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Un equipo de trabajo de la Policía Nacional investiga en el sector de Mechapa, jurisdicción de El Viejo, el uso, traslado y producto embodegado de las bombas de mecha lenta que utilizan para la pesca. Se sabe que por estas acciones están detenidos los zarpes, al menos por este fin de semana.

El comisionado David Hernández, jefe de la Policía de El Viejo, confirmó que por traslado de las bombas artesanales murió el viernes en la tarde el ciudadano Erling Javier Martínez Meza, de 17 años, originario de la comarca Santa María de Posoltega, quien portaba en su espalda una mochila cargada de explosivos, que estallaron por el roce y el calor de la motocicleta Génesis, color negra, placa CH21634, en la que viajaba como pasajero.

El conductor y propietario de la motocicleta, Wilbert Alberto Catín Ramírez, 23 años, está en la sala de ortopedia del hospital España, porque sufrió quemaduras de segundo grado en la espalda, brazos y extremidades inferiores. En sus declaraciones a la Policía dijo que no sabe quién era el muerto, porque “le di raid a un joven que me pidió el favor a la entrada de Jiquilillo”.

El accidente ocurrió en la entrada a la comarca rural El Tintal. Los familiares del fallecido expresaron que “trabajaba para un acopio en el sector de Mechapa. El chavalo se ganaba la vida pescando, aunque está prohibido pescar con eso de las bombas, pero como no hay trabajo y la vida está dura", refirió vía celular su tía Martha Calderón.  La familiar les pidió a las autoridades terminar con esos talleres artesanales, porque están destruyendo la fauna marina.

Otro clamor

Cony Zúñiga, oriunda de la zona, solicitaron a las autoridades que se tomen medidas de control para revisar los vehículos que entran y salen porque a pesar de que hay presencia del Ejército y de la Fuerza Naval, no vigilan si se trafica o no con las bombas artesanales que están acabando con los bancos de pesca.

Zúñiga, que vende pescado en el mercado de Chinandega, indicó que las personas que trabajan con esos materiales desconocen el peligro que corren. “Ya no les basta matar peces, ahora ya hay un muerto que lamentar”, dijo.

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