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“Quiero ser mamá” es el deseo que la mayoría de mujeres sienten en algún momento de sus vidas; sin embargo, una de cada seis parejas no logra la concepción de un hijo por la vía natural y del 100% de los casos de infertilidad, el 60% corresponde a alguna disfunción en la mujer y el 40% al hombre.

Hasta el año 2005, los procesos de fertilización en Nicaragua eran básicos, el manejo del paciente con infertilidad era escueto; por lo tanto, muchos nicaragüenses optaban por salir del país en busca de completar el sueño de ser madre y padre.

“En el país se llegaba hasta la preparación del semen e inseminación artificial. Desde el 2005, Nicaragua pegó un enorme brinco porque pasó de la inseminación artificial hasta la in vitro”, explicó el médico Juan José Lugo, especialista en reproducción y director del Centro de Fertilidad de Nicaragua.

Según Lugo, en Nicaragua existen al menos 200 niños concebidos mediante la fecundación in vitro.

El proceso de fertilización in vitro en Nicaragua tiene un costo de US$4,000 a US$4,500.

Mientras, la inseminación artificial cuesta entre US$700 y US$1,000.

La cifra de 200 niños concebidos mediante la fecundación in vitro en Nicaragua al compararla con la de Honduras, donde solo en el Centro de Medicina Reproductiva se hacen 80 procedimientos de ese tipo y 150 de inseminación artificial al año, es muy pobre.

Por el contrario, en Costa Rica se abrió un fuerte debate por la fertilización in vitro, que dio un paso importante en septiembre pasado cuando el gobierno emitió un decreto para reglamentar ese procedimiento.

Lugo indicó que el proceso de fertilización in vitro dura tres y que con la paciente se practica un máximo de tres intentos.

Agregó que el nivel de efectividad de la fertilización in vitro está entre el 45 y el 55 por ciento. El éxito, explicó, depende en gran medida de la composición genética del embrión y de la edad de la madre, entre más joven es la mujer más alta es la probabilidad de lograr el cometido.

CASOS

Elizabeth Castillo Calero, que a los 27 años se enteró de sus problemas de infertilidad, relató que su menstruación era irregular.

“Nunca sabía cuándo me venía y en algunos meses no me bajaba. Por tal razón, me hicieron un ultrasonido pélvico y me dijeron que tenía quistes ováricos, por lo que nunca había quedado embarazada”, comentó.

Esta mujer, que ahora tiene 45 años de edad, se embarazó por primera vez a los 37.

“Recuerdo que mi pareja estaba alegre, pero cuando tenía menos de un mes de embarazo me dio una infección renal y perdí al bebé”, recordó Castillo.

Después de perder a su bebé, Castillo no quiso intentarlo de nuevo. “El médico me explicó que debía esperar dos años para volver a intentarlo, por lo que decidí no embarazarme de nuevo, a esa edad un embarazo es muy riesgoso.

A mi pareja le encantaba los niños, él quería seguir intentándolo, entonces mejor le dije que se fuera, porque preferí no quitarle sus ilusiones”, narró.

“Después de ese aborto me deprimí, pero la vida sigue y tuve que seguir y aprendí que si Dios te da limones, tenés que hacer limonada”, agregó.

INFERTILIDAD

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la infertilidad afectó a casi 50 millones de parejas en el mundo solo en 2010.

En la actualidad, Nicaragua ya cuenta con el Centro de Fertilidad que dirige Lugo, para que las parejas logren concebir a través de los diferentes tratamientos y los procesos de reproducción asistida.

"En la insemina-ción artificial ponemos espermato-zoides, pero en la fertilización in vitro ponemos bebés”. Juan José Lugo, especialista en reproducción y director del Centro de Fertilidad de Nicaragua.

“Antes, esto solo se hacía en otros países. Las personas tenían que viajar para someterse a este procedimiento (fertilización in vitro), pero hoy lo hacemos en un laboratorio y con aparatos especializados”, reveló Lugo.

Del 100% de los pacientes con problemas de fertilidad, dijo Lugo, solo un 10% son los que necesitan realizarse la fecundación in vitro, el resto solo requiere de procesos sencillos.

En la mujer, hay cuatro factores que le impiden quedar embarazadas: problemas con la ovulación, alteraciones en las trompas de falopio (infecciones, endometriosis), tumores o malformaciones de nacimiento en la matriz, e infecciones, biopsias, cauterizaciones o congelaciones en el cuello del útero.

En el 40% de los casos de infertilidad el varón es el responsable. Esto se debe a diferentes agentes como la topa, que es una enfermedad viral que afecta los testículos, también los golpes en los genitales, los insecticidas —en el caso de los ingenieros que entran en contacto con estos productos—, exceso de baño sauna e infecciones genitales.

“Cuando el hombre tiene algunos de estos problemas, la cantidad de espermatozoides es muy baja. Por cada CC son 20 millones y estos deben moverse, deben estar completos. En algunos casos hay espermatozoides con cabeza doble o deformes”, detalló Lugo.

Otro factor es el consumo de alcohol, fumar o drogarse.

FERTILIZACIÓN IN VITRO

La fertilización in vitro es un método de alta complejidad y consiste en extraer los óvulos de la mujer para fecundarlos con los espermatozoides del padre. Este procedimiento se realiza en un laboratorio especializado, el cual es conducido por biólogos especialistas en el manejo de células.

Las parejas candidatas a la fertilización in vitro son aquellas en las cuales la mujer tiene las trompas de falopio obstruidas o demasiado alteradas y es imposible repararlas. También cuando el hombre tiene baja cantidad, movilidad y morfología en los espermatozoides. Además, se suman las parejas infértiles con causa desconocida.

La inseminación artificial

EXPLICACIÓN • La inseminación artificial es para la mujer que tiene las trompas de falopio en perfectas condiciones y para la mujer que está ovulando, pero que el hombre está bajo en cantidad o movilidad de los espermatozoides.

“Utilizamos medicamentos especiales que ayudan a que la mujer ovule, el día en que esta va a ovular la citamos. Luego manejamos el espermatozoide, le hacemos un lavado, concentrado y capacitado para colocarlo en el útero. El espermatozoide tiene que nadar, irse por las trompas para agarrarse con el huevo, no hacemos nada en laboratorio”, explicó el especialista en reproducción Juan José Lugo.

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