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Todos los días el pequeño Iván, de 3 años, llora al llegar al Centro de Desarrollo Infantil (CDI) Claudia Chamorro. Cada día a las ocho de la mañana su mamá, Sujey Osorio, una comerciante que trabaja en un tramo del mercado Roberto Huembes, lo besa en la frente intentando calmarlo y luego lo entrega a las educadoras. Diez horas después regresa por él. 

Por la estadía del niño, en este centro que rehabilitó el Ministerio de la Familia, Adolescencia y Niñez, paga 20 córdobas al día. Una cantidad módica, dijo, por la que le dan un buen trato a Iván. “Mi hijo aquí come, bebe, aprende cosas nuevas, como los buenos modales y crece bajo el cuido de las señoras”, comentó Sujey.

En este CDI, ubicado cerca de los establecimientos de pinturas y baños del Huembes, atienden a 250 niños entre los 6 años, según una educadora. En su interior alberga a casi una centena de tijeras en las que por las tardes los pequeños hacen la siesta. 

Atención

Iskra Madrigal es madre y educadora del centro Mildred Abaunza, ubicado en el mercado Iván Montenegro, y a las ocho de la mañana recuerda a los pequeños que es hora de la merienda. Media hora después las cocineras del lugar llegan a servirles un refresco.

Trabajamos con la metodología del Ministerio de Educación, y los niños salen con su diploma de tercer nivel”. Violeta Castro, directora del CDIen el Oriental

En ese centro, como en todos los que están a cargo del Ministerio de la Familia, hay dos áreas, la de infantes, para menores de 3 años, y el preescolar, para niños de 4 y 6 años. Los planes de estudios implementados son los que emite el Ministerio de Educación.

  • 150 niños y niñas atiende el CDI del mercado Oriental.

Violeta Castro, directora del CDI Óscar Dávila, que está en el mercado Oriental, explicó que a las siete de la mañana reciben a los pequeños. La rutina establecida empieza con el desayuno, luego realizan actividades educativas, reciben su refrigerio y finalmente, almuerzan a las doce del mediodía. 

Después de almuerzo, las educadoras cambian ropa a los pequeños y los duermen en pequeñas tijeras hasta las dos de la tarde. Al despertar juegan con ellos hasta que son retirados por sus padres. En el patio de cada CDI están instalados juegos para distraer a los pequeños.

  • 250 pequeños hay en el CDI del Iván Montenegro y del Roberto Huembes.

“Me siento muy entusiasmada y dispuesta a seguir formando a los niños, es gratificante cuando te dicen mamá, y no es que sustituya el rol de sus madres sino por el cariño que ellos demuestran. Ese es el mayor premio a mi trabajo”, confesó Castro, la directora del CDI en el Oriental.

Mamás vendedoras

Liseth Laguna García deja a su pequeña en el CDI para dedicarse a la venta de café, pan y galletas para la manutención de su hogar. “Mi hija entra a las siete de la mañana y sale a las cuatro de la tarde de lunes a viernes, es muy bien atendida por educadoras del centro. Los sábados y domingos pasa conmigo”, contó la comerciante.

“En medio de nuestras necesidades, mi pequeña es feliz, le doy mucho cariño y eso lo complementan las funcionarias del CDI por eso tiene alta su autoestima”, expresó Laguna García. 

Violeta Castro, directora del CDI Óscar Dávila, afirmó que los menores reciben atención educativa y médica al igual que desayuno, almuerzo y dos meriendas diarias. 

Aporte en el CDI del Oriental

Cada padre de familia aporta C$300 mensualmente para sufragar los gastos del centro dirigido por la Asociación Claudia Chamorro, bajo la administración del Ministerio de Educación y el Ministerio de la Familia.

Variación. La cantidad varía en el mercado Iván Montenegro, donde tienen que contribuir con C$400 al mes.

Análisis. Desde el preescolar se le debe enseñar a los niños a analizar, sostienen los expertos.

Matrícula. En los CDI ubicados en el Iván Montenegro y en el Huembes debe pagarse C$100 de matrícula. 

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