•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Más de 10 ríos que cruzaban  los diferentes municipios del departamento de Rivas y que desembocan en el lago Cocibolca o el Océano Pacífico  han desaparecido  en los últimos años debido en gran medida a la deforestación, a la contaminación y a la falta de lluvias. 

Entre estos ríos destaca Las Lajas, que cruza la Carretera Panamericana Sur por el kilómetro 118, que recorría los municipios de San Juan del Sur, Rivas y San Jorge y que suministraba agua  para irrigar pastizales, campos agrícolas y calmar la sed de los animales. 

La poca agua que aún queda en este río permanece estancada  por ambos lados del puente del mismo nombre y 500 metros después en dirección oeste, solo se acumula hojarasca, arena mezclada con polvo y piedra, mientras que en el sentido contrario ya no hay contacto con el Cocibolca. 

“En los 80, cuando trabajaba para la empresa agrícola Jorge Camargo, el río era de vital importancia durante el verano para las labores de riego y todavía en 2010 corría agua y quedaban pozas donde aguaba el ganado. Hoy solo hay polvo”, relató el campesino Francisco Alberto Marchena, de 53 años, quien trabaja en la finca El Carmen, que era una de las propiedades que se beneficiaba del manantial.

De acuerdo con el biólogo y ecólogo Roberto Blandino, entre los ríos que se han agotado  también destacan el Ochomogo, el Gil González, El Limón, el Ostayo, el Majaste, el Cárdenas, Sábalos  Mena, Orosí   Tirurí, y Sardina, “que eran  los principales afluentes del lago Cocibolca en este departamento junto con Las Lajas”.

En Rivas

Agregó que otras fuentes hídricas se han convertido en focos de contaminación y señaló como ejemplo el río de Oro, cuyas aguas corrían por el casco urbano de la ciudad de Rivas hasta llegar a desembocar en el Cocibolca.

Te interesa: Ríos de Nicaragua en vías de extinción

De las pozas y represas que  formaban el río en el sector oeste del barrio San Francisco, y que eran utilizadas por los pobladores para  lavar y bañarse, ya solo recuerdos quedan.

Según Blandino el cauce del río de  Oro ahora es colector de las aguas servidas que emanan de las casas que están en su recorrido. El especialista sostuvo que al daño ambiental  se suman las aguas residuales que brotan de las pilas sépticas de Rivas.

¿De qué me sirve US$100 millones para reforestar si no voy a tener un invierno para que esos árboles crezcan? Luis Ángel Montenegro Ministro director del ANA

El río Tola, que atraviesa el municipio del mismo nombre hasta llegar a desembocar a Brito en el Océano Pacífico, también se está secando.

 De acuerdo con el productor Evert Herrera, el afluente disminuyó desde  2012 “pero  nunca en la historia la  vertiente de agua  que atraviesa mi finca  se había secado tal y como sucedió este año”, dijo Herrera, cuya finca está en la comarca El Garabato. Recordó que  este río eran tan caudaloso durante la temporada lluviosa que hasta se tuvieron que construir puentes colgantes en la comunidad Panamá debido a que las crecidas impedían el tráfico peatonal y vehicular.

“Pero el despale ha  causado su muerte y la de sus afluentes, como el río Sánchez, Chacalapa y río Grande, que se unen y van a formar el río Brito, el que también se ha secado”, detalló. 

Antes, inundaciones

Las inundaciones provocadas por el desborde de río Grande en 2010 son el último recuerdo que le viene a la mente de Gerardo Campos, quien habita en la comunidad del mismo nombre.

“Este río era una fiera en invierno, hoy es puro polvo y piedra y en parte es por la irresponsabilidad del actuar de la mano del hombre porque yo recuerdo  que la gente se  introducía  a pescar camarones con químicos y contaminaban la vertiente y en este sentido creo que falta beligerancia  de autoridades del Marena e Inafor para salvar los cuerpos de agua”, dijo Campos. 

En la comunidad de Marsella, del municipio de San Juan del Sur, Juan Carlos Sandino era uno de los que  solía  ir a pescar camarones a las pozas que formaba el río del mismo nombre, y que ahora no es más que un cauce lleno de hojarasca, palos y piedras.

“Este río en invierno era violento  y hace cuatro o cinco años  se podía ir a cazar camarones e ir abañarse. Su recorrido  era tan caudaloso que se unía al río Las Lajas, pero eso ya quedó solo como recuerdo”,  detalló Juan Carlos Sandino. 

