Art Of King), entre otras.

Los tag, por su significado en inglés firma o etiqueta, son los sellos personales que cada uno de estos jóvenes utiliza para marcar su autoría en una pieza artística.

El grafiti se clasifica por el estilo en que fue realizado, algunos de estos son: wild, semiwild, 3D, bomb, carácter, block busted, rostro y estilo vandalic, el más abundante y conocido.

La obra más reciente

El recién inaugurado paso a desnivel de Rubenia, bautizado como Barricada La Esperanza, luce desde hace meses muy pintoresco con los grafitis que lo adornan.

El Movimiento Cultural Leonel Rugama junto, al proyecto Hip hop 2 Inspire, organizaron el festival de grafiti llamado Folk Nica.

La Alcaldía de Managua patrocinó los materiales para darle color a la nueva construcción.

“Logramos el apoyo de la Alcaldía de Managua, se invitó a los mejores y a los nuevos grafiteros en la escena, la mayoría de los grafiteros del país, cada pieza es de un artista, en total son 18 grafitis los que se realizaron y contamos con el apoyo de dos artistas centroamericanos”, explicó Raduan Moharet Bermúdez Traña, miembro del Movimiento Cultural Leonel Rugama.

“Cada pieza representa parte de la cultura nicaragüense, nos dieron 2 días a cada grafitero para iniciar y terminar la pieza, no nos pagaron. Lo hicimos, porque nos gusta pintar, nos brindaron la pintura y la comida”, comentó Roberto Francisco Díaz Durán, estudiante y grafitero.

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