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Cada ocho días y en la madrugada, Rita Auxiliadora García —habitante del barrio La Medalla Milagrosa, de Camoapa— recibe el servicio de agua. Aunque García no se conoce con Élida Martínez Pérez, las une el mismo problema: desde hace 22 días esta última espera que el servicio de agua abastezca su barrio, el Fabio Martínez, de San Dionisio, en Matagalpa. 

No son las únicas. Varios municipios del país presentan este problema que con el verano se ha agudizado más. 

Élida Martínez Pérez contó que reciben agua a través de pipas que llegan a la localidad cada ocho días. “Nos dan dos barriles y con eso tengo que ajustar para el molino y para los quehaceres, porque en mi casa vivimos seis personas. Mi hija acaba de parir y la tuve que mandar a Esquipulas porque ahí hay agua”. 

Se calcula que la escasez de agua en San Dionisio afecta a 4,500 personas del casco urbano y 202 familias de tres comunidades del área rural. 

Esfuerzos 

El alcalde de ese municipio, Freddy Zeledón, señaló que la situación es crítica, pero han trabajado en coordinación con Enacal para garantizar el agua a la población. En la actualidad están abriendo un nuevo pozo a un costo de C$1 millón y han dispuesto de tres pipas que están halando agua desde el vecino municipio de San Ramón para abastecer las zonas con más problemas. 

Heyling Soza, responsable de la filial de Enacal en San Dionisio, indicó que debido a los tres años consecutivos de sequía las tres fuentes abastecedoras han acortado la producción de agua y otras se han secado, como el pozo del Carrizal. Detalló que el pozo Linda Vista solo está produciendo 13 galones por minuto y el otro solo produce un galón por minuto, esto porque la fuente se ha secado.

“Realizamos un pozo exploratorio donde esperábamos una producción de entre 70 y 100 galones por minuto, pero no se logró, solo se mantiene en 13.17 galones por minuto, por lo que nosotros no estamos logrando abastecer a toda la población, en las partes altas les estamos dando de dos a tres horas a quienes a veces les llega y a veces no porque no hay fuerza en las tuberías. En las partes bajas les llegaba hasta cinco horas pero cada 23 días,  ahora con ese nuevo pozo les estamos dando agua cada 8 días”, precisó Heyling Soza.

Enacal tiene dividido el poblado en 12 sectores y cada día abastecen de agua a cuatro, pero a las partes altas no les llega por la crisis. Debido a eso cuentan con dos cisternas que realizan de tres a cuatro viajes desde San Ramón. 

La situación en Camoapa no es muy diferente. Más de 3,500 abonados están siendo perjudicados, por lo que Enacal ha perforado cinco pozos, pero solo dos tienen la capacidad necesaria para producir 350 galones por minuto. 

La delegada departamental de Enacal, Mercedes Campos, señaló que los pozos que se perforaron van a ser conectados a la red de distribución y se les colocarán cloradores para depositar el agua en el tanque, desde donde se bombeará a la ciudad. Informó asimismo que se  perforará otro pozo.  

Campos informó que a cada sector se le está dando agua cada cuatro días. "No le queremos sacar más agua a la presa Rocas Morena para no secarla. Vamos a buscar cómo limpiarla y sacarle todo el sedimento, y esperar el invierno, que llueva", destacó.

Además de Camoapa, Santa Lucía, es otro de los municipios del departamento de Boaco que enfrenta problemas de abastecimiento, a los que se les está dando atención. 

Los costos 

El caudal de los manantiales y pozos comunitarios donde se extrae el agua que abastece a Jiquilillo, en El Viejo, han disminuido considerablemente. 

Patricia Hernández, oriunda de Jiquilillo, declaró que la última marejada de febrero inundó los pozos y dejó a toda la población con sed, problema que resuelven comprando el agua en bidones, a un costo de entre C$30 y C$40 la pichinga.

“Tenemos problemas en Jiquilillo, en Santo Tomás, cerro El Gallo y Aserradores”, afirmó la alcaldesa de El Viejo, María del Tránsito Guevara, quien coordinó el alquiler de pipas para distribuir alternadamente el vital líquido dos veces por semana, en esas cuatro comunidades. El costo de la pipa es de US$130.

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El alcalde del vecino municipio de Somotillo, Keneth Espinoza, envió camiones cisternas a sus comunidades rurales para distribuir agua a los lugareños porque a los pozos apenas se les saca una veintena de bidones, que se reparten entre quienes más la necesitan, dijo.

