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Para describir la poca cultura de asistir al dentista, la doctora María José Viales —quien dirige las clínicas odontológicas de la Universidad Americana (UAM)— echa mano de una anécdota: una vez llegó un paciente que tenía 26 años y jamás había asistido a un odontólogo. Este caso no es único. Según la experiencia de los dentistas consultados, aproximadamente el 70% de la población no asiste a los chequeos preventivos.

Las razones son diversas: desde miedo hasta motivos económicos. En general los odontólogos concluyen que en la niñez no se crea el hábito de revisarse la dentadura. 

“La población nicaragüense está enfocada en visitar al dentista por necesidad no por prevención, son pocos los que dicen: voy a ir al odontólogo porque hoy me toca mi cita de limpieza. De hecho, hay personas que nunca han asistido y van sobre los 20 años”, asegura Viales.

El doctor Joel Esquivel Muñoz, especialista en periodoncia y docente de la UNAN-León y de la UAM, dice que se atrevería a asegurar que a nivel mundial existe poco hábito de visitar al dentista, porque este especialista “es visto como una persona que genera dolor”.

“Siempre que el paciente entra a la clínica y menciona que no quiere sentarse en la silla dental o que la pensó muchas veces para llegar, les pregunto a qué se debe y casi el 80% o más de los pacientes se queja de un trauma cuando niño o en la juventud y que se debió a la extracción de un diente de manera traumática. Un 15% no sabe por qué no les gusta visitar al odontólogo, probablemente por pena de no querer ver la situación de su boca y un 5% acude a la clínica sin ningún problema o complejo. Pero de este 5%, solo un 2% va regularmente, pero siempre con algo de temor”, relata Esquivel Muñoz, basándose en su experiencia personal.

Hay personas que nunca han asistido al odontólogo y van sobre los 20 años”.  María José Viales 

El periodoncista explicó que varios estudios realizados por la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León) demuestran que las enfermedades más comunes en la población nicaragüense son la caries dental y la enfermedad periodontal, en la que se incluye la gingivitis y la periodontitis. 

“Esto está asociado a una mala higiene por parte de las personas y esto se debe a una mala técnica de cepillado, mala selección del cepillo dental y a factores socioeconómicos. Debemos entender que cepillarnos los dientes no es agarrar el cepillo, colocarle la pasta y cepillarnos sin tardarnos ni un minuto, que es lo que mencionan los pacientes atribuyendo al factor tiempo dicha actitud”, indicó el especialista. 

No es prioridad 

La salud oral suele estar siempre de último. “Si tienen algún problema, los nicaragüenses  prefieren cubrir esa parte y la boca queda hasta después”, sostiene por su parte el doctor Luis Douglas Contreras, presidente de la Asociación de Odontólogos de Nicaragua.

Según el estudio “Perfil epidemiológico de la caries dental y enfermedad periodontal, en Nicaragua”, realizado en 2005 por Carlo Medina, Jorge Antonio Cerrato y Miriam del Socorro Herrera, egresados de la UNAN-León, “la prevalencia del ataque de caries dental inicia a edades muy tempranas y aumenta a medida que aumenta la edad, al igual que la prevalencia de la enfermedad periodontal”.

Los resultados del estudio indican que “no existe diferencia de la prevalencia de caries dental respecto al sexo, pero sí en la prevalencia de la enfermedad periodontal, siendo mayor en el sexo femenino”.

En promedio en Nicaragua una persona utiliza dos cremas dentales al año y el cepillo es cambiado cada seis meses, reveló un estudio de la Colgate, dado a conocer en 2013. 

El miedo, por otro lado, es parte de los factores que ocasionan que tanto en Nicaragua como en Latinoamérica no se asista al odontólogo. El ruido que sale de la turbina genera estrés en el paciente. “Existe un temor por el ambiente, los olores, los instrumentos y ruidos que se producen durante la visita al dentista, también las malas experiencias que se escuchan de los amigos, por eso no es raro que desde niños se tenga miedo”, agregó la odontóloga Raquel Gutiérrez.

“El 90% de la población nicaragüense tiene caries porque la gente no sabe utilizar el cepillo, que tiene la misma función de la escoba. Olvidan cepillarse la lengua, que es la que retiene más alimentos, entonces si queda sucia volvés a ensuciar los dientes”, explicó Luis Douglas Contreras. 

Este odontólogo y cirujano maxilofacial detalla que la gente aún no termina de entender que la boca es la primera vía de entrada de las enfermedades, entonces si hay bacterias en ella a causa de un mal cepillado, hay más dificultad al triturar los alimentos, lo que ocasiona que se traguen casi enteros, forzando al sistema digestivo.

Por esta razón, los odontólogos consultados concluyen que las revisiones dentales de rutina deben realizarse al menos cada año. 

En ese sentido, el periodoncista Joel Esquivel Muñoz explica que el tratamiento periodontal básico o lo que se conoce como limpieza debe hacerse cada tres, seis meses o cada año dependiendo del paciente.

“Es importante aprender a utilizar y seleccionar el cepillo dental adecuado y todos sus auxiliares, de esta manera vamos a prevenir enfermedades orales, ya que invertir en los aditamentos para la higiene oral es más económico que los tratamientos, que requieren más especialización”, sugirió el especialista. 

Clave: la técnica de cepillado

El periodoncista Joel Esquivel Muñoz explica que una buena técnica de cepillado puede durar entre 3 y 7 minutos dependiendo de todos los movimientos que se realicen.

Por casos
El especialista sostiene que “esto también tiene que ver con cada caso en particular. No es lo mismo el cepillado que debe realizar una persona que tiene sus dientes libres de caries dental y enfermedad periodontal a una que presenta dichas enfermedades o aparatología de ortodoncia”. 

El cepillo
No es receta que el cepillo debe cambiarse cada tres meses. Esto estará en dependencia de qué tanto estén dañadas las cerdas y el indicativo será cuando las veamos curvas. Esto puede llegar a suceder antes de los tres meses. 

Advertencia
Esquivel Muñoz advierte que no podemos utilizar el mismo cepillo dental todo un año, ya que su diseño se pierde al pasar el tiempo de uso.

 

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