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Nadie sabe cómo ni cuándo la veintena de carros sandwicheros se tomaron el bulevar y los andenes de Bello Horizonte. De una noche a otra aparecieron instaladas sillas, mesas y extensiones de energía para que el cliente se sintiera a gusto, luego de dejar las discotecas o los bares que se sitúan alrededor de la plazoleta capitalina.

Las dos agujas del reloj apuntan hacia el número 1 en esta madrugada friolenta y un joven fortachón, con voz de locutor de radio, se sube al pequeño carro de comida. Se llama Josué García y ha salido de una disco a la que regularmente asisten ciudadanos de la costa Caribe de Nicaragua.

–¿Qué tiene (de comer)?, pregunta mientras saca su billetera del bolsillo.Las hamburguesas y burritos son los más vendidos.

-Lo de siempre. Hay hamburguesas y burritos con papa, quesadillas y hot dogs, enumera la joven responsable de atender las mesas.

El menú siempre es el mismo. Los precios de cada alimento oscilan entre C$50 y C$70. Cesia Molina es una joven de 17 años. A las siete de todas las noches está lista para atender a los clientes.

Trabaja en este puesto de comida, Bendición de Dios, desde hace un año y asegura que en ese tiempo le ha ido bien.

“Las ventas siempre superan los C$5,000 y en los días buenos vendemos hasta C$16,000”, cuenta la chica, al tiempo que voltea dos trozos de carne molida.

Los días buenos son los viernes y los sábados. Y las ventas mayores siempre son después de las 12.

Demanda

“El montón de bolos que salen de allí (señala con los labios una discoteca juvenil) se vienen para acá (al bulevar)”, explica. A las tres de la mañana, de los fines de semana, Bello Horizonte siempre está convulso. Las 20 estaciones callejeras de comida no dan abasto.

Frente a una discoteca capitalina situada por la Avenida Universitaria se ubica otro puño de carros de comida rápida.

Periapepas es el nombre de este puesto móvil que hoy jueves empezó a funcionar.  Abimail Padilla, un joven moreno de pocas palabras que apenas a las 10 pm empieza a cortar cebollas y lechugas, expone que es su primera noche en el lugar.

La comida rápida toma fuerza.“El dueño de este carrito se dio cuenta que ya a las tres de la mañana los demás carritos se quedan sin productos, entonces decidió invertir en este negocio”, comparte Padilla. En su primer día, Pepiarepas se ha propuesto vender 30 bolsas de pan para hacer hamburguesas, una cantidad bastante baja según los otros establecimientos cercanos, los cuales han llegado a utilizar hasta 100 bolsas de ese producto.

En Bello Horizonte, desde hace seis años, se encuentra el puesto de Ósman Noel Ruiz. Un día, mientras andaba por ese lugar, se dio cuenta que había mucha demanda. Consiguió US$1,500 y compró su carrito “sandwichero”. Desde entonces, asegura, le ha ido muy bien. Las ventas le permiten sufragar un cocinero, un asistente de cocina, un mesero y su pago. “Yo tengo mi pago como trabajador y las ganancias”, asegura.

Los puntos con mayores demandas de puestos de comida rápida son: Bello Horizonte, la Avenida Universitaria, allí por donde será el nuevo Estadio Nacional de Beisbol, y la Carretera a Masaya.

Aunque en los dos últimos años, según los dueños de estos negocios, se han extendido a la Zona Hippos, Monte de los Olivos, Bolonia y Linda Vista.

Para poder ocupar las aceras de las calles deben pagar a la Alcaldía de Managua C$350 mensuales y un permiso anual. A la vez, pagan al Ministerio de Salud (Minsa) una licencia sanitaria que ronda los C$650. “Todos los años debemos estar renovando los permisos”, comenta Ósman Ruiz.

Trabajo cansado

A las seis de la mañana, cuando el aura empieza a asomarse, Yubelky Talavera, de 18 años, busca camino a casa, luego de 12 horas de trabajo. Desde hace cuatro años fríe papas y prepara hamburguesas en el carrito "Jenny", que todas las noches llegan a dejar frente a una disco en Bolonia. Gana C$300 por noche y descansa generalmente los martes, el día considerado “malo”, pues casi no se vende mucho allí en Bolonia.

  • Los días buenos son los viernes y los sábados. Y las ventas mayores siempre son después de las 12 de medianoche. Los precios de cada alimento oscilan entre C$50 y C$70.

Nunca antes había trabajado. Pero, un día su cuñada le habló del negocio y le pareció. Tiene un niño de dos años y lo que percibe todas las noches le sirve para alimentarse los dos. Al mes le pagan C$7,500. “Este es un trabajo cansado, pero la paga no es mala, peor estar haciendo nada en la casa”, dice Talavera.

"El dueño de este carrito se dio cuenta que ya a las tres de la mañana los demás carritos se quedan sin productos, entonces decidió invertir en este negocio" . Abimail Padilla, Responsable de ventas.

La mayoría de los trabajadores, que todas las noches preparan cientos de hamburguesas, burritos y quesadillas, devengan un salario, por día, de C$250 o C$350. Los dueños de los establecimientos también pagan la cena y el taxi que lleva a los empleados a casa todas las mañanas.

Frente a un gimnasio en la Carretera a Masaya está otro puesto de comida. Allí hay ocho carritos. El negocio funciona desde las seis de la tarde, hora que muchos de los trabajadores de los comercios cercanos pasan comiendo. “Vendemos desde temprano, pero siempre a las doce de la medianoche viene más gente”, dice Alba Lila Bermúdez.

El aceite usado y las enfermedades causadas por la comida rápida

DESPERDICIO. Cada carrito de comida rápida utiliza por tres días un aproximado de 5 litros de aceite, el cual una vez quemado es botado, de acuerdo a los cocineros. Los dueños han contemplado la posibilidad de venderlo, pero desconocen cuáles empresas se encargan de procesarlo.

"En promedio al mes compramos 40 litros de aceite, al no saber qué hacer los botamos en las calles", expresa Osman Noel Ruiz, propietario de un establecimiento en Bello Horizonte.

De acuerdo con el “Estudio sobre el mercado del aceite y sus condiciones de competencia”, elaborado en 2006 por el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), el consumo per cápita de grasas y aceites del país promediaba los 13.5 litros y el consumo nacional rondaba las 70,000 toneladas métricas (TM). El consumo de aceite, según recoge el informe, en ese año mostraba una tendencia vertiginosa al alza y se debía al aumento de la población, los ingresos de las familias y el auge del turismo (hoteles, restaurantes y servicios de comidas rápidas).

La comida rápida a menudo contiene altos niveles de ácidos saturados, conocidos por afectar la inmunidad de las personas, por tanto los expertos recomiendan el consumo de frutas, la cual es rica en antioxidantes y otros componentes beneficiosos.

Un estudio de la OMS de 2015 indicó que la comida rápida ocasiona obesidad y que para controlarla o revertirla, se debían tomar medidas para combatir su consumo.  También se ha informado que consumir hamburguesas tres veces por semana durante la infancia puede estar relacionado con desarrollar enfermedades como el asma y la rinoconjuntivitis en los niños y adolescentes.

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