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Como una película de suspenso, el nicaragüense oriundo de Corinto y con más de 10 años viviendo en la ciudad de Nueva York, Jorge Muñoz, arriesgó su vida para salvar al mexicano Ramón Villegas, quien cayó a los rieles del tren desde la plataforma de la Línea J, en la parada Bovery de esta ciudad.Jorge Muñoz.

Según el hoy héroe, todo ocurrió cuando él se dirigía con Villegas a su centro de trabajo, a eso de las 7:15 de la mañana.

Costumbre

Ese día llegaron a la estación, como siempre acostumbraban hacerlo, pero en esta ocasión; su amigo y quien ha sido su compañero de habitación por más de 7 años, cayó al precipicio cuando el nicaragüense se retiró unos pasos de él.

“Cuando yo me percato, él estaba ya cruzado en los rieles, vuelvo a ver rápidamente la pizarra para ver cuánto le faltaba para que el tren llegara, y solo faltaba un minuto. Lo primero que pensé fue que el tren lo iba a desbaratar y sin pensarlo; me tiré inmediatamente. No sé cómo hice para levantarlo porque él pesa 260 libras”, explicó.  

“Cuando yo lo agarro, él está inconsciente, levanté mi cabeza para ver, y pude observar las luces del tren que se aproximaba, a como pude, logré levantarlo y con ayuda de cuatro mujeres que se encontraban en la plataforma lo logramos sacar”, relató Muñoz todavía excitado.

Atención

Una vez fuera de los rieles, donde el mexicano pudo ser arrollado por la temible máquina de acero, lo llevaron a la sala de emergencia del hospital Presbyterian, de Nueva York, donde le encontraron tres costillas rotas y uno de sus brazos fracturados.

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“Realmente, no sé cómo hice para levantarlo, imagínate que yo tengo 60 años y peso 180 libras”, recordó el nica, a quien los doctores que atendieron a Villegas en el hospital lo llamaron el “Ángel Guardián”.

Enfermo

El mexicano Villegas, quien se encuentra nuevamente reunido con su amigo y compañero de trabajo --Jorge Muñoz--, dijo que el día del accidente, él se sentía un poco enfermo, pero por la necesidad de llevar el sustento a su familia, tuvo que ir a trabajar. Cuando llegó a la estación del metro recordó que sintió muchas náuseas y dolor de cabeza, cuando se inclinó en la plataforma del tren para vomitar, perdió el control y cayó a los rieles.

“Yo perdí completamente el conocimiento, no me enteré de nada hasta que me desperté en el hospital. Cuando me contaron lo que había ocurrido, se me salieron mis lágrimas y abracé a mi amigo. Siempre he dicho que no importa del país de donde vengamos. Acá en los Estados Unidos, lo que necesitamos es realmente de un verdadero amigo”, resaltó aun conmocionado por haber regresado a la vida.

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