Para el biólogo Blandino, los aprovechamientos forestales extensivos que se están extendiendo en Rivas  son los principales enemigos de los ríos. “¿Por qué no están respetando ni los últimos reductos de los bosques de galería que están próximos a las riberas de las vertientes  y ojos de agua?”, cuestionó.

Añadió que el Inafor debe garantizar el cuido de las pequeñas áreas de bosques que aún quedan en Rivas y congelar temporalmente los permisos de aprovechamiento forestales para impulsar un plan de recuperación de las fuentes hídricas.

También: Deforestación y avance de la frontera agrícola amenazan ríos

“Debido a la sequía de estos ríos la fauna está muriendo por falta de agua y alimento, la pesca se ha visto afectada, el rendimiento agrícola ha disminuido y hasta hay  problemas en el transporte acuático entre San Jorge y Ometepe debido a que los principales afluentes del Cocibolca  languidecen”, concluyó Blandido.   

Lucha 

Mathias Dietrich, director ejecutivo de la Unión Nicaragüense de Responsabilidad Social Empresarial (Unirse) consideró que es urgente tomar medidas concretas para cambiar la situación climática del país.

Durante el Encuentro Nacional de Responsabilidad Hídrica, efectuado ayer en la Universidad Centroamericana (UCA), varios expertos analizaron este problema.

Joshua Brienberg, representante en Nicaragua del organismo internacional WaterAid, señaló que en el contexto de cambio climático que existe en el mundo, no se logrará tener acceso a agua potable de calidad si los seres humanos no cambian sus prácticas de derroche del agua.

“No vamos a lograr el acceso seguro a agua potable si no cambiamos las prácticas de un uso eficiente de este recurso”, destacó.

Luis Ángel Montenegro, ministro director de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) declaró por su parte “en vez de criticar deben proponer cómo vamos a afrontar esto que es una crisis que tiene distintas aristas porque no es el Gobierno el perjudicado. Hay que buscar solución a esta crisis, y que esta crisis no se olvide apenas llueva”. 

“No se puede hablar de reforestación”

Luis Ángel Montenegro, director de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), dijo durante el Encuentro Nacional de Responsabilidad Hídrica que debido a que el fenómeno El Niño ha golpeado al país por tres años seguidos, es imposible hablar de reforestación en estos momentos.

“¿De qué me sirve US$100 millones para reforestar si no voy a tener un invierno para que esos árboles crezcan? Quizás solo un 1% sobreviva, entonces en este momento ni siquiera podemos salir con un plan de reforestación porque estamos en una sequía declarada a nivel mundial”, indicó Montenegro.

El sociólogo Manuel Ortega Hegg, quien también participó en el encuentro, explicó que es necesario que en el país exista un balance hídrico, es decir, establecer cuánto necesita la agricultura y cuánto necesitan las ciudades para el consumo humano. 

Adela López Reyes, coordinadora de gestión ambiental del Ingenio Monte Rosa, aseguró que la empresa privada está muy preocupada por el cambio climático.

“Nosotros estamos implementando la agricultura de precisión a fin de aprovechar de forma sostenible los recursos y en el año industrial trabajamos con un sistema de limpieza de la caña en seco que nos ha permitido el ahorro de 8,000 metros cúbicos de agua por día”, manifestó López Reyes.

Durante el foro se presentó una conferencia magistral a cargo de Pablo Vagliente, Responsable de Estrategia en el equipo de Innovación Política y Acceso al Agua de Fundación Avina. Asimismo se realizó una ponencia sobre el aporte del trabajo comunitario rural en la autogestión sostenible del agua, por Andrés Orozco, presidente de la Red Nacional de Comités  de Agua Potable y Saneamiento (CAPS).

“La industria tiene una manera de usar el agua, la agricultura tiene una manera de usar el agua y estas deben de pagar los costos reales de esa materia prima que utilizan para su producción”, manifestó Rosario Sáenz, directora ejecutiva de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Sostenible (Fundenic).

José Toruño, jefe del programa Aguasan Regional y representante de la Cooperación Suiza en el foro, expresó que el objetivo número seis de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible nos plantea retos como la universalización del servicio de agua y saneamiento, “lo que nos plantea buscar nuevas formas de trabajo, hacer más coordinaciones e incluir a todos los actores presentes en esta problemática”.

 

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus