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El jesuita Fernando Cardenal fue despedido ayer entre música, recuerdos y con la lectura del testamento que escribió seis años atrás, en el que invitaba a sus amigos y familiares a reflexionar sobre la situación de la educación en Nicaragua y, entre otros, sobre la necesidad de ayudar a los que viven en pobreza.

Antes que iniciara la eucaristía, el cantautor Luis Enrique Mejía Godoy interpretó una canción que compuso tras la muerte de Cardenal. En la canción lo llama pescador de almas. "Fernando, amigo del alma, tu ejemplo será el peor enemigo de la oscuridad", dice la letra en una de sus partes medulares. 

La Misa Campesina en honor a Cardenal inició a las 2:00 p.m. en el Aula Magna de la Universidad Centroamericana (UCA), la presidió el cardenal Leopoldo Brenes y fue concelebrada por los miembros de la comunidad jesuita. 

Previo a la ceremonia, el superior de la Compañía de Jesús, Iñaki Zubizarreta, agradeció la presencia de Miguel De Castilla, quien fue delegado por el presidente Daniel Ortega para asistir a los funerales. 

Oremos por el eterno descanso del sacerdote jesuita que fue gastando su vida en la educación, de manera especial en los sencillos, a través de estas escuelas, Fe y Alegría, para que el señor lo reciba en su regazo, roguemos al Señor", Cardenal Leopoldo Brenes.

 

Durante la homilía, el rector de la UCA, José Idiáquez, recordó las pláticas que tenían en la casa que los jesuitas comparten y leyó extractos del testamento que Fernando Cardenal escribió e hizo público en septiembre de 2010.

En este, Cardenal reflexiona sobre diversos aspectos y recuerda cómo lo marcó la situación de pobreza en la que vivían los pobladores de un barrio marginal de Medellín, con quienes convivió durante nueve meses. Cuando se despidió de ellos, relata en el testamento, hizo una promesa que cumplió hasta el sábado 20 de febrero, cuando falleció a los 82 años. 

"Les dije que dedicaría lo que me quedara de vida a la liberación de los pobres, a la lucha por la justicia, por amor a ellos, inspirados en ellos", escribió Cardenal. 

Luego que Idiáquez terminó de leer el testamento, el público se puso de pie y durante un intenso aplauso, que se prolongó por minutos, el rector se acercó al féretro y dejó caer las páginas en las que estaban escritas las reflexiones de Cardenal. Este fue uno de los momentos más emotivos de la ceremonia en honor al cura que predicó con su ejemplo, que educó a los más pobres a través de Fe y Alegría, que quedó en las páginas de la historia tras dirigir la Cruzada Nacional de Alfabetización y que murió soñando con un país en el que todos los niños asistan a las escuelas, un país libre de pobreza.

  • El jesuita de 82 años fue enterrado ayer. Fue un cristiano ejemplar y educador preocupado por los más desposeídos. Su muerte ha conmocionado al país.
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