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Desde hace dos años, Dayannara Díaz, una mujer transgénero y miembro de la Asociación Nicaragüense de Transgénero (ANIT), realiza el proceso de hormonización, el cual consiste en tomarse o inyectarse anticonceptivos, a los que llaman hormonas femeninas.

Durante la adolescencia, Díaz pensó en modificar su físico, pero no tenía los recursos económicos para realizarse una cirugía plástica, que aproximadamente cuesta US$2,300. 

“Fui al endocrinólogo, me recetó inyecciones que costaban aproximadamente C$400, pero como no tenía para estarlas comprando, fui donde otro médico que no es especialista en esto y me orientó sobre el tema”, apuntó.

A pesar de las consecuencias físicas y sicológicas a las que se estaba exponiendo, esta mujer trans tomó el riesgo. “Fui a la farmacia, pedí la inyección de un mes y desde entonces solo esa he usado, aunque no todas hacemos lo mismo, porque unas se inyectan cuatro veces al mes o usan la inyección de tres meses”. 

Díaz indicó que se dejó llevar por la emoción. Cuando notó los cambios en su cuerpo se inyectó compulsivamente, provocándose un paro cardíaco. “Después de que me vi en esta situación tan peligrosa, empecé a inyectarme cada 15 días. También me estaba afectando los riñones”.

Algunos cambios

Entre los cambios positivos que cataloga Díaz, está el crecimiento de su cuero cabelludo, la afinidad en su voz y el aumento excesivo de sus pechos, pero los negativos se reflejan en sus riñones, porque constantemente tiene infección renal.

Las personas trans se sienten y conciben como parte del sexo opuesto, que social y culturalmente se asigna a su sexo biológico. Pueden optar por una intervención médica para adecuar su apariencia física a su realidad psíquica, espiritual y social.

Opinión: “Somos iguales a vos”

Arturo Gómez, especialista en cirugía plástica, señaló que la aplicación de hormonas sin haber consultado a un médico tiene resultados negativos.  Los trans deben ser más responsables con la medicación.

“En el caso de un hombre que quiere usar hormonas para cambiar su cuerpo, debe de visitar a un endocrinólogo para que le recete la dosis necesaria”, explicó.

El especialista indicó que la afluencia de transgénero intentando operarse los senos en su clínica es poca. 

“En el año se atiende de uno a dos casos, porque no todas pueden costear una operación”, subrayó. 

El deseo de las integrantes de ANIT en tener senos, motivó a la asociación a realizar talleres donde ellas puedan conocer los beneficios y las consecuencias que provocan las hormonas sin ser recetadas por un especialista.

Ludwika Vega, representante de ANIT, reveló que una de las integrantes de la asociación se inyectó aceite mineral, luego se colocó una liga como sostén y en unos meses tenía definido sus pechos, pero no se percató de las consecuencias que esto le traería.

“Se inyectó aceite en toda la mama, un día se golpeó y este se regó por todo el abdomen, luego el pecho le explotó. Tenía forma de cráter, de ahí expulsaba el aceite y sustancias anormales como pus y sangre”, añadió.

Consecuencias de la automedicación

Advertencia • Enrique Medina, especialista en endocrinología, afirmó que “el uso excesivo de la hormona femenina (nestrógeno), puede provocar cáncer y en algunos casos la esterilidad”. 

Ludwika Vega, representante de la Asociación Nicaragüense de Transgénero (ANIT), indicó que tienen aproximadamente 50 integrantes, de las cuales el 20 por ciento de estas quieren tener senos.

Marcela Zúniga, una de las miembros, afirmó que ha participado en varios talleres en los que ha escuchado que no todas sus compañeras realizan el proceso de hormonización; unas se operan y otras se inyectan sustancias raras.

Zúniga es originaria de Nandaime, tiene ocho meses de estarse aplicando anticonceptivos, hasta la fecha los cambios físicos no son tan notables, a pesar de que en la parte sentimental se ha visto afectada. 

“A veces les comento a las chicas que ando triste o enojada, pero sé que esto me ha dado a raíz del proceso de hormonización”, expresó.

Uno  de los retos de Zúniga es obtener la inyección, para ello debe de hacer trabajos domésticos en algunas fincas, lavar y cocinar ajeno, pero esto no la desanima porque los cambios físicos son satisfactorios.

“La piel la tengo más suave, el vello púbico casi no me sale, mis pechos ya están creciendo aunque son muy sensibles al roce o a los golpes”.

  • 2,300 dólares cuesta aproximadamente una cirugía plástica que demandan las personas trans.

Zúniga reveló que para que la hormonización no pierda su efecto, se deben de aplicar siempre, porque esta evita que la hormona masculina (testosterona) se vuelva a producir.

Medina recomienda a las pacientes trans, que sean responsables cuando realicen el proceso de hormonización, porque estas se deben de aplicar una vez al mes, dependiendo de la reacción del paciente.

Sin embargo, aseguró que en los últimos tres años solo ha recibido la visita  de dos personas trans, pidiendo consejos sobre sexualidad y no de procesos de hormonización.

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