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Los fuertes vientos han paralizado la actividad pesquera en varias zonas del Pacífico de Nicaragua, otra vez, como cuando desaparecieron cinco pescadores hace siete años en Jiquilillo, Chinandega.

En esa localidad sigue fresco el duelo que vivieron cuando Sergio Alexis Jirón (28), Mario Antonio (26) y Miguel Ángel (23), de apellido Rivera Jirón, hermanos entre sí, quienes invitaron a “faenar” a José Tomás Escalante (37) y al joven Félix Thomas Rojas Rivera (19) fueron arrastrados por el fenómeno natural que se presenta en los primeros meses de año.

En la playa de Punta Caliente encontramos a sus familiares. Con la vista perdida en el horizonte estaba Jerónimo José Escalante, quien participó en la jornada de búsqueda y rescate, junto con miembros de la Fuerza Naval del Pacífico en aquel entonces.

  • 2 mil pescadores artesanales existen en todo el litoral Pacífico de Nicaragua. 

“José Tomás era mi hermano. Tuvo un error. Salió con una “chalupa” y un motor deteriorado a pescar, cuando en la noche se desataron vientos que nunca se habían registrado, que los arrastró y la embarcación desapareció. Nunca pudimos encontrarlos”, dijo mientras recordaba que el mal tiempo en ese entonces duró 16 días.

Los pescadores que estaban en la playa coincidieron en manifestar que cuando se presentan las rachas de viento, hay que detener el trabajo. 

“Incluso no tendré que comer esos días, pero no voy a exponer mi vida, porque recuerdo esos días amargos en que desapareció mi hermano. Mi piel se dañó de tanto buscarlos infructuosamente”, manifestó Escalante entre sollozos.

Tragados por el mar

Los familiares tienen vivos los recuerdos de la búsqueda. Marvin Martínez salió junto con los desaparecidos esa tarde del 8 de febrero de 2009. Recuerda que cuando zarparon estaba todo en calma, pero que en la noche el viento arreció y no pescaron nada.

  • 5 pescadores murieron en un naufragio en Jiquilillo, Chinandega, en 2009.

“La panga “Salmo 21” transportaba a mis tres hermanos. Su motor presentó problemas al amanecer. No les encendía. Los vientos nos castigaban y decidí regresar, no sin antes aconsejarles que también ellos lo hicieran.  Pensé que ellos estarían de vuelta, pero tomaron otra decisión. La más equivocada porque nunca más volvieron”, agregó Martínez.

Comentó que sintió miedo y se integró a la búsqueda con su panga de 25 pies y un motor de 75 caballos de fuerza, junto con otros compañeros.  

“Buscamos 20 kilómetros mar adentro. Pedimos permiso para rastrear en El Salvador, pero no encontramos ni chalupa, ni motor, ni ropa, ni botellas, ni a ellos. Se los tragó el mar”, resumió.

En la comunidad de Jiquilillo hay una regla. No salen a pescar con fuertes vientos y muestran pesar por el joven Félix Tomás Rojas Rivera, quien hacia su primer viaje al mar, esperanzado en traer productos para ayudarse en los gastos de la universidad, ese año.

Los pescadores deben entender que no queremos perjudicarlos al hacer cumplir la ley”. Gerardo Fornos, jefe del Distrito Naval del Pacífico (DNP).

El veterano pescador Teodoro Maradiaga, de Jiquilillo, recuerda con mucha tristeza el naufragio de los cinco pescadores ocurrido hace siete años en las costas de ese balneario, cuando se adentraron al mar en una lancha sin condiciones seguras. 

“En aquella ocasión, febrero de 2009 hubo vientos fuertes durante ocho días, bajo esa tempestad salieron mis amigos a pescar para ganarse unos bollitos, pero la chalupa en que iban naufragó y se los tragó el mar”, indicó Maradiaga.

Agregó que no apareció ni una pista de ellos, lo que provocó mayor dolor a sus familiares y amigos, que no los sepultaron. 

Fuerza Naval garantiza seguridad

Prevención. El capitán Gerardo Fornos, jefe del Distrito Naval del Pacífico (DNP) acantonado en Corinto, dijo que en los últimos años no han ocurrido naufragios connotados como el de Jiquilillo, a excepción de un pescador que pereció cuando accidentalmente chocó contra otra embarcación en la barra de Padre Ramos. 

Agregó que basándose en la Ley  General de Transporte Acuático y al Manual de Servicio Operativo de la Fuerza Naval están exigiendo a cada pescador la portación de un chaleco para su protección en alta mar. 

Añadió que posteriormente les exigirán un radio de comunicación, bengalas, espejos retrovisores, silbatos, agua, entre otros elementos de protección en las embarcaciones. 

“Los pescadores deben entender que no queremos perjudicarlos al hacer cumplir la referida ley, sino proteger sus vidas”, enfatizó el jefe naval, quien agregó que los pescadores mejor que nadie saben cuándo hay mal tiempo para no exponerse. 

En el litoral del Pacífico, comprendido desde Bahía Salinas hasta el Golfo de Fonseca, existen 2,000 pescadores artesanales que solicitan sus permisos de salida o zarpes en los puestos de control de Corinto, Potosí, Padre Ramos, Puerto Morazán, Masachapa y San Juan del Sur.

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