“Lo que se vive es triste. Las mujeres se levantan a la medianoche a recoger agua en los pozos. No agarran barriles. Comparten el agua con otros hogares, para que todos tengamos al menos para lo más necesario”, testificó Pedro Pineda, de la comunidad de Las Mesas, de Somotillo. 

En Chinandega, Jazmina Vallecillo hace fila en la gasolinera Coopepach cada mañana. Ella necesita al menos dos barriles de agua para realizar todas las labores domésticas, pero con la escasez de agua en la ciudad apenas le alcanza para guardar cinco bidones.

“Hago lo más importante. Bañar a mis tres hijos para que vayan limpios a la escuela y guardo para beber o cocinar”, explicó la ama de casa, que al igual que la mayoría de la ciudadanía de Chinandega sufre el racionamiento de agua desde hace un año.

“Estamos reemplazando la tubería. Cambiando 35 válvulas en la ciudad, perforando dos pozos más y el progreso ocasionará problemas en la zona urbana”, destacó Emigdia Ferrufino, delegada de Enacal.

Los efectos del cambio climático que extendió el periodo de verano, en el departamento de Chinandega, elevó la temperatura de Chinandega, que antes registraba 37 grados y que ahora llega en horas del mediodía a 39.

“Hay una necesidad de refrescarse. El calor hace consumir más agua. La gente se baña dos veces y no hay agua en las casas”, comentó Gloria Duarte, del barrio Santa Ana.

Usan a carretoneros  

Acá pareciera que estamos en los desiertos y hay gente que hasta se baña día de por medio para economizar el agua”. Domingo Sequeira, habitante de Belén.

Ante el prolongado desabastecimiento de agua potable  que se vive en el municipio de Belén, Rivas, los pobladores han tenido que recurrir a los propietarios de  más de 50 carretones, quienes se dedican a conseguir agua en pozos privados para luego comercializar el barril entre  C$30 y C$60, dependiendo de las distancias.

Con una extensión territorial de 246 km cuadrados y una población de más de 22,000 habitantes, Belén es catalogado como uno de los municipios  más afectados por el desabastecimiento de agua. 

Según el concejal Augusto Quintanilla, el servicio de agua potable no está llegando del todo a  las viviendas localizadas en barrios como El Aguacate, Calle San José, El Rastro,  Los Briones, Villa 13 de Junio, Calle El Triunfo,   Las Ánimas, Los Monos y San Blas. 

Según Quintanilla, la problemática del servicio de agua potable también la sufren las  comunidades de Mata de Caña, Reconciliación, Pica Pica, Escalante, San Marcos de Cantimplora, San Juan Viejo, San José de la Montaña, y Chacalapa, “donde la gente tiene  que recurrir a los pozos que aún no se han secado”.

Uno de los propietarios de carretones halados por caballos, que se dedica a distribuir agua en el sector de Pueblo Nuevo, es Domingo Sequeira, quien reveló que el barril de 12 latas lo compra en C$20, para luego venderlo en C$60.

“Acá en Pueblo Nuevo pareciera que estamos en los desiertos y hay gente que hasta se baña día de por medio para economizar el agua”, aseguró  Sequeira. 

En el barrio El Bambú, ubicado en la zona sur de Belén, los habitantes aseguran que el  agua llega a sus hogares cada ocho días  y por espacio de tres y cuatro horas.

“Y tenemos que desvelarnos para recolectar el vital líquido porque el suministro es a medianoche y por la madrugada”, aseguró Porfirio de Jesús Guzmán.

Los propietarios de establecimientos comerciales como El Bar y restaurante Mi Pueblo  han optado por  acarrear el agua en pipas de 500 galones para las labores de higiene del negocio.

  • Las alcaldías y Enacal de los municipios afectados realizan esfuerzos para abastecer de agua a la población. 

“Antes comprábamos el agua  a  los carretoneros, pero ahora realizamos cuatro viajes diario con dos pipas que tienen capacidad para transportar 500 galones y los fines de semana hacemos seis viajes porque  hay más movimiento”, indicó la copropietaria del negocio, Mayela Prendiz.

En el plan de inversión municipal del presente año destinaron C$6.4 millones para la ejecución de proyectos de agua y saneamiento en las comunidades de Ochomogo, Pica Pica, Pueblo Nuevo y a la vez ayudarán a la reparación de pozos de las zonas rurales, mediante la entrega de bolsas de cemento.   

En Diriamba la población ha empezado a inquietarse y a reclamar en las oficinas de Enacal. 

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