Fátima Tórrez González
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Dos personas murieron calcinadas ayer en el antiguo ingenio El Timal, al explotar la fábrica de pólvora El Jaguar. Otras tres personas resultaron con quemaduras de segundo grado en diferentes partes del cuerpo.

El suceso ocurrió a las 10:15 de la mañana y alteró la tranquilidad de los habitantes que viven en los barrios aledaños al antiguo ingenio.

La explosión desbarató la bodega donde se almacenaba todo tipo de pólvora e hizo volar en pedazos el zinc con el que estaba construida.

Las dos personas calcinadas quedaron atrapadas entre las llamas. Una de las víctimas es Jorge Pérez Ruiz, de 46 años, quien estaba dormido debido a que también laboraba como vigilante, pues esta es la temporada baja de la pólvora y en ese terreno cuidaba a unos caballos de raza, para ganarse un dinero extra. Su cuerpo quedó irreconocible sobre la cama.

Carlos Zamora, de 38 años, es la segunda víctima mortal, quien estaba trabajando en un cuarto contiguo a la bodega y al momento de la tragedia al parecer intentó buscar la salida, porque su cuerpo quedó en esa dirección.

  • 3 personas resultaron con quemaduras de segundo grado y fueron hospitalizadas.

La propietaria de la fábrica, Luz Marina Blandón, de 53 años, estaba encebando la pólvora, es decir, poniendo el toque final al explosivo. Junto a ella estaba su nieta Sonia Castillo, de 21, y la cocinera Raquel Jiménez, de 36. Las tres resultaron con quemaduras de segundo grado y están internadas en el hospital Antonio Lenín Fonseca.

A salvo 

En la fábrica había 13 personas laborando, las otras ocho lograron salvarse porque estaban fuera de la bodega donde ocurrió la explosión, por lo que al escuchar el estruendo corrieron a socorrer a las víctimas y a lanzar agua, pero las llamas calcinaron todo.

Al escuchar el estruendo empezaron a llegar los familiares de las víctimas y al comprobar sus decesos, se desvanecieron.

“¡Dios mío santo! ¿Por qué, por qué tuvo que ser mi hijo Señor?”,  se lamentaba doña María Antonia Medina, madre de Carlos Zamora, quien ganaba por producción diaria y sacaba a la semana un promedio de 1,600 córdobas.

  • 46 años tenía Jorge Pérez Ruiz, uno de los fallecidos en la explosión.

“¡No es posible, Dios mío santo, mi Carlos, Dios!”, gritaba entre llantos Ingrid Roa Chávez, con quien Zamora procreó un niño de un año.

“Mi pobre Carlos se vino a trabajar para comprar el tarro de leche al niño y quería llevar reales a un paseo que teníamos mañana (hoy) a San Jorge, en una excursión que saca mi hermano. De haber sabido le digo que no venga”, se lamentaba Roa.

La fábrica tenía cinco años de trabajar y hace dos años atrás también hubo una explosión. Esa vez resultó con quemaduras de segundo grado Roberto Blandón, hijo de la propietaria y fue provocado por un bus que iba tirando chispas.

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