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Los fuertes vientos registrados en los últimos días han paralizado la pesca artesanal en varias localidades de la península de Cosigüina, Corinto y Mechapa, afectando de esta forma el abastecimiento de mariscos en mercados de Managua y de las ciudades del occidente del país.

El lunes y el martes pasado los 300 pescadores de la Salvia, la Tigüilotada, Potosí, Estero Real y los Farallones de Cosigüina realizaron su última faena.

Antonio Ramos, presidente regional de la Cooperativa de Productos del Mar de Nicaragua, ubicada en Cosigüina, dijo a El Nuevo Diario que el Distrito Naval del Pacífico recomendó a los pescadores no salir.

Según un dirigente de los pescadores, sacaban 28,000 libras, pero ahora extraen 14,000.

“Es preferible dejar de ganar dinero y no exponernos a naufragios que dejan luto en las familias de los pescadores. Los vientos están más fuertes que otros años”, precisó el líder de los pescadores.

AFECTACIÓN   

Ramos dijo que normalmente pescan 28,000 libras de curvina y macarela que venden a acopiadores y al mercado nacional, pero debido a los vientos la recolección ha disminuido a 14,000 libras.

“De acuerdo con los pronósticos del Ineter, los fuertes vientos prevalecerán hasta julio, por lo que hay aflicción entre los pescadores, quienes han dicho que buscarán otras alternativas de trabajo”, afirmó.  

En tanto, Felicito Orozco, líder de los pescadores de Mechapa, que tiene 18 kilómetros cuadrados de costa, dijo que los 500 pescadores artesanales de ese sector no han laborado debido al fenómeno natural.

“Algunos pescadores han salido por su cuenta, expuestos al peligro, empujados por la necesidad de conseguir dinero para la manutención de sus hogares”, aseguró Orozco.

En los mercados de Managua los precios del pescado, camarón y conchas negras han aumentado hasta en 20% debido a la disminución en el abastecimiento.

¿Y LOS PECES?

A esta situación se suma que desde hace ocho meses en Jiquilillo se han dado frentes fríos que han alejado a los peces.

La pescadora Patricia Hernández Díaz dijo que los fuertes vientos de los últimos días y la restricción por parte del Distrito Naval, de no adentrarse más de 10 kilómetros al mar, también han incidido en la mala pesca.

“La Naval nos exige portar un chaleco valorado en US$105 como parte de los elementos de seguridad para la pesca. Es imposible comprarlo, no tenemos recursos”, dijo Hernández.

“Estamos de brazos cruzados, esto es grave, por lo que solicitamos a las autoridades competentes la entrega de un bono alimenticio”, solicitó uno de los pescadores.

Se estima que en Jiquilillo 1,000 pescadores artesanales, acopiadores, dueños de restaurantes y pangueros ligados a la pesca están siendo afectados por esta situación.

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