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Idania Rebeca Pérez Pozo, originaria de la comunidad Cacaulí, Madriz, laboraba como empleada doméstica en Zaragoza, España, cuando de pronto sufrió un infarto. Apenas tenía 21 años y había llegado a ese país dos años antes. Su cadáver permaneció once días en el Instituto de Medicina Legal de esa ciudad de España y cuatro días en una funeraria. Su familia no tenía los US$12,000 para traerlo. 

Liseth Pozo Jiménez, tía de Pérez Pozo, cuenta que tuvieron que hacer colectas para reunir el dinero necesario y también un préstamo. Agrega que un comediante identificado como “Campanita”, quien suele solidarizarse con las familias de los ciudadanos que fallecen en el exterior, hizo presentaciones y se movilizó para recaudar la plata necesaria. 

“Para nuestra familia fue un golpe duro, nunca esperamos que Idania Rebeca falleciera a temprana edad. Gracias a Dios su cuerpo descansa en el cementerio de Somoto”, relató la familiar. 

Entre los gastos estaba el pago por servicio de funeraria, ataúd, preparación del cuerpo, trámites y el traslado aéreo hasta el aeropuerto de Managua y  posteriormente el traslado vía terrestre hasta la comunidad de Cacaulí.

Quince días después de su muerte, el cuerpo de la joven llegó al país. Su caso no es el último. Georgina Mendoza Dávila, madre de Erick Manuel Dávila Villalobos, asesinado a balazos en Santa Rosa de Lima, El Salvador, el pasado Jueves Santo, echó mano de sus ahorros y solicitó ayuda a sus amigos para conseguir los US$1,800 necesarios para repatriar el cadáver. 

Mendoza Dávila contó que trabajadores de una funeraria de Santa Rosa de Lima trasladaron el cuerpo vía terrestre hasta la ciudad de Chinandega, donde lo sepultaron. Dávila Villalobos laboraba en la empresa de Correos de El Salvador. 

Los costos 

Las funerarias del exterior envían el número de vuelo y la documentación sanitaria y legal, y nosotros nos encargamos de trasladar los cuerpos del  aeropuerto hacia el lugar de destino”. Roberto Cardenal, Monte de los Olivos. 

El Blog sobre la comunidad Latinoamericana en España en su publicación “Desde este lado del mar”, indica que repatriar un cadáver al país de origen no es barato. Cuesta una media de 3,000 euros (unos US$3400) más los gastos de entierro, que dependen de cada país.

La publicación señala que varias cajas, bancos y compañías de seguro  ofrecen un seguro de repatriación pagando unos 5 euros al mes (unos US$5.70). Hay algunas embajadas que ofrecen también el seguro, o que está directamente incluido en los impuestos que hacen pagar por la inscripción en la sede diplomática.

Roberto Cardenal, propietario de la Funeraria Monte de los Olivos de Managua, detalló que los familiares de nicas que mueren en el exterior suelen solicitar los servicios de una funeraria, y esta a su vez se coordina con su homóloga en Nicaragua para el traslado del cuerpo.

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“Las funerarias del exterior envían el número de vuelo y la documentación sanitaria y legal, y nosotros nos encargamos de trasladar los cuerpos del  aeropuerto hacia el lugar de destino, cuando nos seleccionan. Hay otras funerarias de Managua que también lo hacen”, precisó Cardenal.

Cardenal detalló que el costo para enviar un cadáver a Estados Unidos si va cremado vale entre US$2,500 y US$3,000 y si va embalsamado entre US$5,000 a US$7,000. Este precio incluye el traslado en avión hacia ese país. Los costos varían en dependencia de cada nación. 

  • 12 mil dólares pagaron unos familiares por traer el cuerpo desde Zaragoza, España.

El empresario especificó que el traslado de un cadáver embalsamado desde Estados Unidos hacia Nicaragua vale US$10,000 y desde España US$15,000. 

“Lo más costoso es el flete aéreo, se trata del traslado de cuerpo enteros preparados, vienen en ataúdes cubiertos con cartones y madera especial”, especificó. 

Tristeza

Irma Franco Quintanilla, originaria de Niquinohomo, Masaya, se entristece al recordar que su madre María Inocente Franco, murió el 15 de junio de 1995 en San José, Costa Rica. 

“En 1972 mi mamá se marchó a Costa Rica a trabajar, y cuando llegué el día de su deceso, ya la habían sepultado. Es mi mayor pesar. No pude trasladar sus restos porque no tenía dinero. Espero algún día repatriarlos, aunque allá mi tía María Franco visita el cementerio”, relató Franco Quintanilla. 

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Mercedes Canda, hermana de Natividad Canda, tuvo mejor suerte. Él era originario de Chichigalpa y fue brutalmente asesinado por dos perros rottweiler la madrugada del 10 de noviembre de 2005 en un taller en la Lima de Cartago, convirtiéndose su caso en una noticia de gran impacto. Mercedes contó que la Cancillería nicaragüense se encargó del traslado del cadáver, aunque la familia asumió los gastos fúnebres. 

Acompañan

El Servicio Jesuita para Migrantes en Nicaragua gestiona con sus oficinas homólogas, con cancillerías, consulados y con organismos amigos en los países donde fallecen nicaragüenses para contribuir a su repatriación. 

  • 5 euros cuesta un seguro de repatriación. 

“Aunque no tenemos financiamiento destinado para el retorno, en ocasiones buscamos algún fondo, y los comités de familiares de migrantes desaparecidos hacen colectas y solicitan colaboración para contribuir con los elevados gastos”, expresó Estebana Aragón Vado, funcionaria del SJM en Chinandega. 

Familiares de nicas que mueren en El Salvador, Costa Rica, España, Estados Unidos, Guatemala, entre otros países, reciben de parte de esa institución apoyo sicológico. 

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