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El socorrista Sergio Bucardo Jácamo es de pocas sonrisas, pero mucha valentía. Su principal temor, admite, es que todos los días debe sortear la muerte y ha visto a varios de sus colegas perecer.

Bucardo Jácamo tiene 41 años, de los cuales 24 los ha servido en la Cruz Roja Nicaragüense.

Nacido el 6 de febrero de 1975, es un hombre de actitud sobria, como si con el tiempo los nervios se le volvieron de acero. Pero es humano.

Desde el ambiente lúgubre del Centro de Operaciones de Emergencia de la Cruz Roja Nicaragüense, relata un poco las situaciones de temor que lo han forjado como persona y rescatista.

Varias vidas

No todos tienen el privilegio de escapar de la muerte dos o más veces. Bucardo Jácamo es uno de ellos.

Tras la primera ocasión en que estuvo ante la muerte, Bucardo Jácamo decidió integrarse a la Cruz Roja.

A sus 17 años disfrutaba de sus vacaciones de Semana Santa en el balneario El Velero, donde después de un fuerte temblor el agua aumentó de nivel y una ola “que parecía más bien un maremoto” cubrió a los bañistas, arrastrando a una niña.

“De repente se pudo ver a dos socorristas ir por la menor”, dice. El tiempo pasó y cuando estaban por cumplirse dos horas del suceso, vieron salir del agua a los socorristas y uno de ellos tenía a la menor en sus brazos, quien sobrevivió.

“La valentía (de los rescatistas) fue lo que más me impactó”, cuenta.

Ese hecho le marcó la vida para siempre. Siendo apenas un joven, en 1992, entró al Centro Nacional de Capacitación.

Su segundo momento de pánico ocurrió en un entrenamiento, cuando vio ahogarse a uno de sus compañeros. Él no pudo hacer nada, no tenía la experiencia que tiene ahora.

El tiempo  Sergio Bucardo

Según Bucardo Jácamo, en este oficio hay un horario cuando se es socorrista voluntario. Él ahora se desempeña como gerente de proyectos, pero este año solicitó un permiso para prestar sus servicios en las playas. 

Los voluntarios reciben un viático módico, según dice, “debido a que la institución tiene problemas económicos. Hay veces que no tenemos para trasladarnos a nuestros entrenamientos, a pesar que la Cruz Roja hace todo lo posible por apoyarnos”.

Según Bucardo Jácamo, entre las dificultades que enfrentan los socorristas está la parte económica.

“A veces no tenemos ni para el pasaje”, admite.

En esta Semana Santa habrá 2,000 rescatistas voluntarios en 139 balnearios.

Los hijos 

De los siete hijos de este socorrista, dos de ellos, Massiel (19 años) y Sergio Ezequiel (16 años), también son socorristas voluntarios.

Bucardo Jácamo asegura que nunca los ha instado a seguir sus pasos, “es algo duro, saber que muchas veces, incluyendo fechas especiales, tenés que dejar a tu familia para ir donde te manden. Pero ellos (sus hijos) llegaron a esta institución por espíritu”.

Actualmente se desempeña como jefe nacional de operaciones del cuerpo de socorristas en Nicaragua y entre sus especialidades están: socorrista en primeros auxilios, guardavida, buzo, rescate en estructuras colapsadas, rescate en montaña y territorio urbano.

Sus demás temores están acompañados a sus recuerdos de los fenómenos naturales, como el huracán Mitch (1998), el huracán César (1996), los maremotos de Masachapa y Pochomil (1992).

Pero es el Mitch el que más recuerda.

Mientras ese fenómeno entraba con su furia a Nicaragua, Bucardo Jácamo viajaba con otros siete socorristas y cinco personas civiles en la unidad número 62. Por el kilómetro 76.5 de la carretera que conecta con Ciudad Darío, Matagalpa, en un lugar conocido como Las Playitas, “la crecida del agua provocó que la unidad se diera vuelta, los civiles en la unidad estaban siendo trasladados de un lugar a otro. Todos fuimos arrastrados, pero gracias a Dios nadie perdió la vida”, dice.

¿Salvar vidas?

A veces no tenemos para trasladarnos a nuestros entrenamien-tos, a pesar que la Cruz Roja hace todo lo posible por apoyarnos”. Sergio Bucardo Jácamo, socorrista.

De las dos décadas y media que tiene de estar en la Cruz Roja, la mitad la ha trabajado voluntariamente como buzo socorrista.

“Me ha tocado entregar a varias familias más de 34 cuerpos, los cuales por alguna u otra razón han perdido sus vidas en distintos balnearios del país”, relata.

“Recuerdo que una vez buscando el cuerpo de un joven en San Jorge, encontramos el de una compañera socorrista que se había ahogado en días anteriores y que solo había sido reportada como desaparecida. Uno no piensa en ver muerto a un compañero”, rememora Bucardo.

Su vida personal 

Sergio Bucardo Jácamo

Está casado con Fátima Cuadra, la madre de sus siete hijos.
Nació, creció y vive en el reparto Schick, en Managua.
Piensa que ser socorrista es una vocación que no es para cualquiera.
Se toma un tiempo para buscar entre sus recuerdos una frase célebre para los socorristas: “Honor a quien honor merece y ese honor lo merecen todas y todos los socorristas”.

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