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Isaura Reyes, estudiante de Electromecánica del Centro Técnico Roberto Clemente, está esperanzada en lograr la oportunidad de entrar a trabajar en un taller mecánico, una vez que concluya los estudios técnicos que, según especialistas en Educación, brindan más oportunidad de encontrar empleo que las carreras universitarias.

Reyes, tampoco cree que ser mujer sea un impedimento para lograr su objetivo. 

“Se piensa que porque el trabajo es un poco pesado la mujer no lo puede hacer, pero si un hombre puede estar en un salón de belleza trabajando, ¿por qué una mujer no puede ser mecánica?”, cuestiona.  

Este año, Reyes, de 18 años, iniciará de forma simultánea la carrera de Ingeniería Industrial en la Universidad de Managua (UDM)“.

No es que no opté por una carrea universitaria. Yo me matriculé en una universidad, pero ahí  se gasta dinero y no me gusta echarle todo el peso a mis padres. La carrera técnica me puede ayudar a trabajar y estudiar”, explica. 

Giovanny Téllez, a quien le han gustado los motores desde pequeño también está ilusionado con que podrá trabajar rápidamente al finalizar sus estudios.  

Téllez, recién bachillerado del colegio Roberto Clemente, de Fe y Alegría, cursa actualmente el tercer año de la carrera de técnico medio en Electromecánica en ese centro de estudios. 

“Decidí terminar la carrera de electromecánica porque es una oportunidad de trabajo y conocimiento. La mecánica creo que es un buen trabajo y genera bastante empleo”, asegura el joven de 17 años, quien en un futuro sueña con tener su propio taller. 

La decisión, agrega, se debe a que de otra forma“tal vez no sería tan sencillo conseguir un trabajo. Quise aprovechar la oportunidad que me dio el colegio porque quiero conseguir un buen empleo para poder trabajar y estudiar en la universidad”. 

Estudios de tres años

El Centro Técnico Roberto Clemente, de Fe y Alegría, ofrece las carreras de técnico medio en Electromecánica y Electricidad industrial. Según su director, Manuel Galo, en ambos casos hay un total de 80 alumnos inscritos; un número siete veces mayor a los diez que optaban por estos cursos hace una década, cuando inició el programa. 

  • 1,000 solicitudes se recibieron en 2015 para ingresar a la Fundación Victoria. Hace cinco años, llegaban solo 400 aspirantes. 

El incremento, argumenta, se debe a que al obtener un título de técnico medio acreditado por el Instituto Nacional Tecnológico (Inatec), las facilidades de conseguir un empleo aumentan de forma más rápida. Los estudios duran tres años y antes de finalizar la carrera, los jóvenes realizan prácticas profesionales en varias empresas afiliadas al programa, de modo que uno o dos años después del bachillerato pueden empezar a tener experiencia laboral. 

“Teníamos 27 estudiantes haciendo prácticas y 12 tienen ya su primer empleo. Ocho van a continuar sus prácticas por un segundo período”, señala.

Buenas oportunidades

En las ventajas de los estudios técnicos coincide Berta Quintanilla, directora ejecutiva de la Fundación Victoria, la que ofrece cinco carreras técnicas. Ella especifica que en el caso de los estudiantes de la carrera de Electrónica industrial, los 25 jóvenes que egresaron el año pasado, tienen ya un primer empleo. 

  • 27, 720 estudiantes se han matriculado este año en los 43 centros del Inatec. 

“Si nos ponemos a pensar por ejemplo, ¿cuánto nos cuesta a todos nosotros encontrar un electricista? Es muy difícil; si pensamos que un muchacho al cabo de un año y medio o dos años, en el caso de electricidad, tiene las herramientas para trabajar por su cuenta, las oportunidades son inmensas”, manifiesta Quintanilla. 

La directora de esta fundación con fines académicos, aseguró que diariamente desde diferentes empresas y de personas particulares reciben solicitudes de servicios de electricidad. Estas, explica, son de las plazas laborales más difíciles de llenar, debido a que son muy pocas las personas que se han formado en esta materia. 

“Al dotar a un muchacho de calificaciones, tiene por tanto, acceso a las empresas”, añade.

¿Qué se necesita más?

Selección• Para Berta Quintanilla, directora ejecutiva de la Fundación Victoria, en relación a la oferta y demanda de carreras existe una pequeña distorsión.  

“Nos hemos concentrado como país en aquellas carreras que le gustan más a los chavalos, que son las de Administración, porque son las que más conocen. Pero hay otras carreras en las cuales el futuro del muchacho es más prometedor. Y son las carreras del sector industrial y tecnología de los alimentos. Esas son las carreras donde se forman menos muchachos”, aduce. 

A eso apuesta Jason Ruiz, estudiante de Tecnología de los Alimentos en el programa de la Fundación Victoria, quien asegura que desea en un futuro conseguir un empleo en una empresa de productos lácteos o cárnicos, aunque no descarta otro tipo de labores. 

Según la experiencia de este programa, la gran mayoría de los jóvenes que eligen esta carrera consiguen un empleo de forma rápida. Esto, dice Quintanilla, se debe a que el país tiene gran actividad agrícola, pero tiene el reto de dar a estos productos un valor agregado para dar un paso más como economía y como empresa. 

“La formación técnica es necesaria para mover las empresas y tiene una enorme ventaja y es que no limita al joven para estudiar una carrera universitaria más adelante”, concluye la directora de la fundación.

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